La digitalización: un reto colectivo

La digitalización: un reto colectivo
ROBERTO GARCÍA TORRENTEDirector de Innovación Agroalimentaria GRupo Cooperativo Cajamar

El Grupo Cooperativo Cajamar ha participado en Praga en la puesta en marcha del proyecto europeo 'SmartAgriHub', que traducido vendría a ser algo así como 'Nodo de Agricultura Inteligente'. Una ambiciosa iniciativa que financia la Unión Europea con más de 20 millones de euros, y en la que participan más de 160 socios de 28 países con diversas especializaciones y tradiciones productivas, pero todos ellos a la vanguardia de la agricultura global.

Hoy en día, todos los debates sobre el futuro, en cualquier ámbito, giran en torno a la transformación digital, y el sector agroalimentario no es una excepción. Pero cuando tenemos que explicar a los agricultores en qué consiste esta transformación, no siempre es fácil encontrar los términos adecuados y los ejemplos tangibles que permitan motivar y acelerar su implantación. Así que una de las principales conclusiones de estos días es que nuestra labor no debe ser la de predicar, sino ir haciendo el camino y aprendiendo de la experiencia, de la mano de agricultores, técnicos, emprendedores e investigadores. De todos los agentes del sector, que a fin de cuentas es lo que llevamos haciendo en el Grupo Cajamar desde nuestros orígenes y lo que pretendemos seguir haciendo desde nuestra recién creada incubadora de alta tecnología, que fomentará la creación de startups y de nuevos proyectos empresariales con una elevada componente innovadora.

«En el proyecto europeo SmartAgriHub participan más de 160 socios de 28 países con diversas especializaciones»

La digitalización supone, sobre todo, el aumento exponencial de nuestra capacidad para gestionar la información de nuestros cultivos y nuestros mercados y, por tanto, para tomar las mejores decisiones en cada momento y en cada ámbito. Es decir, de ir reduciendo el margen de error al mínimo posible. Como hemos hecho siempre con nuestros ojos y nuestras manos, tirando de memoria o de libreta, y dándole vueltas en la cabeza buscando la mejor opción de entre las posibles. Pero con la diferencia de que el uso intensivo de sensores y algoritmos nos va a permitir multiplicar la capacidad de nuestros ojos y manos para recoger mucha más información a lo largo de muchos años y en muchos sitios distintos. Y como nuestra cabeza no podrá acopiar ni darle sentido a tal cantidad de datos, los robots y la inteligencia artificial harán ese trabajo por nosotros.

Con estas herramientas será más fácil programar una campaña para evitar la sobreproducción, predecir el comportamiento de los mercados en función de la actividad de nuestros competidores, conocer en tiempo real las necesidades de agua y nutrientes de cada cultivo, y la evolución de plagas y enfermedades para llevar a cabo tratamientos más eficaces. Además, comparando los datos obtenidos por cada agricultor, podremos saber por qué unos son más productivos que otros y obtienen mayor rentabilidad, trasladando esas buenas prácticas al resto para que todos vayamos mejorando.

Para hacer todo esto realidad en el menor tiempo posible debemos seguir trabajando juntos agricultores, organizaciones, empresas de tecnología, centros de investigación, administraciones y consumidores. A estos grupos se les denomina en la jerga comunitaria como 'nodos digitales de innovación'. Y lo que se pretende con este proyecto europeo es fomentar su creación y el intercambio permanente de experiencias y conocimientos entre ellos. Trabajando en estrecha relación con los nodos europeos podremos seguir avanzando hacia la consecución de una horticultura viva y en permanente evolución.