El Sábado de Gloria llena de público las calles del Cabanyal

El Sábado de Gloria llena de público las calles del Cabanyal

Cofrades y visitantes disfrutan de la gastronomía y las imágenes a la espera del día grande de la Semana Santa

CARLOS GARSÁN

Para los más devotos, el Sábado Santo es una jornada de recogimiento y contemplación, horas de silencio previas al gran Día de Resurrección, acto con el que la festividad llegará a su clímax. Sin embargo, la actividad no cesó ayer en las calles de los Poblados Marítimos, que viven una multitudinaria Semana Santa Marinera en la que se mezclan los miembros de las cofradías con los turistas y demás visitantes. Es la fiesta de los contrastes, en un año en el que el benévolo temporal la está haciendo brillar de forma especial.

En muchas de las agrupaciones, la de ayer fue una jornada de carácter lúdico. La Hermandad del Santísimo Ecce Homo, la más numerosa de Valencia con cerca de 400 miembros, dedicó buena parte de su día a los más pequeños. La carpa que tienen instalada durante esta semana de celebración se llenó con diferentes juegos y colchonetas en las que los niños disfrutaron hasta ya bien entrada la tarde. También los cofrades infantiles fueron protagonistas en la noche, cuando se impusieron las insignias a los catorce nuevos miembros, con edades comprendidas entre los ocho meses y los doce años. «Los niños hay que cuidarlos porque son las raíces del árbol. Desde que cogí el cargo de presidente, es una cuestión que he cuidado mucho», explica Francisco Carles, presidente de la hermandad y de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera.

También la Real Hermandad de la Santa Faz dedicó ayer parte de sus actividades a los más pequeños, a quienes obsequiaron con monas de Pascua para merendar. Los mayores se reunieron en una cena de carácter familiar en la que los cofrades aprovecharon para compartir las últimas horas de fiesta frente a un buen plato de embutido. «Aquellos que pueden con el colesterol», bromea Enrique Salazar, presidente de la agrupación.

De puertas para adentro, juegos y cenas en familia. De puertas para afuera, un Cabanyal que acoge a propios y extraños. Teresa Gimeno es una de los muchos turistas que han llegado desde Madrid para disfrutar de unos días de descanso y relax. El Viernes Santo fue una de las sorprendidas al ver al Cristo del Salvador y del Amparo llegar a la playa, donde almorzaba con su familia. «Nos quedamos en 'shock'. No es la primera vez que venimos a Valencia, pero nunca habíamos visto la procesión al mar. Nos pilló completamente desprevenidos», cuenta.

A pesar de las intermitentes nubes y unas temperaturas ligeramente más bajas que otros días, no fueron pocos los visitantes que aprovecharon el Sábado de Gloria para ocupar las numerosas terrazas que rozan las playas valencianas. «Estamos a tope», contaba Alfonso, camarero de uno de los mu

chos bares que ocupan el paseo de la Malvarrosa. Sin embargo, incluso estando en tiempo de Cuaresma, el menú solicitado parece no cambiar con respecto al del resto del año. La tradición de no comer carne como penitencia se desvanece y tanto devotos como visitantes optan por disfrutar de la gastronomía sin ningún tipo de cortapisa.

«Hace muchos años hacíamos albóndigas de bacalao, pero ahora optan por lo típico. Sobre todo arroces. Hoy en día piden tanto carne como pescado, tiene que estar la abuela detrás recordándotelo», bromea Joaquín Reig quien, además de dirigir el restaurante La Muñeca en el paseo de Neptuno, preside la Hermandad del Santísimo Cristo de los Afligidos. Admite que en el terreno de la hostelería, la Semana Santa Marinera de 2015 está superando sus expectativas y la del resto de profesionales del sector. «Desde el viernes de la semana pasada está todo lleno. Está siendo una locura. El Jueves Santo siempre ha sido flojito, porque hay gente que trabaja, pero este año está todo reservado. No solo en mi restaruante, en toda la playa», confiesa.

Vigilia Pascual

Era una vez caía el sol que llegaron los solemnes actos del Sábado de Gloria. El arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidió en la catedral la Vigilia Pascual, que vino precedida por varias procesiones vespertinas. El acto se inició alrededor de las diez de la noche con la bendición del 'nuevo fuego' en la puerta de los Hierros, la liturgia de la palabra y el bautismo de neófitos. La Vigilia comenzó a oscuras, con la luz del cirio Pascual, como metáfora del paso de las oscuridad a la luz que supone el Día de Resurrección, que se celebrará hoy con un desfile cargado de color que recorrerá desde la avenida del Mediterráneo hasta la plaza de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

El acto de la Vigilia Pascual dio paso a una celebración en la que no faltaron las sonoras tracas y los espectáculos de fuegos artificiales, que llegaron acompañados del toque de campanas. Además, una vez pasada la medianoche, tuvo lugar uno de los actos más singulares que se llevan a cabo en la Semana Santa Marinera, la 'trencà dels perols'. Esta popular tradición vio a muchos de los vecinos de las calles del Marítimo lanzar agua y vajilla vieja desde sus balcones.