EL FUTURO DE LAS PENSIONES

Pepi Nieto, limpiadora jubilada, y Jesús Aguado, ingeniero industrial jubilado, narran sus vivencias

Pepi Nieto y Jesús Aguado./
Pepi Nieto y Jesús Aguado.
PÍO GARCÍA

Pepi Nieto Limpiadora jubilada

A Pepi Nieto, de 72 años, le suena el teléfono en un momento muy inoportuno: «Es que estoy en la Universidad y acaba de entrar el profesor». Se excusa y queda con el periodista para dentro de tres horas.

Pepi reanuda la conversación de regreso a su casa. Va en autobús. Acaba de recibir sus clases vespertinas en el campus de Badajoz. Hoy tocaban charlas de Medio Ambiente y Neuropsicología. «Me apunté este año a la Universidad de Mayores -explica-, pero no lo hice muy convencida. Vine con la idea de irme si no me gustaba. Me he pasado toda la vida haciendo lo que querían los demás. Y ahora ya no quiero».

Pero a Pepi le está gustando. Habla maravillas de sus profesores. Ha vuelto como estudiante, con carpetas y bolígrafos, a la Universidad en cuya Facultad de Medicina se tiró 22 años trabajando como limpiadora: «Cuando me jubilé no quería ni asomarme por aquí. ¡Estaba muy cansada de limpiar mierda! Y eso que allí tenía montones de amigos y sentía que me apreciaban». La vida de Pepi ha dado muchas vueltas, quizá demasiadas. Ha trabajado en un hotel, ha vivido quince años en Mallorca, ha vendido souvenirs en un aeropuerto, ha regentado un bar, ha parido cuatro hijos. Cuando nació su primogénito, hace 44 años, decidió dejar de trabajar para ocuparse de él: «Eché cuentas y me iba a gastar casi todo el dinero que ganaba en la guardería. Para eso prefería cuidarlo yo». Tuvo que volver al tajo mucho tiempo después, cuando su marido cayó en el alcoholismo y decidió separarse. «Era la botella o yo», resume.

LOS DATOS

633,7
euros al mes es la pensión mínima contributiva que corresponde a un titular menor de 65 años sin cónyuge. La cifra sube a los 677,4 si tiene más de 65 años.
Tramos bajos.
Mileuristas: Más de la mitad (el 58,59%) de quienes perciben pensiones contributivas de jubilación en España ingresan menos de mil euros al mes. En total, son 5.165.851 pensionistas, de los que 1,2 millones reciben de 650 a 700 euros mensuales.

Le ha quedado una pensión de 700 euros al mes. Vive en Badajoz con su hijo menor, de 32 años. Tiene que hacer muchas sumas y restas para no quedarse entrampada: «Va todo muy al límite. ¡Y eso que yo tengo el piso pagado y estoy sin deudas! Pero el agua, la luz, el teléfono... Esos se sientan contigo todos los meses y no perdonan». Pepi Nieto solo puede concederse algún capricho los meses de paga extra, el resto del año se convierte en una continua lección de economía doméstica, esa dificilísima asignatura que se aprende a coscorrones y no en la Universidad. «Ahora que vienen las elecciones, yo sí que les pediría a los políticos un esfuercito porque con este dinero se vive muy muy justo. Y eso si te ayudan algo los hijos porque si no...».

Pese a tener que estrecharse mucho el cinturón, Pepi se siente liberada: «Estaba deseando que llegara el día de jubilarme. Cuando vas a trabajar con 63, 64 años a la espalda... Se te hace muy cuesta arriba. Yo me levantaba a las cinco de la mañana, entraba a las seis, y cuando llovía o soplaba viento... ¡Dios mío, qué ganas de jubilarme!». Al principio, pese a todo, le costó desconectar: «Me despertaba todos los días a las cinco. No había manera. Les mandaba whatsapp a las amigas y me decían: ¡Pero duérmete!». Siete años después, ejerce de abuela entregada de sus dos nietos (de 17 y 8 años), ha vuelto a la Universidad, está metida en varias asociaciones y, aunque el reúma le da guerra, anda bien de salud. Pero sobre todo ha llegado a una conclusión: «Ahora hago lo que me apetece, lo que nunca he podido hacer. Estoy feliz cuando vienen todos los hijos y los nietos y tengo la casa llena. Me canso, claro, pero es otro tipo de cansancio».

Jesús Aguado Ingeniero industrial jubilado

Jesús Aguado, ingeniero industrial, nacido en Logroño, exdelegado de Iberdrola en La Rioja, se jubiló con la pensión máxima a los 65 años y 13 días. «A mí me hubiera gustado seguir trabajando», lamenta con una sonrisa. Aguado confiesa que sintió zozobra cuando vio que se acercaba inexorablemente el final de su vida laboral: «Me preocupaba no sólo la pérdida de poder adquisitivo, sino también el dejar de golpe relaciones, ambientes... Para un hombre activo, con buena salud, es un momento delicado». La pensión máxima en España para el año 2019 ha quedado fijada en 2.659,41 euros brutos al mes; pero debajo de esa cifra tan boyante se esconden algunos trucos. La brecha entre lo que se aporta al sistema y lo que luego se recibe alcanza en este caso los 11.608 euros anuales: es decir, que la pensión máxima equivale en realidad al 76% de lo cotizado. «Eso es cierto, porque el sistema también incorpora un margen de solidaridad, pero me preocupa más la pérdida de talento y de experiencia que se produce -explica Aguado-. Habría que buscar un sistema en el que la gente, cuando esté bien de salud y no se trate de trabajos físicamente exigentes, pueda seguir trabajando, aunque quizá de otra manera». Aguado propone explorar, por ejemplo, «fórmulas de relevo» que permitan transmitir la experiencia de los trabajadores veteranos a las nuevas generaciones. «Si a los 65 años estás bien, quizá físicamente ya no aguantas ocho horas, pero sí cuatro o las que sean oportunas para llevar a cabo un trabajo de manera más relajada».

Cuando Jesús Aguado alcanzó la edad de jubilación tenía claro que no le apetecía convertirse en un pensionista de los de viaje a Benidorm (o a los fiordos noruegos) y partida de cartas: «Eso depende de las circunstancias personales de cada cual y me parece perfecto, pero yo tenía claro que me atraía hacer algo». Un tiempo antes de encontrarse ante el abismo de la jubilación, Aguado conoció la labor de Secot, una ONG apolítica y aconfesional de voluntariado sénior que se ocupa de brindar asesoramiento empresarial a emprendedores u organizaciones pequeñas. «Eso me ha servido de aliciente y de oportunidad para mantenerme al día y activo intelectualmente», indica. «El aprendizaje continuo es básico para mantener una salud integral, como indica la OMS, y a mí Secot me ha permitido pasar de una actividad muy fuerte, la que yo mantenía antes de la jubilación, a otra más relajada, menos agobiante, pero sin dar un frenazo brusco».

LOS DATOS

2.659
euros brutos al mes con 14 céntimos es la pensión máxima reconocida en España (37.231,7 euros brutos al año).
Tramos altos.
El 12,32 % de quienes cobran pensiones de jubilación en España ingresan más de 2.000 euros, según los datos de la Seguridad Social en marzo del 2019. En total, son 1.086.265 personas. De ellos, 442.700 perciben más de 2.600 euros brutos al mes.

Secot se ocupa, entre otras cosas, de asesorar a jóvenes con ideas, pero sin experiencia de negocio, y eso le resulta a Aguado doblemente enriquecedor: «Esta idea de colaboración intergeneracional siempre me ha resultado muy interesante y lo disfruto mucho; porque además hay una retroalimentación que te rejuvenece».

¿Y el futuro? ¿Podrá el sistema garantizar no ya la pensión de Aguado, sino la de sus hijos o sus nietos? «No soy un experto, pero está claro que la pirámide de población es la que es y seguramente haya que revisar el sistema. A mí, la idea de un impuesto finalista me da un poco de miedo -confiesa- porque a veces no son tan finalistas y porque así se incrementa la carga impositiva. En cualquier caso, alguna vez funcionó el Pacto de Toledo y habría que recuperar ese espacio de análisis, negociación y consenso».