análisis

Las diez claves del 22-M

ANTONIO PAPELL MADRID
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Las elecciones autonómicas (en 13 comunidades, Ceuta y Melilla) y municipales del domingo arrojan un resultado complejo cuyo análisis ofrece particularidades y matices que resultan iluminadores y que conviene conocer. He aquí una sistematización de las posibles claves:

1.- El PP sube levemente, el PSOE se desploma

Los resultados globales de las elecciones municipales ofrecen mejor que cualquier otro indicador una evaluación del grado de apoyo que obtiene cada partido político. Así, el PP ha conseguido este domingo el 37,5% de los votos, un 1,9% más que en las elecciones municipales del 2007; el PSOE, un 27,8%, un 7,1% menos que hace cuatro años; e Izquierda Unida ha logrado un 6,3%, un 0,8% más que en la anterior ocasión. En otras palabras, se ha producido un desplome muy relevante del PSOE, que ha perdido más de siete puntos y 1,5 millones de votos (actualmente, cuenta con 6,3 millones), que sólo ha sido parcialmente capitalizado por el Partido Popular, que apenas se ha adueñado de medio millón de votos más (hasta 8,5 millones). Como casi siempre ocurre en los sistemas parlamentarios, ha sido el PSOE el que ha perdido rotundamente las elecciones, en tanto el PP se ha movido tan sólo un poco para ganarlas.

2.- PP y PSOE, conjuntamente, reducen su representación

La desafección social hacia los dos grandes partidos no se ha reflejado en un descenso de la participación pero sí en la pérdida de votos conjuntos (casi un millón de votos menos), en un aumento del voto en blanco y en un crecimiento discreto de las terceras vías.

3.- Las ?terceras vías? tienen una importancia discreta

El voto en blanco ha pasado del 1,92% en 2007 al 2,54% el 22M. Izquierda Unida ?ya se ha dicho- ha crecido un 0,8% y algo más de 200.000 votos. Y el partido de Rosa Díaz, UPyD, que es la bisagra por antonomasia, comparable al antiguo CDS que fundó Adolfo Suárez, se ha anotado un 2% y 465.000 votos. Puede decirse, pues, que el fenómeno ha existido pero con dimensiones muy poco significativas. Y en lo que respecta a UPyD, parece claro que si en las actuales circunstancias, con el viento a favor, sólo ha logrado medio millón de votos, puede decirse que estamos ante un experimento fallido. De hecho, UPyD tan sólo ha conseguido una presencia significativa en Madrid.

4.- El sistema no se ha resentido del cambio

El desplome del PSOE, en un país regido por un bipartidismo imperfecto, explica a las claras lo aparatoso de la derrota socialista (en los países como el Reino Unido en los que el sistema electoral es mayoritario son frecuentes las legislaturas en que la hegemonía del vencedor es abrumadora). No estamos, pues, ante el hundimiento de un modelo sino ante una circunstancia de gravísimo desgaste de uno de los dos actores principales. El PP acumula ocasionalmente una gran cuota de poder, pero ello es perfectamente normal en nuestro sistema y en las actuales circunstancias. En otras palabras: hay que desdramatizar lo sucedido y que negar absolutamente las interpretaciones apocalípticas: la soberanía popular siempre tiene razón, y en general los cambios insuflan nuevas energías, ideas renovadas, oportunidades para todos.

5.- Bildu consigue regresar a los resultados de 1999

Los resultados de Bildu sobrecogen pero no tienen nada de extraordinarios. Con toda evidencia, la coalición, que ha obtenido más de 276.000 votos en Euskadi (además de 43.000 en Navarra, el 13,3% de los votos en esa comunidad), ha recogido resultados muy semejantes a los de 1999, cuando en nombre de la izquierda abertzale concurrió Euskal Herritarrok. Este partido consiguió entonces 228.000 votos, al tiempo que Eusko Alkartasuna se anotaba en solitario 36.000. El independentismo radical se mantiene, pues, en sus dimensiones conocidas. Significantes pero muy alejadas de aquella mayoría que permitiría plantear con fundamento la utopía de una Euskadi ?independiente y socialista?.

6.- El movimiento 15M ha sido neutro e irrelevante

No hay datos que permitan pensar que el aparatoso movimiento social del 15M que ha orquestado las manifestaciones de la Puerta del Sol madrileña y de numerosas ciudades españolas ha tenido algún efecto sobre la decisión del electorado.

7.- La derrota histórica del PSOE sugiere la necesidad de anticipar las generales

Una derrota del PSOE por diez puntos frente al PP y la pérdida de la inmensa mayoría de las instituciones por parte de los socialistas indica a las claras que la ciudadanía se ha distanciado de la formación gubernamental. Se puede entender que el Gobierno quiera completar las reformas a medio camino, pero no tendría sentido posponer las elecciones generales más allá de lo necesario: después del verano es lógico que se celebren.

8.- Álvarez Cascos es el sarpullido del PP en Asturias

El gozo popular en todo el Estado tiene un episodio negro en Asturias, donde el disidente Cascos, al frente de un partido propio, ha ganado las elecciones. Lo lógico sería que el PP permita gobernar a Cascos en minoría y que, con el paso del tiempo, se busque la reconciliación.

9.- La corrupción no ha influido en los electores

En Valencia, Camps ha incrementado el apoyo popular. En Baleares, los electores no han pasado factura al PP por el estropicio de Matas y su equipo (en baleares, el PP ha depurado correctamente las listas; no así en Valencia). Hay un conflicto moral irresuelto en este asunto que los partidos deben ponderar con urgencia para no incrementar la desafección social.

10.- CiU conquista Barcelona

Después de 31 años de autonomía, la formación creada por Jordi Pujol se hace al fin con el gobierno de la Ciudad Condal, siempre hasta ahora en manos socialistas.

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