Entrevista

«En Nueva Zelanda los jóvenes quieren trabajar en la agricultura»

La profesora Elena Garnevska en un descanso del workshop. /J. F.
La profesora Elena Garnevska en un descanso del workshop. / J. F.
Elena Garnevska analiza el sector agroalimentario en un país donde 30 cooperativas facturan casi el 18% del PIB
JAVIER FALOMIR.

La profesora Elena Garnevska, de la Massey University en Nueva Zelanda, comenta para el suplemento Coopera -gracias a la excelente labor como intérprete de la profesora Elena Meliá- algunos aspectos característicos de las cooperativas en su país, tema del que también ha ofrecido datos en la conferencia inaugural del workshop de la Cátedra de Cajamar-UPV. La profesora Garnevska es búlgara, pero hace diez años que vive y trabaja en Nueva Zelanda, donde llegó para estudiar el éxito de la fórmula cooperativa en el sector agroalimentario.

- ¿Hay alguna razón por la cual el cooperativismo tenga tanta fuerza en Nueva Zelanda?

- Que tiene un peso específico grande y que las cooperativas son importantísimas lo demuestra que en el Top 30 de cooperativas neozelandesas la facturación de esas entidades representa el 17,5% del Productor Interior Bruto del país. Cuentan con 1, 4 millones de socios en un país de sólo 4,5 millones de habitantes y dan trabajo directo a 48.500 personas. En cuanto a la razón por la que tienen tanto peso es obvia; nuestro país está lejos de todo y eso hace que nos resulte muy difícil competir con otras compañías mejor situadas geográficamente. Dado el alto grado de aislamiento en el que vivimos lo que hace falta es integrarse a través de cooperativas para tener más capacidad de negociación.

- Reducir los niveles de contaminación es una prioridad para la agricultura de su país. ¿La mayoría de productores están concienciados y colaboran a la hora de tomar medidas?

- Así es. Proteger el medio ambiente es importante y todos los productores están muy concienciados. Además, hay un montón de programas desarrollados para controlar las acciones en contra del medio ambiente y que sean muy responsables. Tenemos un sector muy importante que es el lácteo, con Fonterra, que es muy contaminante por lo que ha desarrollado programas para evitar la contaminación de los ríos. En el sector hortofrutícola cuando hay una plaga y se quiere utilizar un determinado producto químico se tiene que solicitar permiso y dependiendo de qué plaga sea y qué producto se quiera utilizar se autorizará o no. También en el cultivo de viñedos hay mucha regulación para proteger las variedades de uva. En este caso, se han creado asociaciones para controlar los tipos de tratamientos que se usan en el sector vitivinícola.

- Nueva Zelanda es también un referente en el aprovechamiento integral de los cultivos y la agricultura sostenible. ¿Desde cuándo se está trabajando en esa línea?

- Es cierto que es uno de los países en los que la sostenibilidad medioambiental tiene más peso. Se trabaja en agricultura de precisión que lo que hace es utilizar toda la tecnología disponible, que hoy en día es mucha, para rentabilizar al máximo el uso del agua o de abonos, así como aprovechar todos los residuos del producto. Nueva Zelanda es un país líder en esta agricultura de precisión, algo que se puede constatar con datos.

-¿Las alianzas y fusiones de cooperativas deben buscar un tamaño idóneo para cada caso o verdaderamente no existen límites a la hora de crecer?

- Las alianzas y fusiones son muy importantes y necesarias para crecer no sólo en un sector concreto sino en todos los sectores. Sirva como ejemplo el caso del sector lácteo en el que hemos pasado de 456 cooperativas en todo el país a tener sólo tres y básicamente una, Fonterra, controla el mercado mundial de la leche. Las grandes cooperativas siguen fusionándose para incrementar su poder de negociación y tener una cuota de poder más grande. Todo este proceso no es de ayer, porque se ha ido produciendo a lo largo de los últimos 150 años. Y aunque es un sector muy dinámico, la realidad ahora es que como Nueva Zelanda es una isla y tiene su capacidad de crecer limitada, se plantean cómo pueden crecer más. La solución es conseguir socios fuera ya sean de Chile o de Australia o buscar otro tipo de fórmulas que les permita crecer en el exterior, ya que la isla tiene límites geográficos

- ¿Considera que en el éxito de una cooperativa influye más una buena gestión que una gran producción?

- La palabra éxito es un término complejo porque se puede contemplar desde mucho ángulos. Podemos hablar de cooperativas existosa o de socios o de rentabilidad económica, tiene varias vertientes y hay que analizar diferentes factores para ver como contribuye cada uno de ellos. Lo que no puede discutir nadie es que para tener éxito hacen falta al menos cuatro cosas: tener un buen gobierno que establezca una correcta dirección estratégica; tener unos buenos directivos y gestores que implementen esa estrategia; por supuesto necesita tener socios comprometidos con la cooperativa que participen activamente y por último que las explotaciones de estos socios sean eficientes. Luego hay más factores pero estos cuatro son básicos.

- Además de en las agroalimentarias, en Nueva Zelanda el cooperativismo ¿en qué sectores tiene relevancia?

- El último gran informe económico, en el que también he participado yo, señala que el sector agroalimentario es de lejos el más importante, con un 65% de cuota. En segundo lugar está el comercio al por mayor y al por menor con un 30% de cuota de mercado. En este terreno hay dos cooperativas con más porcentaje, la primera es detallista de la alimentación y la otra de suministros agrarios, con lo cual resulta que el 90% de la entidades o son agroalimentarias o son de comercialización de suministros y alimentos. Luego hay un 3% para banca, finanzas o seguros y un 1% para otros sectores. Lo que sí que existe es mucho interés por incorporar el modelo cooperativo a sectores sociales como la vivienda, los seguros médicos o la educación.

- Qué impresión ha recibido durante su estancia aquí del mundo cooperativo valenciano?

- Ha sido una gran experiencia conocer el sector agroalimentario valenciano aunque me faltan muchas cosas por conocer. Pero me he dado cuenta de que tenemos bastantes cosas en común, entre ellas la asignatura pendiente de situar a las mujeres en posiciones de liderazgo e incluirlas en los cargos directivos. Pero hay grandes diferencias como el problema del abandono de las tierras de cultivo y la necesidad de atraer a los jóvenes al mundo agrario, algo que en Nueva Zelanda no ocurre porque el sector agroalimentario es muy rentable y atractivo y hay mucha motivación. Los jóvenes acaban sus estudios y están encantados de incorporarse a las explotaciones para poner en práctica todo lo que han aprendido. Por otra parte, he visitado Anecoop que es una cooperativa excelente, con unos protocolos de actuación muy internacionalizados. Pero en general podría decir que los problemas que tenemos son muy similares, y conciernen a la volatilidad del mercado y a la sostenibilidad.