Fuente Ymbro y Cuadri, semana de toros bravos

Leyenda, con toda su imponente estampa, en Faura. / j. m. artero
Leyenda, con toda su imponente estampa, en Faura. / j. m. artero

Dos astados de ambas ganaderías impactan entre los aficionados por su comportamiento y belleza en plena vorágine de festejos | Leyenda, de Fuente Ymbro, fue bravo, pronto y alegre y sus acometidas imponían respeto y seriedad

JOSÉ IGNACIO GALCERÁ

Valencia. El bou al carrer ha entrado en sus meses de ebullición. Agosto y septiembre se nutren de festejos a lo largo y ancho de la Comunidad Valenciana. Las más importantes ganaderías de la cabaña brava se dan cita estos días en nuestros pueblos, que celebran sus fiestas exhibiendo toros en sus calles como expresión cultural. Dos astados han dejado huella en plena vorágine estival. Uno de Cuadri y otro de Fuente Ymbro.

El primero se soltó en la mítica calle San Roque de La Vilavella el pasado 12 de agosto e hizo honor a la leyenda de los toros procedentes de Comeuñas. En un primer golpe de vista, el toro entraba por los ojos gracias a su belleza y a su reconocible procedencia: cuatreño, engatillado de cuerna, negro, hondo, alto y largo, con el volumen característico de los cuadris que tanto temor causan a quienes se ponen delante. El examen de la presentación lo pasó con nota alta nada más pisar la arena. Si su estampa imponía respeto, más lo hacía si cabe su comportamiento, puesto que desarrolló a lo largo del tiempo que estuvo en la calle mucha seriedad en sus embestidas, manteniendo el interés. De primeras, y como suele ser habitual en esta ganadería, el toro necesitaba que se metieran en su terreno para cuando sucedía, poder romper con bravura y nobleza al mismo tiempo. Y cuando acometía, acometía con todo. Ese punto reservón que tuvo hizo que no fueran muchos los que se atrevieron a desafiarlo. Uno de los pocos fue Raúl 'Moreta', de El Puig, quien cuajó una fantástica actuación, demostrando su capacidad con todo tipo de toros y en todo tipo de recintos. Dosificó las condiciones del toro y lo explotó tanto en los quiebros de bella factura como en las enfiladas. El toro exigía apostar y apostó. Fue de los toros de Cuadri que gustan en la calle por esos tintes de peligrosidad propios de la casta. Para los amantes de las estadísticas, el toro respondía al nombre de Miseria, al igual que un toro premiado en el San Isidro de 1997 como el más bravo de aquella feria. Los festejos en honor a San Roque dejaron más nombres propios, como un toro de Luis Algarra, Adivino, que se empleó en la hora que estuvo en la calle, arrancándose de largo y permitiendo a los rodadores lucirse en quiebros. Su actuación, de más a menos, fue una de las destacadas de la semana. Asimismo, en cuanto a presentación, un astado de Fuente Ymbro sobresalió por encima de todos. Exhibido el 14 de agosto, lució una seriedad impresionante dentro de sus armónicas hechuras. Fue un toro de bellísima estampa, astifino, y candidato sin lugar a dudas a llevarse el premio al toro mejor presentado de la temporada.

Leyenda impresiona en Faura

El astado de Fuente Ymbro lucía un pitón derecho imponente, a modo de garfio Miseria, de Cuadri, embestía con todo y no fueron muchos los que se atrevieron a desafiarle

Ha sido uno de los toros más completos de lo que llevamos de temporada. Se exhibió el 14 de agosto en Faura, en el Día del Bou del Poble dentro de las fiestas patronales en honor a Santa Bárbara. Leyenda, marcado con el número 54 y del guarismo 4, honró su nombre con una actuación que se recordará durante mucho tiempo. De impecable presentación, muy serio, el astado de Fuente Ymbro lucía un pitón derecho imponente, a modo de garfio. De pelo jabonero, su estampa era impresionante. Llenaba la escena, un hecho nada fácil teniendo en cuenta que su desencajonada tuvo lugar en un recinto grande y de calles muy anchas, donde el toro tiene pocas ventajas. Fue bravo, pronto y alegre, puesto que se arrancaba de lejos y lo hacía con transmisión. La emotividad de sus acometidas imponían respeto y seriedad. Pese a su exigencia, no tuvo malas intenciones, si bien es cierto que apretaba en cada embestida, lo hacía con nobleza. Requería, también, un esfuerzo a los rodadores. La destreza y el conocimiento del toro se hacían imprescindibles. El toro, además, desarrolló un fondo de casta notable, que no le hizo desfondarse en un recinto amplio y con calles empinadas donde es más fácil venirse abajo. Tuvo poder el toro, que a la seriedad de su estampa le unió la de su embestida.

El toro apenas pisó la arena, yéndose rápidamente hacia la parte baja del pueblo. Allí, en pleno asfalto, el toro siguió empleándose de bravo y rodadores ilustres como Ramón Bellver 'El Blanco', de Massamagrell, retirado de la primera línea desde hace un tiempo, no dudó en rememorar sus mejores tiempos con varios quiebros de sabor añejo. Visto su comportamiento, menos mal que su exhibición se desarrolló la mayor parte del tiempo fuera de la arena, porque de lo contrario el toro se hubiera comido a cualquiera en terrenos más ventajosos para él ya que exigía de lo lindo en la rodà; si en la primera apretaba, en la segunda ya era prácticamente imposible quitárselo de encima porque iba con todo. Eso fue precisamente lo que le ocurrió a El Pitu, extraordinario rodador que sufrió un percance en la segunda de las pasadas. Ante Leyenda, por muchas piernas que uno tuviera, no parecían ser suficientes. En la salida, parado en solitario por el recortador local Juanfran, el toro ya demostró lo que fue su posterior comportamiento, haciendo hilo y apretando hasta el final. Sobre el toro, que hasta su exhibición en Faura ha tenido muchos pretendientes, tenía el ganadero una fe ciega, sin embargo la perseverancia de los festeros hizo que acabara en las calles de esta localidad para convertirse en leyenda.