Rubalcaba asegura que todo está «en un pañuelo» y pide a los suyos que den la batalla

Patxi López, Eider Gardiazabal y Alfredo Pérez Rubalcaba, en San Sebastián./
Patxi López, Eider Gardiazabal y Alfredo Pérez Rubalcaba, en San Sebastián.

El secretario general del PSOE defiende, junto a Patxi López, el papel determinante que puede jugar su partido en la Eurocámara

PAULA DE LAS HERASMadrid

Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano se han cansado de repetir que no son ellos quienes se la juegan en las elecciones europeas del 25 de mayo sino España, pero una victoria sobre el Partido Popular, siquiera por la mínima, tendrá un efecto directo sobre la moral de una formación que trata de recuperarse, dos años después, de la mayor derrota electoral de su historia y sobre la percepción de un liderazgo complicado. El secretario general del PSOE, de hecho, se ha volcado en estas elecciones. Sale casi a mitin diario. Y ayer el suyo fue el acto principal de campaña porque la candidata se tomó el día para preparar el debate del martes con Miguel Arias Cañete. ¿El mensaje a sus militantes? Es el momento de la revancha.

«Estamos en un pañuelo dijo y un partido como el nuestro sabe qué es lo que hay que hacer en un momento así: apretar los dientes, tirar de brazos y pelear para ganar». Las encuestas indican, efectivamente, que populares y socialistas parten relativamente empatados con una ligera ventaja para la formación que lidera Mariano Rajoy ante las primeras elecciones al Parlamento Europeo que servirán, a priori, para determinar el color político del futuro presidente de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE.

Lo dicen los sondeos pero el líder de la oposición optó por apoyar su afirmación en otro referente, el Finantial Times, la Biblia del neoliberalismo pero también el primer periódico europeo. Los políticos españoles tienen a leer como palabra de Dios lo que de España dicen las más prestigiosas publicaciones internacionales y, si encima sirve a sus intereses, miel sobre hojuelas. Es el caso. El FT publicó el viernes un artículo en el que señalaba a Valenciano como una de las 25 personas a tener en cuenta en la próxima Eurocámara. La única española mencionada. No sólo eso, también aseguraba que socialistas y populares estaban neck and neck, o sea, muy igualados.

«Yo dijo con toda su ironía Rubabalcaba pensé que había un error y tecleé Cañete. No salía nada y pensé: Es por la ñ. Entonces puse: Ca-ne-te... Tampoco». El líder socialista se recreó en este comentario porque los populares han tratado de erosionar la imagen de la candidata del PSOE con referencias a su formación (no llegó a acabar la carrera) frente al abultado currículo del exministro de Agricultura. El primer partido de la oposición no sólo apela a la trayectoria política de su número dos habla francés e inglés a la perfección, es bien conocida en Bruselas por sus nueve años en el Parlamento Europeo y tiene muchas opciones de ocupar un cargo de responsabilidad en el Grupo Socialdemócrata sino que ponen el foco en la mochila que arrastra el cabeza de lista del PP.

Momentos de gloria

Cañete, que probablemente dejará su escaño en la Eurocámara para ser comisario enseguida, es presentado por los socialistas como un señor conservador, con muchos intereses económicos y participaciones en numerosas empresas, un lobbysta, dicen. Pero el exministro es también un hombre de carácter campechano al que, en ocasiones, le ha perdido la boca.

Queda para el recuerdo su intervención en la campaña de 2008 en la que dijo aquello de que «ya no quedan camareros como los de antes» porque ahora son todos extranjeros y, según su discurso, menos eficientes. En un acto que, por lo demás, fue más bien sobrio tanto por parte de los oradores como de los asistentes, Rubalcaba le echó humor y recomendó a los suyos que sigan los actos del candidato popular. «Seguidle, por favor, nos va a dar una campaña de gloria», prometió.

Esa imagen va bien al primer partido de la oposición que no niega el inicio de la recuperación económica pero acusa al PP y a la derecha europea, de haberse olvidado de la Europa social y de dejar a mucha gente en la cuneta, de haber exigido sacrificios, en resumen, para lograr un crecimiento del que sólo se benefician los poderosos pero que no llega a los trabajadores y las clases medias y que no ha fracasado extrepitosamente en la creación de empleo.

Patxi López, posible aspirante liderar la candidatura del PSOE en las próximas generales, pidió por ello el «castigo» al PP. «Apelo a la militancia. Podemos. El camino que necesitamos arengó empieza en Europa».

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