Els Coves, bravura en crecimiento

La vaca Sentella trata de embestir a un aficionado en la Font de la Figuera. / lp
La vaca Sentella trata de embestir a un aficionado en la Font de la Figuera. / lp

Vicente Tomás y su hijo David comparten su sueño ganadero en plena Marina Alta

JOSÉ IGNACIO GALCERÁ

valencia. David Tomás es la segunda generación de ganaderos de Els Coves. Como cada mañana durante los 365 días del año, repasa el ganado que sale a pasturar por la montaña que abriga la finca el Barranc de la Parra, cuartel general de esta vacada asentada en Pedreguer, en plena comarca de la Marina Alta. En esta localidad, referencia del bou al carrer en la provincia de Alicante, nació el sueño ganadero de Vicente Tomás, que junto a un grupo de amigos se inició en el bravo a finales de los años setenta con la compra de reses de Nadal Mas y Los Chacales, así como un lote de Peris, ganado que todavía hoy permanece en esta casa. Transcurridos unos años, la ganadería fue quedando en manos de la familia Tomás, primero con Vicente y su primo Paco, a los que se ha añadido ahora la juventud de David. Tras aquella adquisición inicial, a comienzos del presente siglo, compraron veinticinco vacas y un toro de Martín Peñato, siendo hace seis años cuando tuvo lugar la última compra a El Paiportero, ganadería que junto a Els Coves conserva lo más puro de Los Chacales. El nombre de Els Coves rinde homenaje a esta familia alicantina, puesto que se trata del apodo por el que son conocidos en Pedreguer y cuyo origen tiene lugar en la actividad que el abuelo de David desarrollaba en una cueva conocida como Les Miqueles donde escaldaba naranjas. El hierro, una T antigua, hace referencia al apellido Tomás.

La ganadería ha sido un tanto nómada en cuanto a sus localizaciones. Primero fue el Barranc de la Parra, más tarde el Corral del Bóbia, ambas en Pedreguer, luego el ganado pasó a Els Poets, trasladándose posteriormente a Tárbena y de ahí a la marjal Pego-Oliva, a la finca Puente de la Llosa, donde permaneció largo tiempo hasta regresar al Barranc de la Parra, donde se encuentra en la actualidad. «La finca está al pie de la montaña, dentro de un barranco. A la derecha están las vacas y a la izquierda contamos con una docena de corrales donde están los toros. Los tengo separados porque se pegan mucho», comenta David Tomás.

La divisa alicantina pasa a día de hoy por una época de esplendor. Las últimas compras de ganado junto a lo originario que ya pastaba en esta casa están dando productos de auténticas garantías. «La ganadería está en su mejor momento, estamos muy contentos con lo que estamos sacando gracias a la mezcla entre lo nuestro antiguo y lo que se compró hace seis años a El Paiportero. Los resultados son excelentes. Es el momento de esplendor de la ganadería», apunta satisfecho. Los resultados a los que hace referencia el ganadero se están viendo reflejados en los cada vez más compromisos que están adquiriendo. «En la última década hemos triplicado la faena que teníamos. Ese es el mejor indicativo. Antes éramos una ganadería muy comarcal, de la zona de la Marina Alta, pero ahora nos llaman cada vez más de Valencia y de Castellón. Antes no salíamos de la provincia de Alicante y ahora el 70% de los compromisos los hacemos fuera de aquí».

El nombre de Els Coves rinde homenaje a esta familia de Pedreguer, puesto que se trata de su apodo«En la última década hemos triplicado la faena que teníamos», asegura satisfecho el ganadero«Por pequeño que sea el pueblo, el aficionado exige mucho y tienes que estar preparado para todo»

La ganadería no solo ha crecido en cantidad, también lo ha hecho en calidad. «Hemos estado en pueblos de renombre como Bétera o Gilet, donde el año pasado nos llevamos con Condesero el premio al mejor toro y hace dos años el destinado a la mejor vaca con Furiosa. Ganamos también en el desafío del Port de Xàbia con la vaca Sentella a ganaderías como La Paloma, Benavent y Asensi. Tenemos muy buen ganado, con novillas jóvenes que están despuntando».

Marinero, el crack de la casa

En cada casa ganadera que se precie siempre hay un animal estrella sobre el que se edifica el futuro de la vacada. En el caso de Els Coves, un toro de nombre Marinero, hijo de la vaca Artista y de Culebro, de pelo berrendo, que venía de lo antiguo de Peris, ha sido el gran raceador. Se trata de un toro codicioso y con la particularidad de embestir hasta el final, además de trabajar bien los obstáculos, condiciones todas ellas que han heredado sus descendientes. Marinero, además, apareció en un momento clave ya que la ganadería sufrió las consecuencias de la tuberculina que obligaron a sacrificar casi por completo a todos los animales y empezar de nuevo. «Fue un palo muy duro y costó rehacerse, se sacó adelante con afición, dinero y muchas horas de sacrificio y trabajo. Aquí se trabaja de sol a sol».

Marinero marcó un punto de inflexión en la búsqueda de un animal que, en palabras de su criador, tiene que ser fundamentalmente bravo. «Me gusta un animal que los obstáculos los haga bien, que suba y que baje, no solo que suba por hacer el circo. La movilidad es fundamental, el motor, no puede ser que un animal se quede arrinconado. Busco también que rematen en los barrotes y que vayan hasta el final, es lo que se está demandando por parte del público. Por pequeño que sea el pueblo, el aficionado exige mucho y tienes que estar preparado para todo. Nos exigen que quedemos bien allá donde vamos».

En la actualidad, el testigo de Marinero lo han cogido vacas como Amorosa, un animal muy serio que remata con fuerza en los barrotes; Sentella, estrella en la casa, Guapa, de El Paiportero, un auténtico terremoto y que ofrece una gran regularidad, así como Doncella, Rápida o Bienvenida, y también toros jóvenes como Condesero, Sabroso o Mulato, que son tres de los que mejores resultados están ofreciendo a día de hoy.

Con los buenos resultados obtenidos en los últimos años, la temporada de Els Coves comienza a coger vuelo. «Hace unas fechas estuvimos en La Font de la Figuera y en los próximos días iremos a Jesús Pobre, Albal, Xàbia, Dénia, Pedreguer, Ondara... no nos podemos quejar. Hay mucha competencia y ganaderías fuertes a día de hoy, pero poco a poco vamos dando pasos hacia delante. Nosotros actualmente tenemos 350 animales, y tenemos tantos porque tenemos compromisos. Antes teníamos 100 o 150, ahora los hemos duplicado, afortunadamente. Si no hay compromisos, sería imposible mantener esto, y aun así sigue siendo duro porque esto es muy costoso y sacrificado. De fácil no tiene nada», concluye.