Cien años del gen Puche al servicio de las fallas

Pepe y Marina Puche, junto a la fotografía de Julián Puche. :: irene marsilla/
Pepe y Marina Puche, junto a la fotografía de Julián Puche. :: irene marsilla

Marina cumplió las pasadas Fallas su sueño de plantar en Bolsería, la única plaza en la que han coincidido las firmas de los tres artistas falleros

LOLA SORIANO

No está claro si el artista nace o se hace, pero en el caso de la saga Puche la respuesta parece estar clara. El gen de artista fallero y creador está tanto en Julián Puche, como en Pepe (su hijo) y en Marina Puche, la nieta que ha continuado con el testigo.

Hace unos días se cumplía el centenario del nacimiento del iniciador de esta estirpe fallera y el hijo y nieta del célebre artista, que también fue maestro mayor del gremio de artistas falleros, han querido inmortalizar el momento con una foto con la imagen de Julián.

Pepe Puche recuerda que el retrato que conserva de su padre y junto a la que posa «se hizo para una exposición que se montó hace muchos años en unos almacenes que se llamaban 'Galerías Todo' de Barón de Cárcer. En cada escaparate se mostraban piezas de artistas y fotos». Pepe no conservó su propio cuadro, «pero sí tengo el de mi padre. Presidió el taller cuando yo estuve y ahora siempre está en el estudio donde mis hijas realizan sus creaciones y colección de joyas de Manitas de Plata».

Julián fue «el primero en tener el gen de artista fallero, yo estuve muchos años con él en el taller. A pesar de que entré a trabajar en Lladró, el gusanillo estaba dentro y fui combinando las dos tareas y años más tarde, he colaborado con compañeros y el gusanillo ha continuado con Marina», confiesa. Pepe explica que hasta un hermano de Julián, Emilio, «también llegó a plantar tres fallas, en Salvador-Trinitarios».

Aunque el iniciador de la saga fallera nació en Carabanchel Alto, la familia pronto se instaló en Valencia y estudió en la Academia de Artes y Oficios de San Carlos. «Él le decía a su padre que quería ser escultor y estuvo de aprendiz en el taller de Doménech, pero su padre le buscó un trabajo de mecánico en una empresa de reparación de máquinas de escribir».

En los tiempos de hacer la mili conoció a un gran fallero, Pepe Vizcaíno «y le ayudó a entrar en el mundo de las fallas. La primera que plantó fue en Pelayo-Matemático Marzal», indica Pepe Puche. Fue su alternativa en las fallas y cobró por su primera falla 7.000 pesetas.

El primer ninot indultat del artista, que falleció en 1984, fue en Pie de la Cruz en 1959. Ya en 1965 tocó el cielo con el primer premio de Especial en Na Jordana. «Llegó a tener seis ninots indultats, el último en Espartero-Ramón y Cajal. Creo que si mi padre tuviera que elegir entre sus fallas, optaría por la de 1975 de Na Jordana. Fue la última que hizo para Especial. Fue muy redonda y en las encuestas falleras figura entre las favoritas». También opina que a Julián le gustaron mucho sus dos últimas en Obispo Amigó, una de ellas con un gran sol muy expresivo. «Mi abuelo hacía grandes volúmenes espectaculares. Una de sus fallas que más me gusta es la del caballo del circo de Obispo Amigó», indica Marina.

En la década de los 70 las fallas de Puche adoptaron un estilo con más caricaturas y Pepe Puche explica que fue «'culpa' mía. Yo había terminado Bellas Artes y empecé a modelar figuras para él. Hicimos una escena muy atrevida para la época, con un tranvía y escenas picaronas para Na Jordana en 1973, y había gente que no lo tenía claro, pero al final también sirvió para que más gente se acercara a ver la falla», añade Pepe Puche.

Como curiosidad, las tres generaciones Puche: Julián, Pepe y Marina han plantado en la falla Bolsería. Julián en 1969 y 1970; Pepe en 1971 y 1972 y Marina en 2015.

Marina y su padre, además, han dejado huella en comisiones como Exposición-Micer Mascó, donde Pepe plantó en 2003 y 2005, y Marina en 2012 y 2013. También han hecho historia en Quart-Palomar. «Yo hice dos años y Marina colaboró con Ceballos y Sanabria en 2011».

Pepe recuerda que su padre era un «hombre muy de casa y creativo. Además, de las fallas, en su primera época, mientras se abría camino, hizo bocetos para compañeros y pintó abanicos a mano».

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