Amapola y Monedera, las vacas gemelas que arrasan

Es prácticamente imposible distinguir a las dos vacas. / José Vicente Eixarch Broseta
Es prácticamente imposible distinguir a las dos vacas. / José Vicente Eixarch Broseta

Pertenecen a la ganadería de Germán Vidal y son como dos gotas de agua

JORGE CASALS

valencia. Amapola y Monedera, dos vacas bravas con el hierro de Germán Vidal, están acaparando fama y popularidad en las fiestas de bous al carrer de la Comunitat. Y no solo por su bravura y extraordinario juego que exhiben en las calles y plazas, también por un hecho que resulta cuanto menos insólito: son gemelas. Ambas nacieron en el mismo parto hace ahora exactamente diez años. Y aunque sí se han dado casos tanto en vacas como en toros, han quedado en anecdóticos nacimientos porque no han llegado a despuntar como sí lo han hecho estas vacas, que son como dos gotas de agua.

«Son muy parecidas tanto morfológicamente, de hecho, desde lejos las puedo llegar a confundir, como en comportamiento», apunta el ganadero Germán Vidal. «Son muy bravas, pegadoras y que embisten siempre hasta el final. No son de subir a los obstáculos, son más de acometer. Son dos buenas vacas, esa es la diferencia. Porque sí ha habido casos de gemelas en nuestra ganadería pero que no han llegado tan arriba como estas dos. Recuerdo que cuando le compramos ganado a Vicente Grilló, de Cabanes, sí se dio el caso de dos gemelas, pero una de ellas fue mucho mejor que su hermana. En Santa Magdalena de Pulpis, también recuerdo que hace diez años lidiamos de cerriles dos novillos gemelos. Es algo anecdótico».

Amapola está marcada con el número 239 y Monedera, con el 915. Ambas son del guarismo 9, es decir, nacidas el año 2009. Y de pelo colorado. Su madre es la vaca Escopeta, nº 24, otra de las estrellas conocidas de Germán Vidal por su bravura. Y su padre es Gorrión, un semental marcado con el número 10. Su criador resalta no solo el comportamiento de ambas en la calle sino también en el campo, muy poco habitual. «Desde bien pequeñas tienen una unión especial. Están como imantadas. Su comportamiento en el campo es distinto a las demás vacas, están muy hermanadas y siempre van juntas», explica. También se quedan preñadas al mismo tiempo. Las dos han parido varias veces aunque con muy poca fortuna, tal y como explica el ganadero de Cabanes. «En las primeras crías parieron un macho y una hembra, el macho murió de novillo en una pelea y la novilla, de cuatreña, se mató en Pla de l'Arc en una exhibición. La segunda vez parieron dos machos, uno de ellos se partió un pitón en un saneamiento y al final tuvimos que sacrificarlo por una lesión, mientras que al otro toro, en una pelea, se vino abajo y no se llegó a recuperar. Ahora tengo dos cuatreñas hijas de ellas, de la tercera paridera, que voy a probar este año, a ver qué tal. Y el año pasado criaron un macho y una hembra, con la ilusión de que alguno pueda salir como las madres».

«Son muy bravas, pegadoras y que embisten siempre hasta el final», afirma Germán Vidal Siempre van juntas por la ganadería e incluso se quedan preñadas al mismo tiempo

Amapola y Monedera han dejado muy buenas actuaciones en recintos conocidos como Puerto de Sagunto, Onda o Altura. «El año pasado Monedera solo tuvo una actuación en agosto, en La Pobla de Tornesa, y se entregó tanto, que luego lo acusó y no se recuperó2, matiza Germán. Sólo en dos ocasiones las gemelas han compartido actuación. «Una en Viver y la última hace escasos días, en la recién finalizada Pascua Taurina de Onda, aunque no fue de sus mejores actuaciones porque son vacas que cumplen más con plazas no tan grandes, donde no se reservan tanto». Afirma que cuando salen a la calle, «la gente las conoce. Pero no solo a ellas, sino a todas. Hay un conocimiento de las vacas que me sorprende, hay algunos aficionados que saben distinguirlas mejor que yo».

Le preguntamos a Germán el porqué de sus nombres, puesto que, pese a ser hermanas, no están relacionados. «No me gusta ligar las reatas con la nomenclatura. En mi casa, en los inicios, cuando teníamos poco ganado, recuerdo que sí se miraba mucho el tema de las reatas. Apenas había tres ramas: las pesetaras, las camareras y las golondrinas, y, evidentemente, se conocían las reatas por los nombres. Después, con los años, se cruzó mucho ganado y las familias se han ampliado, es difícil conocer exactamente sus reatas».

La polémica de Comandante

Otro de los casos extraños en cuanto a genética que se pueden apreciar en la ganadería de Germán Vidal es el toro Comandante, número 44 y del guarismo 5, muy conocido por su pelaje berrendo en colorado y ojinegro. Y no exento de polémica. Abierto está el debate de quienes piensan que es hijo de uno de los últimos seis toros con los que se puso fin a la divisa de Sánchez Cobaleda y que el ganadero de Cabanes tenía en su finca con el fin de lidiarse para bous al carrer. El propio Germán despeja toda duda: «Es un toro que procede de la rama de las cristalinas, que siempre han tenido un pelaje muy singular, luceras, gironas, berrendas... etc. De tanto en cuanto salta algún animal con ese pelaje, como es este caso, pero para nada es hijo de uno de los toros de Cobaleda».

Al hilo, Germán Vidal destapa un hecho desconocido hasta ahora. El último toro de la ganadería de Sánchez Cobaleda, exhibido el 9 de octubre en Lliria por la peña BAC, no murió en este municipio valenciano, sino que volvió a la finca por expreso deseo de la ganadera María José Majeroni. Una voluntad que hicieron realidad tanto los miembros de la peña como el propio Germán Vidal. «Nos encargamos de todos los trámites necesarios para que la ganadera cumpliera con su sueño», concluye.