Los artistas reducen la contratación de fallas

Familia. Artistas ganadores de los primeros premios de sección.  /  ARMANDO ROMERO / FOTOFILMAX
Familia. Artistas ganadores de los primeros premios de sección. / ARMANDO ROMERO / FOTOFILMAX

A la guerra de volúmenes se une la subida de hasta 700 euros en los salarios que han tenido que aplicar tras incluirlos en el sector de la madera Los artesanos optan por firmar menos proyectos que en 2019 y quitarse gastos para tratar de salvar la economía de los talleres y evitar el cierre

LOLA SORIANO

valencia. Muchos artistas falleros han tomado la determinación de empezar el ejercicio soltando lastres, es decir, reduciendo gastos y procurando hacer más rentable el oficio. Buena prueba de ello, es que gran parte de los artesanos están optando por reducir la contratación de fallas, es decir, que firmarán menos proyectos que en las Fallas de 2019.

La decisión se produce como consecuencia de la falta de rentabilidad que están teniendo en muchos talleres. Y es que como explica un artista como Pepo Jarauta, «toda la vida hemos estado trabajando como talleres de falla y la mayoría no tenemos estudios para saber cómo manejar las empresas. Es difícil de gestionar y si la gente acaba poniendo más de lo que toca o cogiendo más encargos se acaba yendo de las manos el tema».

Por eso, asegura que ha decidido poner el freno «y tratar de tener los gastos mínimos. No podemos asumir tener una persona como secretaria o tener muchos trabajadores. Tenía dos talleres y he tenido que dejar la sede de Campanar y haré menos fallas». De hecho, si en 2019 firmó tres fallas infantiles y nueve grandes, para este ejercicio tiene pensado hacer cuatro grandes y dos infantiles, es decir, justo la mitad.

Muchos talleres están buscando diversificar los proyectos con sectores de arte y ocio

Afirma dolido que ha tenido que pasar de cuatro trabajadores a uno «y coger fallas que supongan menos volumen porque para evitar el problema del almacenamiento de las piezas «porque no por hacer más fallas acaba siendo más rentable», explica desde al taller de Loriguilla.

Rafa Ibáñez, artista con taller en Burriana, también ha apostado por firmar menos fallas. «Estas pasadas Fallas hice diez grandes, pero para este ejercicio me quedo con seis». Y explica que serán fallas de pueblos «porque en estos casos sí se las llevan antes y las almacenan porque en Valencia tenemos que asumir esos costes».

Factor laboral

La explicación que da es muy clara. «Los gastos se apoderan de los talleres y hay que buscar el equilibrio», indica Ibáñez. Y añade que el problema no sólo se produce porque hay artistas que ponen más volumen del que deberían por el presupuesto, sino que además, se unen otros factores laborales. «Nos incluyeron en el sector de la madera y hemos tenido que asumir un aumento del salario base de los trabajadores del 35%, además de la subida de la Seguridad Social». Y añade que «los artistas contratamos entre abril y mayo y las pasadas Fallas estos aumentos ya nos llegaron con las fallas firmadas y tuvimos que asumir los gastos extra sin hacer modificaciones. Esto ha supuesto casi 700 euros más de salario», explica.

Por eso afirma que este año se ha visto obligado a tener menos trabajadores. «El pasado año tuve 12 y ahora he empezado con tres» y añade que la idea es diversificar el taller con otras actividades que puedan tener un margen superior de beneficio como colaboración con escultores o con empresas de ocio.

El maestro mayor del gremio, José Ramón Espuig, ya hizo un llamamiento durante la gala de entrega de galardones a los artistas con primeros premios para que actuaran con lógica y no pusieran volumen extra a lo presupuestado, para no entrar en guerra de precios y pérdidas. Espuig, que este año firmará la falla municipal con Manolo Martín y con Escif, también ha reducido el número de proyectos, ya que en 2019 firmó ocho fallas grandes y este año hará tres, además de la que se plantará en la plaza del Ayuntamiento.

«Y hago tres fallas porque las comisiones se podrán llevar las piezas para almacenarlas», añade.

Manuel Martínez Reig, que ha cosechado este año ocho primeros premios, también plantará menos fallas. En 2019 hizo 25 «y para 2020 tendré menos, serán 16, ocho grandes y ocho infantiles». Y añade que «se trata de fallas que han elevado los presupuestos y que además tienen sitio para guardar las piezas».

El portavoz del gremio, Ximo Esteve, firmó en 2019 ocho fallas y este año prevé hacer cinco «para ver si de este modo conseguimos mejorar la rentabilidad de los talleres». Y explica que «si con un determinado presupuesto hay que hacer frente a la grúa y al transporte, el volumen de la falla no puede ser el mismo»,. Y argumenta que «como ha habido tanta oferta, muchos artistas mantienen el tamaño y no es rentable».

El ganador de Especial, Carlos Carsí, realizó las pasadas Fallas diez proyectos, pero ya anuncia que este año «haré la mitad». Si bien es cierto que mantiene la falla de Especial de L'Antiga, además suma la de Telefónica, que está en Primera A, y por tanto, le requerirán mucha atención y, por eso, tendrá menos cantidad de proyectos. A pesar de ello, reconoce que «no por hacer más fallas es más rentable. Es un problema que se viene avisando hace tiempo. Hay que tener en cuenta que somos empresas y tenemos que diversificar los trabajos y buscar otros encargos fuera de las fallas para repartir las tareas durante todo el año».