La hora de los carpinteros para desafiar las alturas

Instalación de un
 panel en la falla
 municipal donde
 pintará en directo
 PichiAvo. 
/ damián torres
Instalación de un panel en la falla municipal donde pintará en directo PichiAvo. / damián torres

Vicente Martínez escala por la estructura de la falla Cuba para comprobar desde el interior el encaje de una gran pieza Los artistas ponen a prueba en las plazas los esqueletos creados por los artesanos para ensamblar los remates con piezas de madera

LOLA SORIANO

valencia. Ver cómo un artista fallero escala y se pierde por las 'tripas' de la falla para asegurarse de que una pieza de gran peso encaja y observar en primera fila cómo se retira la base de una figura para limar la parte de madera conocida como sacabuch que luego servirá para ensamblar la pieza con el resto de la falla no tiene precio.

Son muchos los curiosos que aprovechan los días de menos aglomeraciones para seguir paso a paso el proceso de la plantà. Al final lo que quedará a la vista serán los ninots. Los acabados y la pintura tendrán un gran protagonismo, pero el trabajo de carpintería es una obra de ingeniería que no deja de sorprender a los extranjeros.

En la plaza del El Pilar, por ejemplo, el artista Paco Torres y el escultor José Luis Álvarez, detallan que hay que hacer un buen armazón o esqueleto para que luego se reparta el peso de los remates. «Hay que poner mucha madera y de buen calibre y calidad, para que cuando se pongan las piezas no cruja y se acabe partiendo», explica Álvarez.

En los esqueletos de estas obras de arte se combina la madera de chopo con la de pino. «El pino es mucho más resistente y hay que saber dónde es más necesario», añade. Precisamente este año la falla El Pilar cumple 60 años plantando en la sección Especial, algo que se comentó en el transcurso de una cena donde explicaron el proyecto de este año.

Los artistas dejan pocas cosas a la improvisación y afirman que la clave está en probar los ensambles dos o tres veces en el taller antes de que salgan las estructuras a la calle.

Uno de los momentos más fotografiados ayer fue cuando los artistas falleros de plazas como El Pilar, Cuba, Sueca o Na Jordana eliminaban las estructuras de madera que sirven de base y que ya han acabado su función de soporte para dejar ver el interior de carpintería de las piezas.

Luego ya comenzó el ritual de limar lo máximo posible la madera de sacabuch para suavizarla. En muchos casos incluso emplean el truco de rociar estas maderas con jabón de pastilla como lubricante para que la fusión de piezas sea perfecta.

Montaje de Na Jordana

En la plaza de Na Jordana Toni Pérez y su equipo, con especialistas de carpintería como Rafa Vayá, también coinciden en señalar que es importante «comprobar en el taller que todo encaja bien para evitar cualquier problema una vez que las piezas están en la plaza».

La falla que han preparado para esta comisión que preside Pere Borrego llevará seis metros cúbicos de estructura de madera. Dos de las piezas más pesadas que ya han ubicado en la plaza son las piernas de la figura principal de la falla, que tienen ocho metros de largo, y la peana que representa el templo del Sacre Coeur de París. En la tarde de ayer transportaron más piezas, pero no será hasta el jueves cuando se descubran las figuras que están tapadas con plásticos.

Otro de los momentos impactantes de la jornada fue cuando el artista de Burriana Vicente Martínez se introdujo por un pequeño orificio de la base de la falla de Cuba-Literato Azorín y trepó por el esqueleto de madera para llegar a la parte superior de la falla y comprobar desde dentro cómo iba el encaje de una pieza de gran formato que representaba a una mujer recostada en un cómodo asiento sobre unos elefantes.

Como un director de orquesta, Martínez dirigía el ensamblaje de la figura para que no quedara ni una mínima separación. «Esta pieza llevaba un sacabuch horizontal para que se integrara mejor con el castillo», indicó el diseñador de la falla, Moncho Vázquez. Según Vicente Martínez esta falla de Cuba lleva aproximadamente 12 metros cúbicos de madera.

En la vecina plaza de Sueca-Literato Azorín Vicente Llácer y su equipo trabajaron sin descanso para insertar la parte superior de una gran torre. «Es una pieza que lleva ninots en todas las direcciones y hay que pensar muy bien cómo encajarla para que no tropiece con la pluma de la grúa», explicó Llácer. Ayer mismo encajaron el rompecabezas ante la mirada del público congregado.

En la plaza del Ayuntamiento la falla municipal también deja ver su fuerte esqueleto de carpintería. Ayer mismo estaban ultimando la colocación de un gran panel sobre el que los artistas urbanos PichiAvo pintarán figuras clásicas combinadas con grafitis.