Los candidatos revisan su estrategia para convencer en el segundo debate

Los candidatos revisan su estrategia para convencer en el segundo debate

El equipo de campaña pule errores y define objetivos de cara al segundo encuentro que se emite en Atresmedia a partir de las 22.00 horas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se ha alquilado un plató para ensayar con más realismo sus intervenciones, como sí lo ha hecho Albert Rivera. Pero sí repasa en su despacho de Moncloa la estrategia a seguir en el segundo debate a cuatro que se emite en televisión, esta vez en Atresmedia, por segundo día consecutivo. Como ellos, Pablo Casado y Pablo Iglesias pulen posibles errores y definen objetivos con sus asesores personales. El objetivo está en convencer al alto porcentaje de votantes que se declara indeciso de cara a la convocatoria electoral del próximo domingo 28 de abril. El primer 'round' en RTVE fue una suerte de ensayo general. Probaron tonos, propuestas, argumentos... Hoy, se espera, se definirán más.

Pedro Sánchez

Evitar la confrontación pública

«Salimos vivos y ese era el objetivo». La lectura de urgencia de los socialistas sobre el debate electoral organizado por RTVE no fue anoche entusiasta pero tampoco sombría. El presidente del Gobierno es, a mucha distancia, el primero en las encuestas. Lo ideal para sus intereses, según el análisis de su comité de estrategia, habría sido ahorrarse la confrontación pública con el resto de candidatos, no asumir riesgos, pero finalmente no le quedó más remedio que hacerlo. Ahora admiten que Pedro Sánchez quizá no fuera capaz de arañar un solo voto indeciso con sus intervenciones, una tarea crucial para poder gobernar en solitario, como pretende. Pero también creen que sus rivales perdieron una oportunidad para desgastarlo.

La crítica es válida para Pablo Casado y Albert Rivera. En el PSOE sostienen que el jefe del Ejecutivo fue capaz de de asentar la idea de que la moción de censura no fue una alianza contra el independentismo sino un movimiento «ético» para apartar del Gobierno a un partido corrupto, algo que reconoció incluso, subrayan, el líder de Ciudadanos. Se vanaglorian, igualmente, de la estocada de desarme al presidente del PP, al que Sánchez recordó las 127 ocasiones en las que su partido ha votado junto a Bildu en el Parlamento vasco. Una respuesta tomada prestada del PNV para contrarrestar el polémico dado de Casado sobre la preferencia del presidente por las «manos manchadas de sangre».

En el cuartel general del PSOE, no obstante, hay quien reconoce que Pablo Iglesias sí pudo abrirles una vía de agua en su estrategia de capitalización de todo el voto útil de la izquierda. El líder de Unidos Podemos fue, a su juicio, eficaz en su intento de sembrar dudas sobre la orientación que tendrá un futuro Gobierno socialista si su formación no tiene fuerza suficiente para actuar como contrapeso interno. Por otro lado, los socialistas saben que la movilización del electorado progresista es clave y que tanto la ausencia de VOX como el perfil deliberadamente bajo de Casado no ayudaron a ese fin.

Lo vivido ayer servirá, en todo caso, al secretario general del PSOE para preparar el debate de esta noche en Atresmedia. Su intención es despachar durante unas horas en su despacho en Moncloa y repasar después argumentos y golpes de efecto con equipo. A diferencia de Rivera, Sánchez no ha alquilado un plató para ensayar con mayor realismo la cita, pero sí interpreta con sus colaboradores posibles rifirrafes y escenifica respuestas clave a cuestiones que cree que pueden ser abordadas por sus contrincantes. | Informa: Paula de las Heras

Pablo Casado

Templar el tono para remediar la caída

Es mucho lo que Pablo Casado se juega en esta campaña. Cualquier resultado que suponga un severo retroceso electoral del PP -las encuestas apuntan a una caída histórica- y perder la posibilidad de formar Gobierno, podría debilitar su liderazgo en el partido. Y el candidato se ciñó ayer al guion a rajatabla.

Con papeles sobre el atril, una imagen poco habitual, y ajustado al máximo a las propuestas de su programa para el 28-A, el líder de los populares ensayó su tono más presidencial. El menos estridente. En el primero de los debates televisivos se esmeró, trasladaron fuentes del PP, por no «crispar». «Era importante que vieran que hay un partido moderado, centrado», subrayó el propio Casado a los medios de comunicación de vuelta a la sede de Génova tras la cita en RTVE.

Con un 40% de indecisos y una intensa volatilidad, tan importante como el qué es el cómo. Y del cambio de registro de los últimos días, se deduce que el equipo de Casado busca suavizar la imagen endurecida que proyecta su candidato. Desde febrero, el líder del PP ha construido su discurso sobre reproches elevados a Pedro Sánchez. Llegó a acusar al jefe del Ejecutivo de «alta traición» a España, de preferir aliados con «manos manchadas de sangre» y de «patrocinar la sedición». Ahora toca rebajar.

El debate de hoy en Atresmedia será el segundo reto de la semana para Casado. Reto trascendente. Si el de ayer fue el ensayo general o la primera vuelta, esta noche el PP dejará apuntalada su estrategia. El candidato podría buscar algo más de presencia. La cuestión es si, aun definiendo más su rol, apuesta por el mismo tono institucional y el perfil bajo para intentar amarrar a su propio votante y no alejarse definitivamente del centro.

Después llegará la traca final. Miércoles, jueves y viernes. Un recorrido por Sevilla, Málaga, Barcelona, Murcia, Valencia y Madrid. Grandes ciudades y territorios en los que Vox presenta batalla. | Informa: Nuria Vega

Pablo Iglesias

Al ataque contra la ultraderecha

Satisfacción generalizada en el cuartel general de Podemos. Cada uno de los candidatos que se midió en el debate de anoche en TVE se ha dado por ganador. Esto se daba por descontado. Pero en la formación morada existe el profundo convencimiento de que en el caso de Pablo Iglesias así fue en realidad.

Dos son los aspectos de los que Unidas Podemos está especialmente orgullos. El primero de ellos es que su líder logró arrinconar a Pedro Sánchez con una pregunta que le formuló hasta en tres ocasiones: «¿Pactará usted con Ciudadanos tras el 28 de abril?». El presidente del Gobierno se limitó a responder, una única vez, que aspira a formar un gobierno integrado solo por socialistas e independientes de contrastado prestigio. Es decir, un Ejecutivo bis del actual. Los podemistas consideran que esta es una cuestión crucial en lo que resta de campaña porque puede decantar a su favor el voto de los indecisos de izquierda que recelan, o directamente rechazan frontalmente, el giro a la derecha de los de Albert Rivera, que incluye la foto de Colón o el apoyo de Vox al bipartito andaluz.

El otro punto de satisfacción para Unidas Podemos es que su candidato salió del debate como el más calmado de los cuatro contendientes. Iglesias esquivó los rifirrafes personales y se limitó a lanzar sus propuestas en política social, la bandera de su programa electoral. Incluso, a modo de regañina de colegio, llegó a pedir a sus adversarios que se contuviesen en alguna ocasión.

La calma en la que anoche se movió el candidato de la coalición izquierdista no tiene porque repetirse hoy. Iglesias logró los objetivos marcados para la primera cita. Pero nadie descarta que hoy adopte un tono más duro, que por otra parte es el que mejor se adapta a su persona. De Sánchez y los pactos electorales ya logró lo que quiso en TVE. Hoy será el turno de Casado y Rivera. Si este lunes el secretario general de Podemos no se refirió ni una sola vez a Vox y a la ultraderecha, hoy se da por descontado que atacará por ese flanco a PP y Ciudadanos. | Informa: Ander Azpiroz

Albert Rivera

Fuerza para movilizar al voto útil

«Lo importante no es ganar debates, sino ganar el 28 de abril y que haya un cambio político en España». Así de eufórico se mostró anoche Albert Rivera al término del debate a cuatro de RTVE. No era para menos, todas las encuestas le daban ya como el ganador del primer asalto televisivo, en el que consiguió hacerse un hueco entre los teóricos dos aspirantes con más posibilidades de ganar las elecciones, Pedro Sánchez y Pablo Casado.

En Ciudadanos reina hoy el optimismo y avisan de que la «remontada» es posible. Creen que su líder estuvo seguro, que fue contundente e incisivo y que consiguió presentarse como la alternativa al 'sanchismo'. «Es el único con la fuerza y la valentía necesaria para hacer frente a los grandes retos que tiene España», ha defendido la portavoz nacional, Inés Arrimadas.

Rivera llegó a Prado del Rey con su estrategia bien definida y salió al ataque desde el minuto uno. El catalán supo colocar con eficacia los mensajes y las propuestas naranjas para tratar de movilizar el voto útil y logró el cuerpo a cuerpo con todos sus contrincantes. Salvo sorpresas, esta noche en Atresmedia mantendrá el «tono y la fuerza», confrontará nuevamente su proyecto con el de Sánchez, al que presentará como aliado de los independentistas, y tenderá la mano a Casado sin mencionar en ningún momento a Vox. |Informa: María Eugenia Alonso