La Cordà ilumina Paterna

Los tiradores 
se colocan en 
sus puntos y 
comienzan a sacar 
los cohetes. 
/ Jesús mONTAÑANA
Los tiradores se colocan en sus puntos y comienzan a sacar los cohetes. / Jesús mONTAÑANA

La pólvora, el fuego y la luz vuelven a poner el broche de oro a las fiestas patronales más seguras que se recuerdan

VANESSA HERNÁNDEZ

La pólvora y el fuego se abrazaron el domingo de madrugada mientras los artesanos pirotécnicos bailaban al ritmo de los cohetes. Rodeados de chispas, los 353 tiradores vivieron el día más grande de las Fiestas Patronales; la Gran Cordà. La luz y la magia envolvieron el cielo de Paterna que, una vez más, se convirtió en el epicentro mundial gracias a esta tradición centenaria. Según Héctor Martí, tirador desde los 15 años, para los paterneros es el día más esperado del año. «Siempre participo con mi hermano, considero que es el acto pirotécnico más especial por la adrenalina y la emoción del momento», afirma. Para Héctor tener que sacar los cohetes de los cajones de forma continuada sin que cese el fuego o reviente la caja de madera requiere de una destreza que sólo sucede en la Cordà de Paterna.

Antes de que el ritmo de los destellos deslumbraran los 150 metros de la calle Major, el alcalde del municipio, Juan Antonio Sagredo, quiso destacar, algo emocionado, que esta fiesta es la tradición más emblemática de la localidad. «Los paterneros tenemos el fuego en el ADN», subrayó mientras se colocaba el mono de cuero reglamentario. Para Sagredo este festejo es «la pasión de un pueblo». Por este motivo, desde el Ayuntamiento están luchando para que esta celebración sea declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2023. «Somos referentes en seguridad. Creo que esta medida es una de la claves para conseguir este distintivo», subrayó. «No hay municipio que sea capaz de tirar una tonelada de pólvora en poco más de 20 minutos», agregó. En total 70.000 cohetes hicieron eco en la calle Major, ante la mirada de decenas de personas amantes de esta experiencia.

La pólvora, tirada en forma de coets, coetons, arrastradores y femelletes, empezó a emitir luces de colores y chispazos que destellaban sobre los edificios de la avenida. Desde sus pisos, los vecinos observaron cómo el movimiento de los tiradores al sacar los cohetes se asemejaba a una danza ancestral que todos trenzaban al unísono. El modus operandi consiste en mover las manos de forma repetida alrededor de su entrepierna y en la cara, para evitar golpes y fogonazos en partes sensibles. Entre ellos se protegen a la hora de manipular las cajas de madera para evitar posibles incidentes.

El acto deja 29 heridos, dos de ellos con quemaduras de segundo grado

No obstante, pese a la seguridad empleada este año con el despliegue de un dispositivo especial formado por 60 efectivos, los heridos han aumentado. En total, la Cordà ha dejado 29 lesionados, dos de ellos graves por quemaduras de segundo y tercer grado, pero ninguno hospitalizado. Otra de las cifras más destacables fue la participación de tiradoras. En esta edición se ha incrementado en un 30%. «Esta fiesta representa la igualdad que poco a poco se está implantando en todos los ámbitos de la sociedad», destaca la concejala de Igualdad, y participante, María Isabel Segura.