Cientos de personas abarrotan las tiendas de indumentaria en las rebajas

Decenas de personas esperan a ser atendidas en la tienda de Roa. / lp
Decenas de personas esperan a ser atendidas en la tienda de Roa. / lp

Los falleros aprovechan descuentos de hasta el 70% para confeccionar sus vestidos y trajes del ejercicio que viene con un año de antelación

ÁLEX SERRANO

valencia. «Venimos siempre el día después de la cremà, es cuando más ofertas se pueden encontrar, y nos hacemos ya los trajes para el año que viene». Habla Eugenia Martínez, una mujer valenciana que pertenece a una comisión fallera del barrio de Orriols y que hace cola a la puerta de una conocida tienda de indumentaria junto a la plaza del Ayuntamiento. Como ella, cientos de personas abarrotaron ayer los locales especializados en ropa fallera para hacerse con cortes con descuentos de hasta el 70% y conseguir así unos vestidos para las fiestas josefinas del año que viene a precios que motivan, incluso, viajes desde fuera de Valencia.

«Las primeras ventas de esta mañana han sido a personas de Elche y Alicante», comenta Vicente Pérez, gerente de Roa, en la esquina de Arzobispo Mayoral. Determinados productos, como las sedas estrechas, pueden llegar a rebajas hasta del 50%. Estos descuentos provocan que la tienda tenga gente «ya desde las ocho de la mañana». No es que en el mundo de las Fallas no haya modas, sino que el reclamo de conseguir vestidos hechos para alquilar que tendrían un coste de unos 800 euros por unos 400 es demasiado atractivo para los aficionados a las fiestas, que hacen realidad el dicho de que las Fallas del año que viene comienzan con la cremà de las del anterior.

Javier Niclós, gerente de La casa de los falleros, explica que ellos liquidan todo lo que les ha quedado de la temporada, con cortes de tela hasta a 99 euros. Las ofertas llegan también a la ropa de caballero, con precios rebajados. «La gente compra con vistas al año que viene», comenta Niclós, que desvela que los clientes que tienen varían entre quienes viven en Valencia hasta personas que vienen «de cualquier punto de la geografía de la Comunitat»: «Ha venido gente de Alicante, de Burriana, de la Vall d'Uixó, de Benicarló, de Gandia...».

Los hay incluso que ayer hacían cola bajo un sol de justicia para entrar en un local del pasaje Ripalda donde literalmente no cabía nadie más. «Pensamos que vale la pena, al final te ahorras mucho dinero», comenta otra clienta que aguarda en la cola. Los espolines quedan ajenos a las rebajas, «pero es que si tienes dinero para comprarte un espolín no necesitas rebajas», dice entre risas Manuela, vecina de Sant Francesc y fallera de una comisión del centro que prefiere no decir: «Pero por suerte ya nadie te mira mal si vas a rebajas, es algo que hacemos casi todos».