La cofradía de Santa Lucía reparte más de 5.000 panes bendecidos entre los devotos

Festejo del martes por la noche en honor a Santa Lucía.  / manolo guallart
Festejo del martes por la noche en honor a Santa Lucía. / manolo guallart

El colectivo religioso restaura una vidriera y la orfebrería de la imagen y sigue buscando fondos para abrir un museo en la céntrica ermita

LOLA SORIANO

valencia. El barrio de los Velluters de Valencia ha sido el escenario principal de la celebración de los actos en honor a Santa Lucía. Miles de devotos y fieles seguidores de las tradiciones valencianas se dieron cita en la ermita de la calle Hospital para festejar el día de Santa Lucía.

En tan solo una mañana la histórica cofradía de Santa Lucía repartió entre los visitantes más de 5.000 panes bendecidos en la puerta de la ermita. «Durante todo el día hemos tenido un río de gente que no ha querido faltar a la tradición de recoger su pan. Y no sólo ha venido gente de la capital, sino también de pueblos más allá del área metropolitana», detalla Francesc Llop, presidente de la centenaria cofradía.

Entre los asistentes a la entrega de panes y las celebraciones religiosas se encontraban vecinos de Sagunto, Bétera, Llíria, Torrent, Benisanó, Benaguacil y Foios que no quisieron perderse la visita a esta ermita restaurada hace pocos años.

La afluencia de público era tal, como explica Francesc Llop, «que hemos querido abrir antes que otras ediciones, a las 8 de la mañana, y cuando hemos venido a la ermita ya había cola de gente esperando su turno para recoger el pan y ver a Santa Lucía». En la puerta del templo también se pudo ver un puesto de venta con la tradición valenciana del porrat.

En el templo se celebraron ayer hasta seis misas y la de las 10 horas fue oficiada por el arzobispo emérito de Zaragoza, Manuel Ureña. Como explica Llop, «hace unos 200 años en una misma jornada se llegaban a oficiar hasta 17 misas en el día de Santa Lucía».

Entre los asistentes no faltaron los 2.500 asociados con los que cuenta ahora la cofradía, que acuden religiosamente para pagar su cuota simbólica de cinco euros anuales para ayudar a la entidad a seguir con la tradición. También hubo representación de los oftalmólogos valencianos para rendir homenaje a la santa, a la que veneran como patrona.

Los actos festivos comenzaron el martes, en la víspera de la festividad, con la tradicional 'Tabalá' que recorrió el barrio de Velluters anunciando la fiesta. En este acto, organizado por la cofradía fundada en 1381 y considerada como la más antigua de la diócesis de Valencia, se invocó a Santa Lucía mediante el sonido de la música para que vuelvan a alargarse las horas de la luz del día. Participaron en la noche del martes un centenar de dolçainers junto con miembros de la Muixeranga de València, que representaron las tradicionales torres humanas en la sede del Colegio del Arte Mayor de la Seda.

La cofradía mantiene intactos sus fines caritativos fundacionales y, por este motivo, ayer financiaron la comida que se ofreció en la Asociación Valenciana de la Caridad a cientos de personas necesitadas, al igual que cada 5 de febrero, con motivo de la festividad de Santa Águeda.

Si bien ayer fue el acto central de la fiesta, la ermita acoge la celebración de la novena por las tardes hasta el próximo 21 de diciembre.

Los feligreses pudieron comprobar ayer los trabajos que la cofradía ha hecho en los elementos de orfebrería de Santa Lucía, ya que se han restaurado piezas como la bandeja de plata, la palma y la corona. Además, como añade Francesc Llop, se ha restaurado una vidriera que procede del antiguo Asilo de la Protectora, que estaba en Guillem de Castro y que se custodia desde hace años en la ermita. También se ha mejorado la iluminación de la entrada y de los altares de Santa Lucía y Santa Águeda.

Llop asegura que siguen buscando ayudas o donativos para poder emprender el proyecto de hacer un museo en la ermita. «Tenemos mucha ilusión en restaurar el cuadro más antiguo que atesoramos que data del año 1500, pero ese trabajo puede costar más de 20.000 euros y ahora mismo no podemos».