'El Breva', el aficionado cabal

'El Breva', en su plató del programa 'Nit de bous', emitido en la televisión de Sagunto / lp
'El Breva', en su plató del programa 'Nit de bous', emitido en la televisión de Sagunto / lp

Fue pionero en llevar los bous al carrer a la televisión, donde creó una manera de comunicar

JORGE CASALSVALENCIA.

Es de esos aficionados que anteponen al toro por encima de todas las cosas. Lo suyo, es mucho más que una pasión, con una vida ligada al mundo del toro desde el punto de vista bohemio y romántico. Un taurino polifacético que quiso ser torero y acabó convirtiéndose en un comunicador referente. Fiel a sus convicciones sobre la pureza que siempre definió el festejo de bous al carrer y que mantiene como doctrina indispensable para salvaguardar su esencia. Es Juan Pascual Soriano Matíes, aunque todo el mundo lo conoce como 'El Breva', natural de Sagunto y muy vinculado a todos los municipios del Murviedro.

Juan quiso ser torero y buscó su sueño en las capeas de los pueblos. Era habitual verle con capote y muleta en Canet, Puçol, Meliana, Rafelbunyol, Benavites, El Puig, Gilet, Sagunto o Puerto de Sagunto, donde asegura que toreó una vaca de Vicente Peris como pocas. Conoció a muchos maletillas, uno de ellos, el alicantino Gregorio Tébar 'El Incluso', que llegó a convertirse en matador de toros y con el que se dio cuenta que lo suyo no era vestirse de luces. Aunque Juan siguió toreando como aficionado hasta bien entrado en edad, algo que asegura que le sirvió de gran utilidad para poder hablar con respeto en su faceta de comunicador.

Fue pionero en muchas cosas. Una de ellas, la elaboración de maquetas taurinas de manera artesanal y que hoy día tiene gran atractivo entre los más pequeños. A lo largo de 30 años realizó exposiciones por toda la Comunidad Valenciana. Fruto de su inquietud por mejorar esta Fiesta y de una necesidad de defenderla cuando comenzaron a surgir los primeros focos de controversia, fundó junto a otros aficionados la Asociación en Defensa de las Tradiciones de Bous al Carrer. Fue una persona clave en la lucha por regular esta tradición, gracias a su empeño y al de muchos otros como José Vicente Bagant, Emilio Jorge, Julio de la Torre, Manolo Vicent, Antonio Fenollosa, Torrat, Marabello...

Un azulejo preside la entrada a la casa: «Ací viu un aficionat al bou al carrer»

Pero sin duda, donde fue un adelantado de verdad fue en llevar a la televisión la fiesta de bous al carrer, creando una escuela, una manera de hacer televisión que seguirían después el resto de programas de la misma índole en las televisiones locales: los invitados, las tertulias, los sorteos en directo donde regalaba divisas de Efrén, las llamadas, reportajes... Su programa 'Nit de bous' estuvo durante más de cinco años en primera línea de la TV de Sagunto y por aquel plató repleto de maquetas, divisas, carteles y fotos, desfilaron personajes de cualquier vertiente relacionados con el mundo del toro. Por allí pasaban tertulianos habituales de la zona como Carlos Zorrilla, Monle, los llorados Magín y Rafa Alcaide, Pepe López de Puçol, Antonio Fenollosa 'Valleret', los ganaderos Paco o Jaume Doménech, pero, sobre todo, Vicente Peris, por el que siempre sintió verdadera devoción y para el que incluso, de manera anecdótica, trabajó durante una temporada como chófer en la ganadería.

Fruto de esa inquietud, fue uno de los que impulsó el regreso de los bous al carrer a Sagunto el año 1977, después de 22 años y fruto de las prohibiciones y la convulsa situación del país. El 22 de octubre de aquel año, Malhechor y Marroquino, marcados con el hierro de Vicente Peris, fueron los toros que encendieron la chispa de la afición y que ya nunca más se apagaría.

No hay aficionado que no conozca a 'El Breva'. Su casa es un auténtico museo taurino, sin un solo rincón donde no haya un motivo taurino, con cientos de fotos y recuerdos que son una radiografía de su vida junto al toro. Un azulejo sentencioso preside la entrada a la casa: «Ací viu un aficionat al bou al carrer». Tal cual. Así es El Breva, un aficionado con mayúsculas, con una memoria privilegiada y que, a sus 70 años, sigue contando anécdotas de sus tiempos de maletilla o aficionado a las corridas de toros. Respetuoso y aficionado cabal donde los haya, el bou al carrer le debe estar agradecido por todo cuanto hizo, siempre con amor y pasión al toro, su vida.