Candidato a la alcaldía de Valencia por Compromís

Joan Ribó: «El tráfico del área metropolitana nos genera atascos que luego se transmiten a la ciudad»

El alcalde Joan Ribó, durante la entrevista. /J. Signes
El alcalde Joan Ribó, durante la entrevista. / J. Signes

El candidato a la alcaldía de Valencia por Compromís dice que todavía no se ha planteado si mantendrá a Grezzi al frente de Movilidad si consigue renovar el cargo tras las elecciones

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Joan Ribó (Manresa, 1947) recibe a LAS PROVINCIAS después de hablar por teléfono con el jefe de la Policía Local para pedirle mano dura contra patinetes y bicicletas que circulen por las aceras y antes de acudir a la estación de autobuses para exigir su reforma. La campaña se solapa con la gestión y apenas queda tiempo para el descanso, sobre todo con un resultado tan ajustado como el que pronostican las encuestas.

-¿Por qué cree que sería mejor alcalde que Sandra Gómez?

-Porque tengo una experiencia, el Govern de la Nau ha estado funcionando correctamente a pesar de que han aparecido disensiones en los medios de comunicación, pero el hecho real es que hemos sido la primera ciudad que ha aprobado los presupuestos, no ha habido diferencias en las votaciones y eso que éramos 17 a 16. También porque Compromís ha hecho una política valiente, al demostrar que sabemos gestionar un gobierno de coalición, que no es tan fácil como se piensa.

-¿Y sobre los candidatos de la oposición?

-En primer lugar, vivo en Valencia desde hace 54 años y hay candidatas que viven en Valencia desde el 28 de diciembre; creo que es una diferencia que me permite decir con solidez que conozco la ciudad bastante mejor. En el otro caso se ha visto, creo yo, que debe conocer bien la empresa privada, pero debe mejorar el conocimiento de la primera empresa pública de la ciudad.

-Un día después de las elecciones de 2015 me dijo que para ser alcalde de todos, consideraba fundamental ser laico. ¿Cree que la gente entiende que no vaya a actos como el Traslado de la Virgen?

-Creo que al leer la Constitución y la definición de España como un estado aconfesional, entienden el hecho de que el alcalde, que es parte del Estado, no asista ni vaya encabezando una manifestación religiosa, ni cristiana ni de otra religión. Creo que hay que distinguirlas de las tradiciones populares. En el Traslado de la Virgen, por ejemplo, en la dansà tenía un compañero, Pere Fuset, que estaba porque hay manifestaciones religiosas con un profundo acento cultural. Yo estuve el año pasado en la procesión del Corpus. Pero a mí no me parece bien hacer campaña electoral con hechos religiosos, si no he ido en los cuatro años jamás iré en año de elecciones y no me gustaría estar en esa foto.

-¿Cree que otros sí que han hecho de esa foto un acto electoral?

-Bueno, yo compararía la foto de 2019, unos días antes de las elecciones, con la de los años anteriores y que cada uno juzgue.

-También me dijo que le aburrían las banderas, pero ha dado mucho dinero a entidades catalanistas defensoras del independentismo.

-Esta mañana he firmado dos subvenciones, a una fundación y a una entidad de vecinos. He dado dinero a las asociaciones vicentinas, a Lo Rat Penat, a todos los que hacen un planteamiento coherente y quiero distinguir eso. Si fuera una asociación sólo de banderas no le daría dinero a nadie, pero se da por temas culturales y a veces contrapuestos. A mí lo que me interesa es fomentar la lengua y la cultura de esta ciudad, que tiene carácter variopinto y a veces confrontados.

«Soy mejor alcalde que Sandra Gómez porque tengo más experiencia»

-¿Si vuelven a gobernar qué concejalías son irrenunciables?

-No me he planteado este tema, creo que depende mucho de los resultados. Volverá a haber Govern de la Nau liderado por Compromís, pero yo soy muy cuadriculado y me pondré eso en agenda cuando toque. No es lo mismo que saquemos nueve que catorce concejales.

-¿Mantendrá a Grezzi de concejal de Movilidad?

-No lo sé, no me lo he planteado, pero pienso que ha hecho un trabajo importante. Pero si lo mantengo o vamos a cambiar a muchos concejales de su posición, eso es un tema que es pronto para hablarlo.

-¿Repetiría la misma política de tráfico de estos cuatro años?

-Fundamentalmente sí, entre otras cosas porque se aprobó en el pleno cuando lo presidía Doña Rita Barberá. Fue el Plan de Movilidad Sostenible, y en segundo lugar porque es la que están haciendo las grandes ciudades europeas.

-¿Cree que algunas de las críticas recibidas están justificadas?

-Si, decía Tierno Galván que el espacio público es la segunda casa de las personas. Si cambias de posición una parada de autobús, a unas personas las perjudicas y a otras las beneficias. Yo entiendo que a las primeras les moleste. Eso lo entiendo, que algunos aspectos de movilidad cueste entenderlos, pero el proceso de adaptación es rápido.

-¿Rectificaría alguna?

-Sustancialmente no, si alguna genera conflicto se rectifica, pero hay que esperar un poco y ver. Por ejemplo, cuando pusimos el doble sentido en la avenida del Oeste hubo quejas de vecinos. Decían que iba a ver muchos accidentes. Hubo alguno, pero ahora ha bajado.

-¿Qué le hubiera gustado hacer en Movilidad y no ha podido?

-Una cosa importante pero que no depende por entero de nosotros y es el tráfico del área metropolitana. Eso nos genera atascos que luego se transmiten a toda la ciudad. Creo que es el punto fundamental. Lo segundo, la línea 10 del metro, que han empezado las obras después de mucho insistir a la Generalitat. Ahora queremos que se prolongue para que llegue hasta el Canyamelar. Otros aspectos me gustan como que la circulación de coches baje mes tras mes, es un buen indicador.

-Si Compromís queda por detrás del PSPV se quedará en el Ayuntamiento los cuatro años?

-No he pensado esa posibilidad, pero la hipótesis razonable es que Compromís sea el grupo con más concejales. Fíjate, he hecho un análisis de las encuestas de 2015. La media nos daba cinco concejales y sacamos nueve. Yo seguiré de todas formas.

-¿Y si se queda en la oposición?

-(Ríe) Es que me planteas cosas que no van a pasar. Eso es imposible.

-¿Asuntos que no haya hecho este mandato y los considere urgentes?

-Vivienda de alquiler a precios asequibles, para personas que aún teniendo trabajo no se pueden permitir comprar uno. Es un tema clave que vamos a lanzar con una empresa público-privada, donde aportemos solares y ella capital. En esta ciudad hemos pasado del miedo a las hipotecas al de los alquileres.

«Cuando entramos estaba todo en rojo y no por la ideología»

-¿En el Cabanyal han hecho lo suficiente o le queda el regusto de que podía haber hecho más?

-Me queda el regusto de que este Ayuntamiento necesita una reforma de toda su Administración para pasar de una de casi el siglo XIX a una del siglo XXI. Eso implica ganar velocidad, reestructurar en grandes áreas. La traducción al Cabanyal es que podíamos haber corrido un poco más si hubiéramos tenido los mecanismos, pero cambiarlo no es un proceso fácil porque se hace con proyectos europeos o estatales. Nosotros vamos lentos, pero las otras administraciones van más.

-¿Por qué ha sido imposible avanzar en la ampliación del Botánico?

-Por algo muy sencillo, ¿Un jardín botánico de quién es? Nosotros estamos dispuestos a tirar para adelante, pero la Universitat debe decir los recursos. Nosotros podemos poner los terrenos.

-¿Por qué no bajan las críticas por la falta de limpieza cuando cada año se ha gastado más?

-La Organización de Consumidores hace cada cuatro años una encuesta. En 2015 Valencia estaba la 56 de 60. Ahora, entre las cinco ciudades que más ha subido estos cuatro años. La limpieza no es fácil, pero ha habido una mejora sustancial.

-El barómetro siempre la sitúa entre las primeras preocupaciones.

-Sí, pero habría que verlo cuando empezamos. La situación de la limpieza era muy grave. Este Ayuntamiento estaba muy mal económicamente y hubo que cortar las alas a todo. Igual pasa con los colectores y las toallitas.

-¿Proyectos como el nuevo barrio del Grao se aprobarán como están o le darán una vuelta?

-Eso no está aprobado. Plantearse hacerlo sin el soterramiento de las vías es una barbaridad. Eso impediría acabar el río. Ahí tenemos un problema que nos podría explicar el expresidente Camps. Esos 50 millones que se gastaron en el circuito de Fórmula 1 y que los tenemos que asumir, pues veremos. Tendremos que discutir mucho sobre este PAI.

-Fallas ha sido otro de los elementos centrales del mandato. ¿Le dolió la reprobación de los presidentes falleros a Pere Fuset?

-Sí, lo has dicho bien, no me gustó, pero no fueron los falleros, fue la elite, los presidentes. Hay que tomárselo con deportividad, hay partidos que pierdes y otros que ganas.

-¿Si repite gobierno aprobará la tasa turística?

-Sí, no estamos inventando nada en esto. Es más razonable que consigamos recursos a través de una tasa para aumentar la policía o la limpieza que lo tengamos que sacar de los impuestos de los valencianos.

-¿Pase lo que pase éste será su último mandato?

-(Risas) Sí, esto está claro, tengo derecho a jubilarme, todos mis amigos lo están ya. En 2023 no me volveré a presentar, eso clarísimo.

-¿La gestión se ha ralentiza por los desacuerdos en el tripartito?

-No es la cuestión fundamental, sino que tenemos una organización obsoleta desde la parte informática hasta la parte organizativa. Tenemos que ir a un modelo de áreas de gestión con sistemas diferenciados.

-¿Qué símbolo elegiría para definir este mandato?

-Hemos pasado de la capital de la corrupción a la de la honradez, que Valencia sea una ciudad que se la recuerde por el Aquarius, por ser la capital mundial de la alimentación y Patrimonio Inmaterial las Fallas.