Hakuna se consolida y da el salto a los matrimonios

Cocó, Cristina y Javier en la colegiata de San Bartolomé.  / jesús signesEl coro prepara la  Hora Santa del lunes poco antes de que comience.  :: jesús signes
Cocó, Cristina y Javier en la colegiata de San Bartolomé. / jesús signesEl coro prepara la Hora Santa del lunes poco antes de que comience. :: jesús signes

La Hora Santa congrega cada lunes a 200 universitarios en la colegiata de San Bartolomé de ValenciaLa iniciativa surge de un sacerdote valenciano en Madrid y ya se ha difundido por una veintena de ciudades españolas

JUAN SANCHIS VALENCIA.

«Me ayuda a entender que es ser cristiano». Así explica Hakuna Javier González. Estudia cuarto de Magisterio y es uno de los organizadores en Valencia de este movimiento que cada lunes congrega a cerca de doscientos universitarios (en bastantes ocasiones consiguen llenar la colegiata de San Bartolomé) para rezar.

Hakuna, recientemente aprobada por la Iglesia como asociación privada de fieles, nació de la mano de José Pedro Manglano, un sacerdote valenciano que ejerce su ministerio en Madrid. Tras la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro de 2013 se planteó junto a un grupo de jóvenes de la parroquia cómo continuar con la experiencia. Fue el germen.

Desde Madrid se ha extendido a muchas otras ciudades españolas y ya está presente en Barcelona, Valencia, Málaga, Pamplona, Cartagena, Alicante, Murcia... y así hasta una veintena. Además, empieza a tener cierta presencia fuera de España. «Cuando alguien de Hakuna se va a algún país a estudiar o a trabajar trata de montar un grupo porque lo necesita», recalca Cristina Masdeu, otra de las organizadoras en Valencia. Acaba de terminar Ingeniería Industrial. Ya hay actividades de Hakuna en algunas ciudades de Francia, Corea, Estados Unidos, Gran Bretaña o Austria.

¿Cuál es su objetivo? «Ayuda a ser mejor cristiano. Es un movimiento dentro de la Iglesia que pretende acercar a la gente a Dios», apunta Cristina. Para Cocó Ríos-Capapé, que estudia tercero de Magisterio, es también «algo muy cercano y sencillo que cumple una misión: «Te permite mantener el contacto con la Iglesia», resalta. «A veces, cuando dejas el colegio y entras en la universidad, te desvinculas. Con Hakuna es más fácil», añade.

«Cuando empecé a estudiar Magisterio estaba en los mínimos y vi que necesitaba crecer. Conocí Hakuna, me enganchó y ahora me ayuda a entender que supone ser cristiano», destaca Javier.

Utilizan términos similares para definir este movimiento: sencillo, fácil, directo se repiten en boca de todos ellos. «Aquí nadie te obliga a nada. Vienes porque quieres», aclara Cristina que, además, destaca que «te ayuda a salir de ti mismo. Ves que si quieres llevar una vida cristiana no estás sola».

Tercer curso en Valencia

A Valencia llegó en el curso 2016/2017. Dos universitarias hicieron el Camino de Santiago con algunos miembros de Hakuna de Madrid. Conocieron el movimiento y decidieron ponerlo en marcha en Valencia. Y así hasta hoy.

Recientemente, con motivo del Sínodo para Jóvenes en el Vaticano, se han reunido 1.500 personas, casi todos jóvenes, en Roma en el 'Hakuna All Meeting' y fueron recibidos por el Papa.

«Todos los lunes, el que dicen que es el peor día de la semana, tenemos una cita. Y la gente viene. Siempre hay nuevas incorporaciones», señala Cristina.

Cada lunes se celebra la Hora Santa. Comienza poco antes de las nueve de la noche y dura algo más de una hora. Se inicia con la charla de un sacerdote o con testimonios de algunos interesados en compartir su experiencia vital con los demás ante el Santísimo expuesto. Después se tiene un rato de adoración acompañado por canciones que están compuestas por ellos.

Y es que la música tiene un papel muy destacado. Hakuna tiene su propio grupo musical con tres álbumes publicados y ha dado sendos conciertos en Joy Eslava en Madrid y Luz de Gas en Barcelona.

El movimiento se va consolidando en Valencia y amplía sus actividades. Se están dando los primeros pasos para crear grupos para matrimonios jóvenes, que se reúnen en Santa Lucía también los lunes. El objetivo es llegar también a lo que llaman 'frontera', es decir, los novios que se están preparando para casarse. Está ahora en pañales, dando sus primeros pasos.

Otra de las actividades que fomentan son los 'compartiriados', una original forma de referirse a las tareas de voluntariado. «Estamos trabajando en la Casa Nueva de Sagunto con inmigrantes», señala Javier. Van los domingos por la mañana y el plan es en un futuro próximo colaborar de forma más activa dando clases a los internos. En Valencia están ultimando los detalles para colaborar con las Hermanitas del Cordero.

Además cada año organizan una 'escapada' a un país subdesarrollado para vivir las vacaciones de verano de una forma diferente. Allí se realizan labores asistenciales, además de las actividades habituales de Hakuna (Horas Santas, revolcaderos, Misas...). En 2018 el destino ha sido la India.

También están los 'revolcaderos'. Se reúnen entre siete y catorce personas para hablar de un tema de actualidad, de interés o de la doctrina católica. Uno de ellos es el encargado de hacer una breve exposición. Y comienza el debate. Puede ser en un bar, en la casa de uno de ellos. Cualquier lugar es bueno.

Hay muchas otras actividades. Están los 'Gods Stops', los 'Gods Breaks', los 'tacones rotos', los encuentros, los cursos prematrimoniales... Pero pueden ser mucho más. Es cuestión de ganas e imaginación, ya que, como señala Cristina, es «un movimiento para gente joven organizado por gente joven» abierto a nuevas aportaciones.

 

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