300 colegios dibujan el mapa de la educación católica

300 colegios dibujan el mapa de la educación católica

Cerca de 170.000 alumnos acuden a centros religiosos y diocesanos a lo largo de toda la Comunitat

LAURA GARCÉS

Iniciativas de acción social, actividades lúdicas y formativas para niños y jóvenes, catequesis, movimientos de apostolado, acción parroquial, propuestas dirigidas a los mayores, actuaciones en el área de la salud son algunos de los ámbitos en los que se desarrolla el trabajo de la Iglesia. Y a todos ellos se une la actividad educativa, área en la que cobran protagonismo colegios diocesanos y centros de órdenes religiosas u otros movimientos de la órbita de la Iglesia

Junto a ellos varias instituciones universitarias conforman el mapa de la educación de inspiración católica activa no solo en el territorio sobre el que se asienta la diócesis -provincia de Valencia y las comarcas alicantinas La Marina, El Comptat y l'Alcoià- sino también en el resto de la Comunitat.

El número de centros educativos católicos de las tres provincias se aproxima a los 290, entre los que se incluyen los diocesanos, que son colegios vinculados al Arzobispado de Valencia, según se desprende de la información que facilita Vicenta Rodríguez, presidenta de Escuelas Católicas de la Comunidad Valenciana (Escacv). De ellos 200 se encuentran en la diócesis, tal como dio a conocer el arzobispado con motivo del Día de la Iglesia Diocesana que se celebró ayer.

El número de aulas que acogen todos los de la Comunitat se eleva a 6.640 y por las mismas pasan «cerca de 170.000 alumnos». Las cifras con las que Rodríguez ayuda a dibujar el perfil que describen estos centros se completan cuando asegura que «los profesores y PAS se sitúan en torno a los 14.500».

Entre los alumnos que asisten a colegios católicos, puntualiza Vicenta Rodríguez, «hay de todo». Con esta afirmación trata de dejar constancia de las razones que a su juicio intervienen en las familias en el momento de escoger dónde se formarán sus hijos. Apuesta por distinguir dos líneas. La primera la recorren aquellos padres que «son antiguos alumnos y como están contentos prefieren que vengan a su colegio» para que reciban «los mismos principios educativos».

La segunda vertiente que contempla la presidenta de Escacv apunta en la dirección de las familias que dirigen sus pasos hacia estos centros porque les gusta «el estilo educativo, que forma en una manera de ser». Insiste en que el tipo de educación que ofrecen, además de «contenidos, incluye unos valores» que a determinadas familias gustan y se interesan por ellos.

La especialista en estas cuestiones llama la atención sobre el hecho de que entre los niños y adolescentes que cursan sus estudios en centros de inspiración católica «hay alumnos sin bautizar y también algunos de otras confesiones religiosas». Estas consideraciones la llevan a reafirmarse en que los valores que se tienen en cuenta a la hora de «formar personas» muchas veces resulta fundamental para tomar la decisión de formalizar la matrícula.

Los colegios diocesanos

Entre los colegios católicos se encuentran los diocesanos, que son 68. El sacerdote Rafael Cerdá, presidente de la Comisión Diocesana de Educación Católica, explica que todos ellos se extienden a lo largo del territorio que delimita la Diócesis de Valencia. La titularidad de los mismos corresponde al arzobispado, ya de forma directa o a través de la parroquia en cuya área de influencia están localizados.

Se trata de centros que, como expone Cerdá, se encuentran muy arraigados en los barrios y el motivo «fundamental» que conduce a una familia a optar por ellos es la «credibilidad» que despiertan entre la población; la proximidad a los vecinos de la zona donde desarrollan su acción lleva a que todos «saben dónde estamos y quiénes somos». El sacerdote hace hincapié en que se intenta que «estén vinculados a la parroquia» y recuerda que algunos de ellos surgieron del ámbito parroquial, también los hubo que vieron la luz de la mano de fundaciones que en su día apostaron por su creación.

A los colegios católicos, diocesanos o no, se suma en el ámbito de la educación la aportación de maestros y profesores que imparten las clases de Religión en los colegios públicos. El presidente de la Comisión Diocesana de Educación Católica apunta que «son 600» los docentes que se hacen cargo de este trabajo, pero puntualiza que todos «no tienen dedicación total, los hay con dedicación parcial».

Hace sólo unos días recibieron de manos del Arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, lo que se conoce como la 'Missio Canónica', que no es otra cosa que el documento que certifica el envío de estos enseñantes a las aulas.

En el transcurso de esa celebración, el prelado animó a los docentes a «seguir en la brecha». El arzobispo señaló la «gran labor» de los profesionales, a la vez que les trasladó el mensaje de que «a veces lleváis a cabo vuestra misión en situaciones no fáciles no solamente por la cultura dominante sino, en ocasiones, en vuestros propios centros».

Este fue el primer acto en el que Cañizares se reunía con los enseñantes de la asignatura de Religión, pero no la primera vez que se dirigía a ellos con sus pronunciamientos. Ya el pasado mes de agosto, el mismo día de su nombramiento como Arzobispo de Valencia, en la primera carta que remitió a los valencianos mostró su interés por este sector de la Iglesia.

En esa misiva, que llegó incluso antes de su toma de posesión de la diócesis, saludó «con agradecimiento por cuanto hacéis y con mi aliento para que prosigáis sin desmayo en vuestra labor, a los catequistas y profesores de Religión».

Entre los datos de actividad de la Iglesia que en los últimos días ha dado a conocer el arzobispado, que citaban la presencia de cerca de 200 colegios religiosos y diocesanos, se incluía también que en 2013 la acción evangelizadora y social ofreció atención a 106.681 personas a través de sus proyectos de vivienda, mujer, inmigración y personas sin hogar. Añadían a ello las aportaciones a proyectos de desarrollo en el exterior a través de Manos Unidas.

La diócesis de Valencia desarrolló toda esta acción con la aportación del trabajo que realizan un total de 752 sacerdotes, 647 parroquias y las 427 agrupaciones de Cáritas parroquiales.