Berga, un sueño que apuesta por la Casta Navarra

Una vaca de la ganadería de Berga acecha a un joven en una calle de Massalfassar el pasado sábado. / adrià ambrosio
Una vaca de la ganadería de Berga acecha a un joven en una calle de Massalfassar el pasado sábado. / adrià ambrosio

El propietario compró 20 vacas y un semental al dueño de El Ruiseñor, cuyos animales pastan en la localidad zaragozana de Fréscano Nace una nueva ganadería de la mano de un joven de 25 años de Massamagrell

JORGE CASALS

valencia. Massalfassar fue el escenario el pasado sábado de la puesta de largo de una nueva ganadería: Berga. El 2 de junio de 2018 quedará marcado como el debut en las calles de este nuevo hierro, una aventura ganadera que ha irrumpido de la mano de un joven aficionado de Massamagrell, Juan

Manuel Berga, de 25 años de edad, que ha tomado la decisión firme y convincente de dedicar su vida de lleno a este proyecto.

Todo comenzó en noviembre de 2016 cuando adquirió la finca Don Paco a Vicente Peris, el hijo mayor del emblemático ganadero de El Puig. Una explotación situada en el término de Sagunto que él mismo acabó de acondicionar a sus necesidades, con diferentes corrales y una plaza de tientas. Poco tiempo después, en febrero de 2017, llegan los primeros animales: seis becerras de la ganadería jienense de Amparo Valdemoro, procedencia Murube. De las seis, solo queda una en la finca, que ha logrado superar no solo los exámenes del ganadero, sino la exigencia de adaptarse a un nuevo hábitat. Después, adquirió un novillo a Gregorio de Jesús, nieto del popular y temido toro Ratón que engrandeció la leyenda de esta divisa valenciana y que el joven Berga ha bautizado como 'Ratoncito'. A día de hoy, es una joven promesa que mantiene ilusionado al ganadero.

'Ratoncito', nieto del temido 'Ratón', es la joven promesa que mantiene ilusionado a Berga El pasado 2 de junio supuso la puesta de largo en Massalfassar de esta nueva ganadería

Pero la compra importante llegaría en diciembre del año pasado. Su pasión desde siempre por la Casta Navarra, cuya bravura de sus animales le tuvo embrujado desde bien niño, le lleva a interesarse por ganaderías con esta procedencia. Así que un día descolgó el teléfono y al primero que llamó para ver si le vendía animales fue a Julio Ortega, propietario de El Ruiseñor, que pasta en la localidad zaragozana de Fréscano. Aunque la respuesta de Julio fue negativa en un primer momento, acabó convenciéndose de que había que ayudar a este joven emprendedor que, repleto de valor y en tiempos tan difíciles para la ganadería, inició este sueño tan romántico. Juan Manuel Berga viajó de inmediato hasta la comarca del Campo de Borja, donde Ortega le tenía preparadas 25 vacas de Casta Navarra, «de las mejores que tengo, te voy a vender lo bueno», le dijo el ganadero maño. Berga eligió 20 vacas y un semental. Animales que no pueden negar su procedencia, puesto que El Ruiseñor tiene un porcentaje alto de Casta Navarra, gracias en parte a la simiente que dejó un toro de Adolfo Lahuerta que, dentro de los nombres propios que mantienen la esencia de este encaste, es toda una referencia.

Máxima bravura

Entre las vacas predomina, como es normal en esta sangre, la capa colorada. La viveza de sus miradas con sus ojos saltones son la expresión máxima de su bravura. No son animales robustos, sino más bien bajos, pero que denotan fortaleza y resistencia para las calles. No en vano, esta procedencia siempre sirvió de despensa de la que se surtieron muchos ganaderos valencianos. Las caras cornipasas y cornivueltas es otra de las singularidades. Hay cuatro vacas cárdenas que, según cuenta uno de los grandes expertos en la materia, Miguel Reta, pertenecen a la rama de las canosas, que es también propia de la Casta Navarra, pero más habitual de la zona del Ebro. Existe la leyenda, expandida seguramente por los más puristas y defensores del colorado como único pelaje de este encaste, que se hicieron cruces con ganado de Murillo Conde, que tuvo mucha influencia en los ganaderos de Aragón y dejó bien extendida su sangre Saltillo-Santa Coloma. Dicho queda que es solo leyenda. Hay también en la finca Don Paco una vaca burraca que, claro está, no lleva la misma sangre que sus 'hermanas', sino que es procedencia de la divisa oscense de Luna Sistac, con sangre de Los Bayones.

A todo ello hay que añadir un toro cárdeno de Alberto Granchel, y un capón -así se denominan los toros castrados- con el hierro de Hermanas Dilla Pons, con procedencia Ozcoz. En total, 60 cabezas de ganado -contando las rastras- que conforman esta joven ganadería inscrita en la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia y a la que habrá que seguirle los pasos. Se trata, así, de otro reducto más de la Casta Navarra a orillas del Mediterráneo.

 

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