Cuarenta años dedicados a la enseñanza de la Teología

Las históricas aulas del edificio construido en el siglo XIX en la calle Trinitarios acogen a más de 200 alumnos

LAURA GARCÉS

El salón de actos de la Facultad de Teología de Valencia huele a cola y a productos de limpieza. Las butacas rojas que recorren la sala están cubiertas por plásticos y sobre el escenario, junto a la mesa que preside, se encuentra una escalera plegable. Son signos de que algo se cuece, un acontecimiento se aproxima y los preparativos están en marcha. Sí, el próximo 4 de febrero, la facultad San Vicente Ferrer celebrará su cuadragésimo aniversario y el programa ya está previsto.

En ese salón de actos tendrá lugar la celebración académica presidida por el arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares. Acudirá un buen grupo de obispos valencianos. «Algunos ya han confirmado su asistencia», explica el dominico Vicente Botella, vicedecano de la Facultad de Teología. Están invitados todos los prelados nacidos en estas tierras y también aquellos que están al frente de algún episcopado de la provincia valentina.

Los sacerdotes Vicente Cárcel Ortí y Argimiro Velasco Delgado serán nombrados doctores honoris causa y, además, se entregará la medalla de la facultad a los profesores eméritos. La intervención del cardenal completará la celebración.

Las aulas de la calle Trinitarios abrieron sus puertas como Facultad de Teología en 1974. Con anterioridad el edificio levantado «a principios del siglo XIX» era la sede del Seminario, fin para el cual había nacido -hasta que este se trasladó a Moncada- tal como explica el decano, Juan Miguel Díaz Rodelas. Hubo un tiempo en el que contaba con dos secciones, la de dominicos y la diocesana, pero en 2013 ambas se fundieron.

El «muy sobrio y muy elegante» edificio, erigido sobre un «solar que fue de los condes del Real, que lo vendieron al arzobispado de la época» es testigo del paso de muchas generaciones de estudiantes de Teología, que si bien en su mayor parte son sacerdotes, no en su totalidad. Relata Díaz Rodelas que la facultad se «fundó en 1974, en un momento de euforia eclesial». Eran tiempos en los que en cada curso «podía haber cien compañeros». En estos momentos, en cada nivel están matriculados «unos veinte».

La realidad no es la de años atrás. Pero no es desdeñable el número de alumnos que cada día cruzan el claustro del histórico edificio para acudir a clase. «160 en Teología» y algo más de medio centenar en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas. El alumnado es diverso: sacerdotes, religiosos y seglares. Estos en ocasiones buscan dedicarse a dar clases de Religión, pero no faltan quienes se interesan por la teología sin más, «hay gente que se acerca por cuestiones de investigación». Y no sólo varones, también mujeres ocupan los pupitres donde se recibe el saber teológico. Además, «en los últimos años se ha enriquecido el alumnado con sacerdotes latinoamericanos», explica Díaz Rodelas.

45 profesores se hacen cargo de impartir todas las disciplinas. Entre ellos hay «dominicos, sacerdotes, carmelitas y seglares», apunta el vicedecano. Muchas sensibilidades, una variedad que contribuye a hacer «presente la Teología en medio de la sociedad actual. El diálogo entre la fe y la cultura es muy importante», como lo es que haya «gente que sepa dialogar en un mundo tan secularizado».

Son los alumnos y profesores que a diario acuden a las clases o consultan alguno de los más de 100.000 volúmenes de la biblioteca especializada en teología, filosofía, literatura clásica y humanidades. El fondo antiguo dispone de más de 10.000 libros datados entre 1501 y 1801. Unos y otros -a los que se unirán exalumnos, antiguos profesores y amigos- participarán de las celebraciones previstas para festejar cuarenta años de «presencia en la historia y la cultura valencianas».