Los orígenes de la Semana Santa Marinera

Imagen retrospectiva de la Semana Santa Marinera. :: archivo Semana santa marinera/
Imagen retrospectiva de la Semana Santa Marinera. :: archivo Semana santa marinera

El entendimiento del origen de las celebraciones actuales en los poblados marítimos conduce a la década de 1920

DANIEL MUÑOZ

Valencia. Una vez pasado el bullicio fallero, tiene lugar otra gran fiesta valenciana, más devota pero igualmente arraigada: la Semana Santa Marinera. En la actualidad, esta fiesta está compuesta por un gran número de Hermandades y Cofradías, coordinadas desde la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera, la cual cumple precisamente su 90 aniversario.

Hemos de retrotraernos a la década de 1920 para comprender el origen de esta celebración moderna, momento en el que comenzó a organizarse y estructurarse en los pueblos marineros de la ciudad de Valencia la celebración de la muerte y resurrección de Cristo. Hasta mediados de los años 30, las Hermandades, Cofradías y Corporaciones no eran tan numerosas como actualmente. De hecho, en ese momento, las tres parroquias de los Poblados Marítimos (Grao, Canyamelar y Cabañal) únicamente tenían adscritos tres colectivos bien definidos: sayones, vestas y granaderos.

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Buena muestra del auge de esta celebración lo representa el incremento del número de nuevas Cofradías, Corporaciones y Hermandades que, a lo largo de casi un siglo, se han venido fundando o refundando, junto a aquellas primigenias, hasta alcanzar las 30 Hermandades que componen la Semana Santa Marinera de 2015. Pero, conviene echar la vista atrás y tratar de conocer un poco mejor las difusas raíces de esta devoción marinera en Valencia.

Ante la carencia de testimonios documentales que corroboren de manera fehaciente el origen de esta celebración, la tradición la sitúa en el siglo XV, con la creación en Valencia de la 'concòrdia dels disciplinants', de la cual fue prior San Vicente Ferrer. Sin embargo, a pesar de que esta hermandad realizaba actos de penitencia durante la Semana Santa, resulta difícil encontrar un nexo directo entre ella y la Semana Santa Marinera, como han señalado J. V. Morales Monsalve o J. Chiner Gimeno, entre otros investigadores de la fiesta. De este modo, resulta probable que existiesen celebraciones en los poblados marítimos valencianos durante la Edad Media y Moderna, pero la escasa entidad y modestia de las parroquias marineras hace pensar que difícilmente superarían el plano litúrgico y que, tras el advenimiento de la cultura barroca, las modestas celebraciones de la Pasión que se celebraran no dejaron huella.

En los albores de la Edad Contemporánea (rompiendo con las estructuras sociales y religiosas del Antiguo Régimen) es cuando podemos fijar el arranque de la Semana Santa de los pescadores. Algunas referencias apuntan a que en 1800 se fundó la 'Hermandad del Santísimo Cristo de la Concordia' y cómo, a partir de esta, comenzaron a surgir nuevas corporaciones, aunque es posible que durante la primera mitad del siglo XIX las procesiones se celebrasen de manera esporádica. A través de referencias literarias conocemos la dinámica de estos primeros actos de teatralización litúrgica. Es el caso la obra de Castellanos Losada, quien afirma que en 1792 ya existía en la Vilanova del Grau una Hermandad denominada la 'Concordia de Jesús Nazareno', dividida a su vez en varias compañías: romanos, sayones y granaderos.

A través de la obra de Blasco Ibáñez 'Flor de Mayo' se nos describe la Semana Santa del Cabanyal en torno a 1895, remarcando el papel protagonista de las clases populares, por lo general personas humildes vinculadas al mar, dentro de esta fiesta procesional, incluyendo también a las mujeres y niñas. Pero si algo destaca de éste y otros textos literarios es cómo durante el siglo XIX se consolidó una clara oposición (no siempre pacífica) entre las celebraciones marineras y las que se llevaban a cabo en la ciudad de Valencia, más ilustrada y menos popular.

A pesar de la discontinuidad durante el siglo XIX y de los vaivenes sociales y políticos de comienzos del siglo XX, como ya hemos mencionado, la tradición de la Semana Santa Marinera sobrevivió y comenzó a reorganizarse a partir de 1924, siendo a día de hoy una de las celebraciones más arraigadas en Valencia. Gracias al apoyo y devoción popular de los vecinos de los Poblados Marítimos, al fervor y vistosidad de sus procesiones, a la singularidad arquitectónica y urbanística de esos barrios y, por consiguiente, al turismo que atraen, la continuidad de la fiesta parece estar garantizada. Esperemos que la mezcla de «tradición en la modernidad avanzada» que representa, en palabras de Pedro García Pilán, la Semana Santa Marinera (y, por extensión, los barrios y gentes que le dan vida) se mantenga intacta mucho tiempo.