Fervor por la Virgen de Campanar

JULIO TORMO

El pueblo de Campanar está desde hace unos días de fiestas en honor de la Mare de Déu de Campanar.

Valencia, gracias a muchos pueblos que se anexionaran a finales del siglo XIX como Ruzafa, Vilanova del Grao, Benimaclet y Campanar, se enriqueció notablemente con las fiestas y personalidad de estas poblaciones que al llegar sus fiestas reafirman su carácter como pueblo. Son los días grandes en los que muchos de sus hijos que se han ido a vivir a otros lugares, vuelven.

El sábado la plaza de la iglesia de Campanar, precioso conjunto arquitectónico configurado por valiosas 'casas de pueblo', fue el escenario del multitudinario reparto de calderas de 'arròs fesols i naps'. Una estampa similar a la que podemos ver en muchos pueblos de l'Horta Nord, Foios, Meliana, El Puig o Vinalesa.

Precisamente los cocineros vinieron desde Vinalesa, capitaneados por Ramón, un veterano en estos menesteres. Cocinaron 25 calderas. Primero el caldo, els fesols, els naps, la carne de cerdo, hirviendo horas y horas para un cuarto de hora antes de las dos de la tarde, momento fijado para repartir las tres mil raciones, echar el arroz y las botifarras.

Por delante aún tienen un amplio programa de festejos. El viernes, las 21 horas, 'correfocs' en la mima plaza y luego, toque manual de campanas. Forman parte de Campanar, su sonido, sus volteos. No creo que haya ningún insensato que intente enmudecerlas. El sábado por la tarde se hará la popular ofrenda de flores, en la que participan las fallas del barrio, asociaciones culturales y religiosas. Cuando finalice (21 h.), saldrá de la plaza de la Iglesia la típica 'guitarrà', de las pocas que aún se conservan en Valencia, con la participación de las mejores voces del cant d'estil.

El domingo, día grande de Campanar, al amanecer misa de 'descoberta', luego misa mayor, mascletà al mediodía y la procesión vespertina.