Entrevista

«Somos más fuertes y estamos más capacitados para ofrecer respuestas»

Alejandro Monzón durante una de las celebraciones del centenario de Cheste Agraria./LP
Alejandro Monzón durante una de las celebraciones del centenario de Cheste Agraria. / LP
Alejandro Monzón, presidente de Cheste Agraria y Anecoop
J. FALOMIR

Alejandro Monzón, además de presidente de Anecoop desde hace casi cinco años, es el presidente de la cooperativa Cheste Agraria, que este año ha celebrado un siglo de vida.

- ¿Qué queda de aquella modesta cooperativa nacida en 1918 que guarde relación con la potente y tecnificada entidad actual?

- La esencia de las personas, su espíritu práctico e integrador, y su capacidad para emprender. Cheste es un pueblo trabajador. Cuando se creó Cheste Agraria, en 1918, no partíamos de una riqueza en los recursos. Somos un pueblo históricamente de secano, pero gracias al trabajo duro hemos conseguido lanzar, consolidar y hacer crecer el motor económico del municipio. Los 104 hombres que fundaron la cooperativa, que entonces se denominó Sindicato Agrícola Bodega Cooperativa Cheste Vinícola supieron imaginar un futuro mejor para Cheste, organizarse y liderar un cambio. Ese es el espíritu que prevalece en la actual Cheste Agraria / Bodegas Reymos y que nos lleva a seguir creciendo y apostando por la cooperativa.

- Han sido en los últimos años un ejemplo de integración de cooperativas ¿la iniciativa ha sido satisfactoria a todos los niveles?

- Cheste contaba con cinco cooperativas plenamente activas, constituidas entre 1918 y 1966: Cheste Vinícola, fundada en 1918, Productora Vinícola, conocida como La Carabassa, fundada en 1937, La Agrícola de Cheste, de 1945, Consumidores y Usuarios 'Mi Súper', de 1956, y Cheste Al Campo, creada en 1966. Esta fragmentación no aportaba buenos resultados y el sentido común aconsejaba la unión para aumentar la productividad y mejorar la eficiencia económica.

Las fusiones modernizaron la economía de Cheste. Así, entre 1991 y 2015, conseguimos impulsar la fusión de las cinco cooperativas más la del Consorcio Cooperativo de L'Horta, que también se sumó al proyecto, aglutinando en una única entidad todas las secciones para dar al socio una cobertura de 360 grados: vinícola, hortofrutícola, crédito, almazara, frutos secos y suministros y servicios.

Hemos conseguido hacer muchas cosas, y todas ellas con un grado de especialización importante. Incorporamos además producciones de otros municipios de la comarca y de localidades próximas a la misma, lo que nos hace ser más competitivos y dinámicos y con una mayor área de influencia.

Sin las fusiones, no hubiésemos conseguido alcanzar lo que Cheste Agraria representa en la actualidad. La experiencia ha sido satisfactoria porque ninguno de los implicados se ha arrepentido hasta la fecha, todo lo contrario: somos conscientes de que hemos salido ganando. Somos más fuertes y estamos más capacitados para dar respuesta a nuestros socios productores, que en definitiva es el objetivo de la cooperativa.

- También se caracteriza por formar parte de cooperativas de segundo grado. ¿Es la fórmula más adecuada para mejorar las rentas de los socios y ganar peso?

- Cheste Agraria no sólo forma parte de entidades de segundo grado como Anecoop, Coarval, Fruitsecs o Engrupo, es que fue cofundadora de todas ellas. Es tal nuestro convencimiento de que la unión nos hace más fuertes, que pronto dimos el salto a las cooperativas de segundo grado. De hecho, las altas tasas de crecimiento de Cheste Agraria en los últimos años responden, además de al proceso de fusiones, a su integración en entidades de segundo grado. Éstas constituyen un modelo interesante de gestión y comercialización, una fórmula atractiva para acceder a unos servicios y una estructura comercial a la que, de otra forma, las cooperativas de primer grado tienen muy difícil acceder.

- ¿Cómo valora la labor de transformación de tierras de secano en regadío ?

- En 1918, la mayoría de las familias de Cheste vivían de los cultivos de secano, que apenas daban para subsistir. El cultivo de secano es muy inestable y menos productivo, lo que hace complicado vivir únicamente de este tipo de agricultura. El privilegiado entorno de Cheste, favoreció que, durante los años 60, se iniciase el proceso que llevaría a la conversión de parte del secano en regadío, lo que supuso un proyecto de gran complejidad. La implantación del regadío cambió el paisaje. Vid, cereales, olivos y algarrobos cedieron terreno a naranjas, mandarinas, albaricoques, nectarinas, granadas, peras, manzanas y uva de mesa. La convivencia de ambos tipos de cultivo ha sido un importante acierto que ha permitido a la agricultura de la zona diversificar y no depender económicamente de un solo tipo de agricultura.

- La amplia oferta que hace Cheste Agraria con su secciones de crédito, suministros, supermercado y gasolinera ¿es clave para el alto grado de integración en la población?

- Sin ninguna duda. Todos los habitantes de Cheste, sean socios o no de la cooperativa, se benefician de la prosperidad de la misma. Somos la principal fuente de riqueza del municipio y todos, directa o indirectamente, participamos de ello. No solo influye en la actividad económica de la zona, también en la creación de empleo, por ejemplo. En periodos recientes de crisis, el paro en Cheste ha sido de los más bajos de la comarca.

- Actualmente hay unos 2.000 socios en la cooperativa, pero ¿está incorporándose gente joven para que se produzca el necesario relevo generacional y se evite el abandono de tierras?

- En ese sentido, en Cheste somos unos privilegiados: en estos años, como decía en la anterior cuestión, se han incorporado muchos jóvenes que han sido capaces de aumentar el tamaño de las explotaciones. Eso para nosotros es un motivo de tranquilidad y orgullo: que los jóvenes de Cheste tengan en la localidad una posibilidad de futuro, hace que quieran quedarse y no marcharse fuera a trabajar, que echen raíces aquí y que Cheste no se quede despoblada, como ha sucedido en otros sitios. Somos conscientes de que tenemos que seguir trabajando e innovando para hacer de la agricultura una profesión deseable para nuestros jóvenes. Como dato significativo, incidir en que en Cheste Agraria, la media de edad del Consejo Rector se sitúa entre los 40 y los 50 años, algo muy inusual en este sector.

- Cumplir 100 años con tan buena salud no es habitual. ¿Tienen un esperanzador futuro por delante?

- Por supuesto. De hecho, recientemente hemos acometido una inversión en bodega cercana a los siete millones de euros para ampliar la línea de embotellado y la de conservación. En la sección de fruta, estamos diversificando en productos y variedades, dada la zona privilegiada en la que nos encontramos. Animamos continuamente a nuestros socios a diversificar y así poder obtener un mayor rendimiento a la actividad. .

- ¿Queda alguna celebración pendiente por el centenario?

- El próximo 14 de diciembre pondremos el broche a las celebraciones del centenario con una jornada de puertas abiertas dirigida a todos los vecinos del municipio, en la que desarrollaremos una serie de actos como la visualización de un documental sobre Cheste Agraria, visita guiada a las bodegas, sorteo navideño, y por la noche una cata del nuevo Reymos Brut con música en el mercado municipal.

Acertada apuesta por Reymos

«En Cheste, con el Moscatel, que representa el 90% de la cosecha de uva, solo se elaboraban mistelas. A finales del siglo XX, este producto sufrió una crisis de consumo y nos vimos obligados a buscar una solución para dar salida a la producción. Tomando como base de conocimiento la elaboración del moscato italiano, en 2001 nuestro enólogo se puso manos a la obra para crear nuestro espumoso de moscatel. Vimos ahí una buena oportunidad de negocio y no dudamos en apostar por ello, invirtiendo en la tecnología necesaria. ¿Riesgo? Como en todo nuevo lanzamiento, podía no haber funcionado. Lo fácil hubiese sido seguir con el granel y no invertir en el embotellado. ¿Sorpresa ante su éxito? No, porque era la tendencia del momento en otros países y pensábamos que iba a funcionar. Bodegas Reymos fue pionera no solo en implementar la tecnología para la elaboración de espumoso de moscatel con el método charmat, sino que ha sido capaz de desarrollar un modelo de negocio innovador. Se apostó por un producto que no solo ha contribuido a aumentar la producción de moscatel en la zona, sino que ha puesto de moda los moscatos. Con el paso de los años, la familia Reymos se fue ampliando incluyendo, además del espumoso dulce, uno seco y una mistela. Y no solo eso, ha dado pie al lanzamiento de nuevos productos como los vinos 'frizzantes' Amatista o La Vida en Colores, productos cuyo consumo está orientado a iniciar al público joven en el mundo del vino», asegura Monzón.

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