Una prueba de fuego

Las candidatas infantiles siguen las instrucciones en el ensayo de la proclamación, ayer. / irene Marsilla
Las candidatas infantiles siguen las instrucciones en el ensayo de la proclamación, ayer. / irene Marsilla

Las cortes de honor ensayan para el acto de la proclamación | Las 26 candidatas asisten con ilusión y nervios a la puesta a punto en el Ayuntamiento para la cita que tendrá lugar el próximo 17 de octubre

M. GUADALAJARAVALENCIA.

Minutos antes de las once de la mañana del sábado las candidatas infantiles ya posaban para los medios de comunicación en la puerta principal del Ayuntamiento. Con nervios y bajo la atenta mirada de sus familiares, que no podían resistirse a sacar el teléfono móvil para inmortalizar el momento, las niñas inquietas esperaban al comienzo del ensayo. Asistían así a la prueba de fuego para el acto de proclamación del próximo jueves 17 de octubre.

Poco después llegaba el turno para las mayores, a las que se les pudo ver ilusionadas antes del comienzo de la prueba. Tras realizar el mismo posado que las infantiles, accedían al consistorio, donde empezaron a recibir las primeras instrucciones.

El primer paso fue medir y comparar la altura entre las jóvenes que forman la corte de honor. Se descalzaron ante los miembros del jurado y los responsables de protocolo de Junta Central Fallera ya que durante el acto ya compartirán todas los mismos centímetros de tacón. De este modo pudieron así establecer las parejas en función a la altura de cada una de ellas. Un proceso que se repitió de forma similar con las candidatas infantiles.

Minutos más tarde, ya posaban las 26 juntas en el Salón de Cristal, para después practicar la bajada y subida por la escalinata principal del Ayuntamiento. «Más despacio, más juntas, mirando al frente, tranquilas», estaban entre las indicaciones que iban recibiendo al realizar la bajada. Entre las candidatas se cruzaban miradas cómplices en las que se intuían los nervios y cierto brillo en los ojos.

Realizaron la subida, de nuevo bajo las directrices que les insistían en mirar al frente. Después, otro posado, esta vez con los miembros del jurado en la escalinata, en el que las pequeñas estuvieron algo más nerviosas y las algunas de las mayores aprovechaban cualquier instante para sacar sus abanicos para tratar de combatir el calor.

La prueba final tuvo lugar en el interior del hemiciclo. Las primeras en entrar fueron las niñas a las que organizaron y dispusieron en las bancadas. Les explicaron el procedimiento a las infantiles para después dar paso a las candidatas de la corte de honor. Las mayores entraron al hemiciclo escuchando, con atención, cómo debían sentarse. Se ultimaron los detalles sobre el transcurso del acto y sobre cómo deberán actuar en el día de la proclamación de ser las elegidas. Después, de vuelta ya al Salón de Cristal, entre bromas, saludos y juegos se daba por finalizado el ensayo.