Almassora o el arte de parar los toros de salida

Borja lidera la lista de galardonados a la mejor rodada de salida. / torodigital
Borja lidera la lista de galardonados a la mejor rodada de salida. / torodigital

Desde el año 2005 se concede el premio para el recortador que mejor recibe al animal

JORGE CASALS

valencia. Es un caso único en los bous al carrer. Cuanto menos, curioso, pero sobre todo, necesario para la fiesta. Un ejemplo, un modelo a seguir y que puede servir de referente para futuras mejoras en el espectáculo porque ante todo, respeta la esencia misma de lo que es esta costumbre. Ocurre en Almassora. En 2005, la Peña El Caragol tuvo la brillante idea de conceder el premio a la mejor rodada de salida. Desde entonces se terminaron esas salidas que abrumaban al toro, con atosigantes rodadores que impedían el lucimiento del animal y limitaban ver sus explosivos primeros minutos en todo su esplendor. Un gran avance. El premio fue muy bien acogido por los aficionados pero, sobre todo, por los propios rodadores, que comenzaron no solo a respetar al animal, sino a respetarse entre ellos mismos, guardando sus respectivos turnos, luciéndose como grandes protagonistas del momento.

Quique Mollà, presidente de El Caragol, la peña más antigua de la localidad con 46 años, explica cómo nace esta iniciativa pionera y que durante toda esta semana se está llevando a cabo en las fiestas de Santa Quitèria de esta localidad castellonense. «Surge como una necesidad y ya cansados de ver esas salidas abarrotadas de gente en las que apenas se podía ver al toro, donde todos querían aprovechar esas primeras arrancadas y que acababa pasando factura al animal», asegura. Se consolidó la idea, por lo que cada año desde entonces han ido otorgando dos premios, uno para las fiestas de mayo y otro para las de octubre. A todo ello hay que sumarle un aliciente más: una placa de recuerdo con la foto del momento en el que el rodador para al toro de salida, y un premio en metálico de 300 euros. «Además, hay otro premio para el ganador: tendrá el derecho en las fiestas siguientes de parar de salida a nuestro toro, el de la Peña El Caragol», matiza Quique.

No hay un orden establecido de antemano ni sorteo alguno, son los mismos rodadores los que, entre ellos, establecen qué toro van a parar cada uno. «Lo hemos hablado con ellos y sí que nos gustaría saberlo, sobre todo para anunciarlo, pero prefieren seguir así porque no son profesionales y todos los días uno no está con la disposición de llevar a cabo tal gesta». Eso sí, la única regla establecida es que el rodador debe ser de Almassora.

Una suerte esencial

Parar a los toros de salida es una suerte tan esencial como necesaria para el futuro comportamiento del toro, no solo en los festejos populares, sino también en la lidia ordinaria a pie y a caballo. Parar un toro con el capote con eficacia y garbo a la verónica, o hacerlo a caballo encelando la embestida con la cola del equino, es un arte que se cotiza. Tan importante es hacerlo bonito como solvente, puesto que hay que fijar al animal, enseñarle a embestir sin recortar en exceso su viaje, darle su espacio y su tiempo para que pueda mostrar sus virtudes. «Valoramos muchas cosas. Tenemos muy en cuenta que la suerte se haga a cuerpo limpio, sin ningún trapo o chaqueta en las manos, el tiempo que se aguanta la embestida y la habilidad para pararlo en función de cómo ha salido», explica el presidente de la Peña. Y es que la tarea de parar al toro no es nada fácil, puesto que hay que llamar su atención cuando sale con disparo barbeando los cadafales, fijar esa embestida desordenada de los primeros momentos y tener la serenidad, el valor y el conocimiento para que exista esa bella conjunción entre toro y rodador en beneficio del espectáculo. Cabe matizar que las salidas desde la plaza 'La Picaora', más ocasionales, son más beneficiosas para los rodadores porque el toro sale del cajón con mucha más fijeza, a diferencia de las habituales en la Plaza Mayor, donde el toro sale de los toriles del antiguo Ayuntamiento un tanto más confuso.

Muchos son los rodadores que se han adjudicado este premio, pero sin duda, los que más tienen el esportón lleno son César Palacios y Borja Gimeno, dos grandes referentes del mundo del recorte, dos buenos embajadores de su pueblo, Almassora. «Borja es todo poder delante del toro. Tiene serenidad y valor para aguantar al toro. Tiene una capacidad enorme para parar todos los toros, por muy abantos que salgan. César palacios es un monstruo del temple. Si fuera torero, sería como José Tomás», admite Quique Mollà.

Cara a cara y en igualdad de condiciones. Así se reciben los toros en Almassora en un espectáculo único y sin igual que permite ver la casta de los animales y el valor de los que son capaces de mirarle a los ojos a la muerte porque allí, los rodadores se juegan la vida de verdad.