Diversidad de colores y tamaños y ajustable a todas las medidas

El inventor de este capirote hinchable explica que los conos de cartón pesan mucho y cuando llueve se estropean, «los que están hechos con rejilla se acaban clavando y molestan y se acaban deformando». Y, entre las bondades que destaca de su patente «es que pesa muy poco, además, descansan sobre la parte superior de la cabeza. Los otros se apoyan en la parte de las cejas y acaban haciendo daño». Otra ventaja importante es que «son transpirables y como llevan dos válvulas, puedes regular el perímetro para que se ajuste a todas las cabezas», añade. Tienen capirotes hinchables de todos los colores, para que vayan a juego con el traje del penitente, y «desde 55 centímetros hasta un metro, para que se lo puedan poner adultos o niños», argumenta. Cuesta 18 euros y «hay que tener en cuenta que cada año lo puedes deshinchar y guardar y sirve para mucho tiempo».