Igualdad propone un libro de estilo para los artistas y una guía de género en los casales

Ninot con una imagen de mujer hipersexualizada. / j. signes
Ninot con una imagen de mujer hipersexualizada. / j. signes

Un estudio de la UV concluye que sólo el 12% de fallas están dirigidas por mujeres y que la mitad de los remates los protagonizan hombres

LOLA SORIANO

valencia. «Las Fallas no avanzan al mismo ritmo que la sociedad valenciana». Esta es una de las conclusiones que emitió ayer la investigadora de la Universitat de València Verónica Gisbert que, junto con Joaquín Rius, ha coordinado un estudio de perspectiva de género en la fiesta encargado por la Consell Municipal de Dones.

Una de las primeras propuestas que lanzan es la creación de un manuel de estilo para los artistas con el fin de evitar la hipersexualización de la mujer en los ninots de las fallas. «Sería un libro dirigido a artistas y creativos, aunque luego los artistas elegirían si seguirlo», indicó Gisbert.

De igual modo, plantean una guía dirigida a los casales para aclarar cuestiones de género; incluir cursos o asignaturas de género en el ciclo de FP de artista fallero; hacer campañas de sensibilización a nivel municipal y estimular la creación de llibrets desde una perspectiva de género.

Los investigadores opinan que las falleras mayores deben dejar de ser 'reinas fantasmas' y liderar la fiesta

Esta batería de medidas, según explicaron, pretende dar más visibilidad a la mujer en las fallas. Y es que en el informe -que ha analizado 207 fallas plantadas en 2018 en Valencia y que ha tenido una parte de entrevistas a 64 personas del mundo fallero y entidades civiles, entre otros- se constata que la presidencia en los casales sigue siendo cosa de hombres. De hecho, en el 88% de los casos el máximo representante es un varón y sólo el 12% son féminas, tal como indicó Gisbert.

La investigadora reconoció que hay una nueva realidad, la de las comisiones con presidencias compartidas por una gestora donde también hay mujeres, «pero el reglamento interno de la Junta Central Fallera sólo permite que se inscriba un portavoz, algo que impide mostrar la realidad».

En las vicepresidencias tampoco se mueven demasiado las cifras, porque hay un 74% de hombres y un 26% de mujeres. Es en áreas de tesorería (53% frente a 47%) o contadora (51% frente a 49%) donde hay más igualdad y ya tareas como la delegación de Infantiles es cosa de mujeres ( 88% féminas y 12% hombres).

Gisbert indicó que la mayoría de representados en la asamblea de presidentes, órgano fallero que toma decisiones, son varones. «Por lo tanto, los hombres tienen la clave del avance de la mujer en la fiesta», comentó.

El investigador Joaquín Rius hizo un símil con la cocina, y explicó que aunque las mujeres tienen cada vez más responsabilidad, ellas «están en el interior de la cocina, en la parte organizativa, pero los hombres son los que están de cara al exterior en esa cocina, de cara al público». Por eso, tanto Gisbert como Rius indicaron que uno de los techos de cristal que encuentra la mujer es que «son cargos que precisan mucha dedicación y las reuniones se plantean a partir de las 19 ó 20 horas, cuando están atendiendo a la familia y dificulta su mayor participación», por eso propusieron también un cambio de horarios de estas reuniones de decisión para aumentar la conciliación.

Hipersexualizadas

Otro dato que hicieron público hacía referencia a la representación de las mujeres en las fallas que se plantan. Comentaron que en el 48% de las ocasiones los remates, parte con más visibilidad porque corona las fallas, están representadas por hombres, mientras que sólo en el 26% de los casos por figuras femeninas; el 7% por piezas no humanas y 19% mixtas. De igual modo, en el conjunto de las fallas, en un 71% de los casos prevalecen los ninots masculinos y sólo el 9% femenino y en un 6% de las fallas no hay ningún ninot de mujer. Y añadieron que en el trabajo de campo observaron que en un 63% de las mujeres estaban representadas hipersexualizadas. «Ellos se representan como preparados para el poder y la acción y ellas destacando su cuerpo», según Gisbert.

Los estudiosos se cuestionaron «hasta qué punto la fallera mayor de Valencia y su corte están teniendo un cambio real. Antes la elección tenía en cuenta parámetros más estéticos, pero hasta qué punto se tiene en cuenta sus opiniones». Argumentaron que la «falleras mayores tienen que dejar de ser 'reinas fantasmas' y liderar la fiesta grande, como ya dijo Rocío Gil en la Fonteta».

 

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