Juan Armiñana: «El volumen de la falla no tiene importancia, sino la calidad, diseño y novedad»

Juan Armiñana, en el acto de la entrega de premios. / jesús signes
Juan Armiñana, en el acto de la entrega de premios. / jesús signes

El fallero de San Marcelino y premio Pepe Monforte afirma que ahora no hay presupuestos tan grandes, pero se resiste a pensar que los proyectos de Nou Campanar «fueron el límite»

LOLA SORIANOVALENCIA.

La Interagrupación entregó anoche los premios Pepe Monforte. El galardón colectivo fue para Monte de Piedad de Xirivella, que recogió Jesús González, y los individuales a Antonio de Zárate y Juan Armiñana. Este último regresó de Madrid para recogerlo.

-¿Cuántos galardones han entregado las fallas a Juan Armiñana?

-No sabría concretar. Todos son importantes. También tengo el premio Ninot d'Or que otorga el gremio y ahora el Pepe Monforte, los que todo fallero quiere tener.

-¿Qué significa este premio?

-Mucho porque Pepe Monforte lo ha sido todo en el mundo de las fallas y me ayudó a montar Nou Campanar. Es un orgullo que la gente se siga acordando.

-¿Volverán a verse fallas de aquel volumen y presupuesto?

-Pienso que los proyectos de Nou Campanar serán una falla infantil dentro de unos años porque llegará gente con más ilusión en nuevos barrios. No podemos pensar que las fallas de Nou Campanar fueron un límite, es parte de la historia que tiene que crecer.

-¿Le hubiera gustado que siguiera en activo Nou Campanar?

-Sí porque costó mucho de montar. Entono el mea culpa porque no supe mantener el espíritu fallero cuando había grandísimos falleros. Si hubiéramos bajado a cuarta para luego volver a crecer... Había unas circunstancias económicas y sociales y había que dar un paso atrás.

-Hicieron las fallas más caras de la historia. ¿Cuál es su preferida?

-Hablan de dos fallas, la 'Copa América' de Pedro Santaeulalia y 'Esta falla tiene mucha tela', de Julio Monterrubio. Yo disfruté con todas.

-Ahora está en San Marcelino...

-Me apetecía mucho ser jurado de falla y como era obligatorio ser fallero, me apunté y estoy encantado. Además, quiero mucho a Julio Torras, al que llamo 'mi doctor'.

-Llevan un presupuesto potente en Primera A. ¿Quieren podio?

-En 'San Marce' están haciendo un esfuerzo tremendo con un proyecto distinto y actual. Puede ser la falla referente de este año.

-Cuando estuvo en Nou Campanar consiguió que la gente saliera del cogollo del centro. ¿Invita a que hagan lo mismo ahora?

-Sí. La grandeza de las Fallas es que la componen más de 380 comisiones y dan vida a toda la ciudad.

-¿Subirán a Especial en breve?

-No creo y no me gustaría. Pienso que donde vayas hay que ganar y no hay que meter más presión. En Primera A sí se puede ganar.

-¿Qué puede contar de la anécdota de cuando compró y derribó una finca en Cuba-Buenos Aires, para que cupiese la falla?

-El maestro Alberto Rajadell le puso muchos metros a la falla y en noviembre vimos que no iba a caber. Decidí comprar y derribar una finca y doy las gracias a Paco Lledó que nos orientó en la tramitación.

-Tuvo una falla que se cayó en Cuba de Juan Carlos Molés y unas piezas de Nou Campanar...

-En Cuba el artista hizo una buena falla, pero se cayó y grúas Rigar puso los medios para ayudarnos. En la falla de Pedro Santaeulalia, cayó un trozo pero se remontó y ganamos el primer premio.

-¿Cuántas veces ha llegado a visitar el taller de los artistas?

-Cuando era presidente de Nou Campanar iba todos los días, sábados y domingos incluidos. Si un día no iba, los artistas llamaban para ver si estaba enfermo. Ahora lo echo de menos, pero hay otros objetivos, levantar las empresas.

-Los artistas están lanzando un SOS ¿Cómo se puede ayudar?

-Ahora no hay presupuestos para hacer fallas como las de Nou Campanar. Ese modelo en estos momentos está trasnochado. No hay que dar tanta importancia al volumen porque si no hay dinero no puede ser. Hay que centrarse en la calidad, diseño y novedad. Los artistas son buenos y defienden el taller, no deja de ser una empresa.

-¿Cómo arreglaría el problema de la Ciudad Fallera?

-No se puede ir de Valencia, pero claro si se compran solares para ampliar, quién paga, quién vende, quién alquila. Sería bonito tener una Ciudad Fallera nueva pero hoy día es una utopía. Ojalá los políticos se sienten a hablar del tema.

 

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