El centro bulle con el primer reventón fallero

El centro bulle con el primer reventón fallero

Miles de personas ocupan las terrazas y recorren Ciutat Vella«Es uno de los mejores fines de semana del año», explican desde los locales de las calles peatonales de Sant Francesc y El Mercat

ÁLEX SERRANO

valencia. El centro de Valencia parecía ayer un día grande de Fallas. Faltaban los monumentos, sí, pero la agitación en las calles, las terrazas a reventar y las churrerías, habituales protagonistas del escenario callejero josefino, sí se podían ver ya por toda la ciudad, pero sobre todo por los barrios de Sant Francesc y El Mercat. Los locales de restauración, evidentemente, encantados. «Es uno de los mejores fines de semana del año», explicaban en un bar de la calle Ribera.

Y eso que lo de ayer no es más que el ensayo general para lo que se vivirá el fin de semana que viene y, sobre todo, el siguiente: 16 y 17, con la ciudad ya inmersa de lleno en las fiestas falleras. Se puede decir, con todo, que esta suerte de ensayo terminó muy bien para todos los implicados: las terrazas estaban llenas de turistas y de vecinos, muchos de los cuales habían acudido al centro para disfrutar, además de la mascletà, de los museos municipales, cuya entrada era gratuita hasta las 14 horas.

Fueron muchos quienes aprovecharon esta oferta del Consistorio para acercarse al centro. «Hemos decidido venir a la Lonja y luego iremos a ver a la mascletà. Hemos venido en autobús y la verdad es que todo muy bien», contaba Manuel, padre de familia que acudió al centro con su esposa y sus tres hijos. Otro de los atractivos importantes que ofreció ayer el centro de la ciudad era la fiesta de celebración del segundo aniversario de la inauguración del anillo ciclista, en la explanada frente a la plaza de toros.

Cientos de turistas visitan la plaza de la ReinaLos cortes de tráfico sorprenden a muchos visitantes

Con todos estos mimbres, además, evidentemente, de la mascletà, el centro vivió su primer reventón fallero. Por momentos era complicado caminar por calles como la avenida María Cristina, en el tramo entre la Lonja y la plaza del Ayuntamiento. El espacio peatonal recuperado tras el cierre al tráfico de la zona ubicada justo frente al monumento Patrimonio de la Humanidad se ha llenado de terrazas, que ayer estaban a reventar de cientos de visitantes, tanto locales como extranjeros.

Además, cientos de personas se desplazaban por el centro, por calles como la de la Paz, en patinete o bicicleta, lo que generaba no pocos conflictos con los peatones, mientras la Policía Local hacía lo que podía para mantener el orden, aunque las multitudes complican el trabajo de los agentes. El tráfico también fue difícil toda la mañana, tanto que los primeros cortes de la mascletà en torno a las 12 horas sorprendieron a muchos visitantes del centro que no sabían si iban a poder salir de Ciutat Vella y volver a sus barrios antes de que la mascletà terminara por cortar los alrededores de la plaza del Ayuntamiento.

Los más satisfechos con el río de gente en que se convirtió ayer el centro de la ciudad eran, evidentemente, los hosteleros, en el más amplio sentido de la palabra. Desde las franquicias de la plaza de la Reina o de la calle San Vicente hasta los bares de la plaza del Mercat, las tiendas que venden bebidas del pasaje Ripalda o las cafeterías y restaurantes de calles como Ribera o Convento de Santa Clara.

El gerente de uno de estos locales situados en las calles peatonales de detrás del Consistorio como En Sanz o Arzobispo Mayoral comentaba que el de ayer «es uno de los mejores domingos del año: viene mucha gente de fuera porque es la primera mascletà que pueden ver de todo el mes y vienen con muchas ganas de disfrutar de la ciudad».

Los turistas también coparon el centro. Sobre todo italianos, como casi siempre, pero también de otras nacionalidades. Había grupos organizados, incluso, que recorrían el centro. «Y aquí hay tanta gente porque en unos minutos comenzará la mascletà, cuando se disparan cientos de kilos de petardos», explicaba una guía a un grupo de americanos en la plaza del Ayuntamiento esquina con la calle San Vicente Mártir. Otros ocupaban las terrazas del lado este de la plaza de la Reina, sobre todo los alrededores de un pub irlandés, mientras hacían tiempo hasta el disparo.

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