Fusilera, emparrada hacia la gloria

Fusilera, emparrándose en un cono a por los aficionados. / david navalón
Fusilera, emparrándose en un cono a por los aficionados. / david navalón

Muere a los 20 años la popular vaca de Benavent, conocida por sus peligrosas subidas a las barreras

J. CASALS

valencia. Los cercados de la ganadería valenciana de Vicente Benavent están de luto. Se extraña a una de las vacas más emblemáticas de esta divisa, Fusilera, que murió hace escasos días. Justo un año después de su última actuación, que fue en septiembre de 2018 en el municipio alicantino de La Xara. Era su segunda salida aquel año, después de comprobar en Quatretonda que la edad no perdona. Benavent la jubiló y le dio su merecido descanso hasta que el pasado 11 de septiembre, con 20 años, hiciera su última emparrada, esta vez hacia al cielo.

Fusilera ha dejado actuaciones para el recuerdo a lo largo de estas dos décadas, en las que se ganó fama y gloria por su bravura. Una de sus virtudes y por la que se hizo tan popular fue su manera de emparrarse en barreras y obstáculos, llegando donde para otras vacas resultaba imposible hacerlo. Colocaba sus manos sobre las maderas y se estiraba hacia arriba buscando presa, intentando descolgar a los que se sujetaban de lo más alto. De ahí que fuera muy solicitada en plazas de barreras y 'cabirons' como Alcanar, Benitatxell, Moixent, La Xara, Quatretonda o La Font de la Figuera. En esta última localidad se convirtió en todo un mito, no faltó durante cuatro años de manera ininterrumpida, tanto en las fiestas de mayo como en las de septiembre. En su adiós a esta localidad en 2017, los aficionados la despidieron con una fuerte ovación con lágrimas en los ojos mientras Benavent, le daba dos vueltas a la plaza junto al manso. La pasión por esta vaca en La Font de la Figuera llega hasta hechos insólitos, pues se puede ver una imagen de Fusilera tallada en la lápida de un vecino fallecido, que tuvo el mérito de aguantar sentado en una barrera una de sus peligrosas emparradas.

Nacida en 1999 en la finca de Nadal Mas, Fusilera fue el primer y único parto de una novilla marcada con el hierro de esta divisa alicantina, y que acabó siendo víctima de la tuberculina que tanto perjudicó al ganado autóctono en aquella época. Llegó a Quatretonda en 2002 cuando Benavent adquirió esta mítica ganadería de Ondara. Era una novilla, pero comenzó a despuntar muy pronto en los mejores concursos por su espectacularidad y regularidad. Era toda una atleta, un portento de facultades fruto de su morfología, pues el ganadero la engloba dentro de un fenotipo muy particular por su alzada y que popularmente reconoce como 'vacas pucheras', por lo altas que eran las vacas de Vicente Peris, de El Puig, ganadería emparentada a su vez con la de Nadal Mas.

En 2009, con diez años cumplidos, ocurrió un suceso que le marcaría para el resto de su vida. En Quatretonda siguió con tanta codicia a un recortador hasta el final que se emparró detrás en su búsqueda, y a partir de entonces, lo repitió en todas sus actuaciones. Se subía a las barreras, a los conos, a las pirámides... siempre buscando las alturas. Tal era la fama de la número 25, que las plazas se vaciaban de las partes altas de las barreras buscando refugios más seguros.

Fusilera deja una reata importante en la ganadería, pues es madre de Escopetilla y abuela de Poderosa, otros dos pilares de esta divisa valenciana, y un recuerdo imborrable en el aficionado.