El tripartito centra sus ataques contra Catalá, que replica que Valencia «está atascada»

Oliver, Gómez, Giner, Catalá y Ribó, ayer antes del debate. / damián torres
Oliver, Gómez, Giner, Catalá y Ribó, ayer antes del debate. / damián torres

Giner (Cs) asegura que está «todo por hacer» en el Ayuntamiento e ironiza: «Menos mal que estoy en el centro» ante la pelea del resto

P. MORENO

El primer debate de la campaña electoral municipal celebrado ayer en la Universitat de València y organizado por la cadena SER dejó claro que los representantes del gobierno tripartito de izquierdas centrarán más sus ataques en la candidata a la alcaldía por Valencia por el PP, María José Catalá, que en el representante de Ciudadanos, Fernando Giner, quien llegó a ironizar diciendo que «menos mal que estoy en el centro», con lo que se escapaba de las frecuentes trifulcas entre la popular y la socialista Sandra Gómez, en una pelea donde también intervino el alcalde Joan Ribó.

El debate estaba estructurado por bloques y en todos hubo algo de gresca. Incluso en el primero, donde tocaba hacer balance, la candidata de Unidas Podemos, María Oliver, llegó a decir que el mandato que ahora se acaba ha sido de «transición después de 24 años de corrupción y despilfarro» en referencia a los gobiernos de Rita Barberá. En el siguiente turno, la socialista Sandra Gómez comentó que en 2015, Valencia estaba «arruinada por el PP, no sólo económica sino también por la imagen de la ciudad».

Catalá se desquitó en su primera intervención, al señalar que Valencia «está atascada por el tráfico, por los más de 3.000 expedientes pendientes, por la subida de impuestos, por la ineficiencia y por la baja ejecución en la gestión», donde citó como ejemplo que en el apartado de vivienda «sólo se ha gastado el 10% de lo aprobado en el presupuesto».

El alcalde Joan Ribó tampoco ahorró apelativos hacia el pasado. «Valencia era epicentro de la corrupción, despilfarro y tenía una deuda galopante; ahora está mejor, es evidente», antes de dibujar un panorama idílico sobre la mejora en prácticamente todas las áreas.

Nada de acuerdo estuvo el candidato de Ciudadanos. Fernando Giner recordó que si esto fuera «así, real, entonces se hubiera producido el efecto alcalde y saldría disparado en las encuestas, lo que no ha sucedido. Los ciudadanos están viendo otra cosa, Valencia está sucia y atascada, los árboles y jardines no están cuidados y la EMT no llega donde debe llegar».

Catalá cargó contra la «descoordinación e imposición ideológica» del gobierno tripartito, del que aseguró «no sabe gestionar». La ciudad, reiteró, está «atascada en tráfico y economía». Gómez negó la subida de impuestos, asegurando que con el PP «sólo pagaba la gente que tenía buena fe de hacerlo».

Sobre las propuestas de futuro, Catalá se centró de nuevo en la movilidad, uno de sus temas centrales, con la reversión de los carriles bici «conflictivos» y el aparcamiento nocturno en el carril bus. Giner consideró que «está todo por hacer, hasta lo más básico» y ha avanzado que si gobierna será «la legislatura de las familias y de los autónomos, con una apuesta por el cheque escolar».