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«La internacionalización requiere capacidades y competencias»

«La internacionalización requiere capacidades y competencias»
ANÁLISIS | Las profesoras Teresa Fayos y Aidée Calderon consideran que las cooperativas están más preparadas para implantarse en el exterior
J. FALOMIRVALENCIA

Las cooperativas agroalimentarias, al igual que el resto de empresas del sector, se ven forzadas cada día más a abordar un proceso de internacionalización que amplíe sus mercados. Y para ello, es necesario partir del conocimiento de los problemas que tanto cooperativas como empresas encuentran en su proceso para implantarse en el exterior.

Las profesoras Teresa Fayos Gardó y Haydeé Calderón García, ambas del departamento de Comercialización e Investigación de Mercados en la Facultad de Economía de la Universitat de València, son dos expertas en este tema. Ambas afirman, en los diversos trabajos que han elaborado de forma conjunta, que las cooperativas son más idóneas que otro tipo de sociedades para iniciar el proceso de la internacionalización.

«Partimos de la realidad de que la internacionalización es una estrategia compleja, arriesgada y que por tanto requiere ciertas capacidades y competencias por parte de las empresas. Capacidades y competencias que difícilmente puede abordar una empresa agrícola de pequeño tamaño, como lo son la mayoría de las que encontramos en nuestro entorno. Las cooperativas facilitan la formación, la investigación de los mercados, la innovación, la digitalización, la difusión de conocimientos entre los cooperativistas... en definitiva, mejoran la competitividad de las empresas y las prepara para el desarrollo internacional», asegura la profesora Haydée Calderón.

«Por otra parte, hay que tener en cuenta que la empresa agroalimentaria se enfrenta a un entorno internacional inestable y difícil, caracterizado por una parte por el dominio de la gran distribución que requiere del poder de negociación que aportan las cooperativas, y por otro lado, por un consumidor exigente que demanda calidad, innovación, precio, variedad, ecología, que requieren de unas estructuras de producción y comercialización sólidas que las cooperativas consiguen aunando esfuerzos», añade.

«Pero además de todo ello, hay un elemento que destacamos especialmente y que hemos llegado a demostrar empíricamente en algún artículo y es que los directivos, sus características, iniciativa, flexibilidad y capacidad de cooperar se descubre como la más prometedora variable en la consecución del éxito en la internacionalización por parte de las empresas en el actual entorno global», asegura Calderón.

En este punto, es importante subrayar que internacionalizarse no es exportar, es ir un paso más allá. Por lo que surge la pregunta de si las pequeñas cooperativas están obligadas a integrarse en otra de segundo grado para afrontar este complejo proceso.

«Hoy en día quien compite en los mercados internacionales no son las empresas individualmente, sino las redes de empresas perfectamente coordinadas a lo largo de toda la cadena de suministro; en este nuevo entorno las pequeñas cooperativas tienen una situación privilegiada debido a que se encuentran ya introducidas en una red que vincula la producción, la transformación y la comercialización; no obstante esta última, la comercialización, es quizá la asignatura pendiente de las más pequeñas ya que integrándose en cooperativas de segundo grado podrán pasar, por lo menos con una mínima garantía de éxito, desde una orientación a la producción, a una orientación hacia los diferentes segmentos de clientes que encontrarán en los mercados internacionales», asegura Teresa Fayos.

Respecto a si el productor valenciano medio está preparado para asumir todos los procesos que conlleva el reto de crecer y perder sentido de pertenencia, la profesora Fayos afirma que «tradicionalmente se ha puesto de manifiesto el problema dimensional de los productores a la hora de actuar en los mercados internacionales, ya que el desarrollo de una estrategia comprometida comporta la movilización de unos recursos financieros y humanos (para aplicarlos a la gestión, la creatividad, la innovación, la renovación de sistemas y tecnologías) difíciles de alcanzar por las organizaciones de menor tamaño. El aprovechamiento de todo tipo de activos de otras cooperativas y empresas al integrarse con otras o en cooperativas de segundo grado, les permitirá aprovechar sinergias y explotar todas las oportunidades que presentan los mercados internacionales».

La Comunitat en datos

En la Comunitat Valenciana, Anecoop es un referente y un claro caso de éxito en internacionalización. Pero cabe preguntarse si hay otras empresas comparables o que con el tiempo puedan alcanzar este modelo de excelencia. En este sentido, Haydée Calderón señala que la Comunitat cuenta con un total de 430 cooperativas agroalimentarias que comercializan producción por valor de más de 1.300 millones de euros, según datos de 2017. « Tenemos el 10% de las cooperativas agroalimentarias españolas. Con tales cifras nos podemos hacer una idea de la fortaleza del entramado cooperativista en la Comunitat Valenciana. Sin embargo, a la hora de hacer el análisis por cooperativas, vemos que Anecoop aglutina todo el protagonismo. Respecto a la actividad exportadora, Anecoop es un referente no únicamente en España sino a nivel internacional. Es la primera cooperativa nacional en facturación internacional, al exportar el 79% de la producción. Pero no es un ejemplo únicamente por sus datos de facturación y exportación, sino por su modelo de negocio. Gracias a una planificación estratégica muy cuidada ha sabido adaptarse a los cambios y exigencias del entorno internacional», afirma Calderón. «En cuanto a qué otros ejemplos destacables hay, hemos de tener en cuenta dos realidades, Anecoop integra a 68 de las cooperativas más importantes del sector, por lo que a través de ella se canaliza la internacionalización. Y por otra, un número importante de las cooperativas agroalimentarias de la Comunitat son interproveedoras de destacadas empresas españolas de comercialización minorista. Ahora bien, si contemplamos empresas no cooperativas, tenemos ejemplos destacables en nuestra Comunitat como es el caso de Martín Navarro (ahora Citrus and Co.), una empresa tradicional que ha dado un paso importante hacia la internacionalización tras admitir un fondo de capital riesgo», asegura la profesora Calderón. Respecto a qué sectores de la economía valenciana tienen mayor potencial para internacionalizarse, Teresa Fayos considera que «sin duda» los sectores más innovadores e intensivos en tecnologías. «Sin embargo, más que de 'sectores' deberíamos hablar de 'empresas' y/o 'redes de empresas'. Son las empresas innovadoras, que invierten continuamente, adaptándose a los clientes del futuro, las que sin duda tienen ese potencial. Son empresas en las que los departamentos de internacionalización, marketing, logística, e incluso I+D+i, están integrados y coordinados estrechamente con producción, y disponen de unos recursos tecnológicos punteros y unos recursos humanos muy preparados y multiculturales». En este terreno, Calderón añade que la digitalización tecnológica en el sector agroalimentario «es una realidad incuestionable. Quizás sea uno de los sectores que más estén evolucionando con multitud de innovaciones que optimizan las actividades tanto de producción como comerciales: drones, maquinaria inteligente, sensores, control remoto, aplicaciones estadísticas, etc». tres elementosEn su opinión, estas innovaciones se podrían agrupar en torno a tres elementos. «La parte técnica de cultivo con todo lo que conlleva, desde la ingeniería genética de las semillas hasta el control de cosechas, la supervisión de cultivos, los riegos y control del suelo. La comunicación entre los cooperativistas, así como con clientes, proveedores, empleados, distribuidores, etc. Hay que tener en cuenta que la cooperativa tiene una estructura compleja y con numerosos puntos de interacción. Y en tercer lugar, la trazabilidad aplicada al control de todo el sistema logístico a través de sistemas de captura y manejo de datos. A estos tres elementos, de forma transversal, podemos añadir todos los procesos innovadores de recogida y gestión de la información para la toma de decisiones», asegura Calderón Por último, ante la cuestión de cuál puede ser el escenario en 2030, Teresa Fayos concluye que «si es difícil hacer prospectiva a cinco años en el turbulento entorno internacional en que nos ha tocado vivir, no me atrevería nunca a hacerlo a diez. No obstante, dado que hemos sido testigos de cómo el sector agroalimentario valenciano ha sabido reinventarse adaptándose a las nuevas demandas de los consumidores aportándoles valor, no dudo de que lo seguirá haciendo», concluye.