Turismo Rural

Las Masadas incrementa su oferta con la Casa Flotante

Aspecto del río Carbo, que nace en el macizo de Penyagolosa y desemboca en el río Villahermosa ./LP
Aspecto del río Carbo, que nace en el macizo de Penyagolosa y desemboca en el río Villahermosa . / LP
El nuevo espacio añade valor a los alojamientos Mar de la Carrasca y la Posada del Río
NOEMÍ GONZÁLEZ.

Cooperativa Las Masadas, que integra los alojamientos rurales de Mar de la Carrasca y La Posada del Río Carbo, ambas ubicadas en Villahermosa, ha dado un paso más para poner en valor su oferta, creando la Casa Flotante.

En este nuevo espacio cobra protagonismo el agua, de ahí que el cuarto de baño, inspirado en las formas del hamman marroquí, constituya el corazón de la casa. Los dos socios, Alberto Ruiz y Pedro Carreño, que crearon la entidad hace más de 15 años, señalan que en este nuevo espacio querían «emplear una arquitectura en la que el agua pudiera experimentarse como un elemento lúdico y a la vez terapeútico. Por este motivo, el agua de manantial se puede disfrutar en forma de baño o de ducha en un espacio amplio, con materiales naturales como el mármol y el yeso artesano de Albarracín». En esta línea, toda la casa es un continuum de yeso, paredes y suelo, que se asemeja visualmente al tadilak marroquí.

De la sala del agua, la casa se abre a una sala amplia donde se ubican el salón y el dormitorio, comunicados con el paisaje por amplias cristaleras. «El anochecer es un buen momento para prender la estufa, bajar los estores y disfrutar de la intimidad e hipnosis que brinda la belleza del fuego dentro de una arquitectura», comentan los responsables, que iniciaron su proyecto de turismo rural en base al deseo de vivir en las montañas del Penyagolosa.

Con el paso de los años, la cooperativa Las Masadas ha ido consolidándose en el mercado, ya que han alcanzado casi la ocupación plena en fin de semana y festivos, y también han mejorado la estancia entre semana.

Valores como el silencio, el paisaje, la gastronomía o ecológica, constituyen los pilares de ambos alojamientos, que apuestan por ofrecer a sus huéspedes la desconexión de la rutina diaria o el estrés del trabajo.

Mar de la carrasca

Mar de la Carrasca, que data de principios del siglo XX, tiene capacidad para seis personas y hasta 10 en camas supletorias y puede alquilarse por habitaciones o completa. El alquiler completo está destinado a grupos de amigos o familias que quieran, en exclusiva, todas las habitaciones. En esta modalidad, los clientes pueden solicitar la comida que deseen y, entre otros, también pueden recibir clases de yoga, meditación o kinesiología. Asimismo, el alquiler de habitaciones garantiza mayor intimidad para escapadas de parejas. En esta modalidad también ofrece los servicios de comida y talleres. Las instalaciones también están acondicionadas para acoger un enlace matrimonial. Así, Ruiz y Carreño apuntan: «Celebramos bodas activas, conscientes, íntimas y simbólicas donde la naturaleza es la gran protagonista. Además, Mar de la Carrasca también cuenta con una casa para dos personas junto a la masía principal, el Barco.

A la desconexión y la calma, rodeados por los sonidos de la naturaleza, sin wifi y sin televisión, se suman comodidades como una calefacción central, a través de una cocina económica, y varias estufas de leña distribuidas por la masía que generan un ambiente cálido.

Posada del río Carbo

Por lo que respecta a la Posada del Río Carbo, este alojamiento rural ofrece tan solo una modalidad de estancia: alquiler por habitaciones. Es muy parecido al alojamiento en un hotel, con opción a elegir entre disfrutar de la comida y la cena. El desayuno casi siempre está incluido y se proporciona a los huéspedes documentación de la zona y servicio de limpieza. La masía dispone, además, de salón con chimenea, comedor, cuatro habitaciones con cama de matrimonio y baño, amplias zonas recreativas y ajardinadas.

Los clientes pueden realizar también las distintas actividades que se desarrollan en la casa, en función de la estación del año, como la recogida de setas, plantas medicinales u aromáticas, observación de la fauna o de los huertos ecológicos; charlas sobre cultivos; observación del cielo con telescopio e identificación de los planetas y las constelaciones; paseos y excursiones guiadas con perros; terapias de crecimiento personal: meditación guiada, reiki, masaje, o reflexología.

Gastronomía

Las Masadas también se diferencia por su oferta gastronómica: cocina ecológica y tradicional de kilómetro 0. La entidad fundamenta su propuesta culinaria en productos ecológicos de sus propias huertas, combinados con otros adquiridos en el mismo pueblo. Una amplia variedad de platos sanos y comida vegetariana, vegana o macrobiótica complementan su variada oferta.