¿Quién merece la beca?

¿Quién merece la beca?

Una carrera universitaria necesita horas de estudio y muchos euros. Cada alumno tiene su visión sobre el reparto de las ayudas públicas

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

En las puertas de la Biblioteca de Humanidades Joan Reglà hay dos pegatinas circulares de la bandera LGTB. Sirven de aviso, para no estamparse contra el cristal, y tienen un significado reivindicativo en los tiempos que corren. Entran y salen jóvenes. Un goteo en estos días raros en los que no hay clase. Hay de todo. Universitario, chicos y chicas que terminan el Bachiller y otros que esperan un futuro más seguro en forma de oposición. Algunos están de charla en la escalera, en grupo, apurando el cigarrillo del descanso porque no todo va a ser empollar.

Las licenciaturas universitarias necesitan muchas horas de estudio y muchos miles de euros. Quizá más de esto último. Y hables con quien hables, nadie está contento. De fondo, el tema de las becas y el criterio para el reparto.

Cristian sale de la biblioteca con una camiseta del Valencia CF. Ayer había partido, ante el Atlético de Madrid para mantener el sueño de la Liga de Campeones. Lo tiene claro: «Apostaría por ampliar las becas. Es importante la renta familiar pero creo que también se debería tener en cuenta los méritos, el expediente académico». A Cristian ya le han tumbado varias peticiones de beca. En estos casos hay tantas opiniones como alumnos, aunque el cogollo de la cuestión está en los euros que salen del bolsillo.

Nacho y Pere salen de la biblioteca. El reloj ya marca más de la una y media de la tarde. El primero estudia Periodismo y el segundo, Historia. Tienen en común que lo hacen en la Universitat Jaume I de Castellón. Carreras diferentes y la misma queja. «Nos cuesta mucho dinero el transporte. Vamos en tren y pagamos unos sesenta euros a la semana. Una pasta la verdad. Es una cosa que creo que se podría mejorar y tener en cuenta de cara a la próxima legislatura», señala Nacho, que coge el tren en la estación del Norte. Para Pere el gasto es un poco menor: «Bueno, yo me ahorro algo porque cojo el tren en la estación del Cabanyal».

Además, apuntan que se sienten marginados. La propuesta que lanzan es una cuestión de operatividad. «No sé por qué no podemos ir a estudiar a la biblioteca de la Politécnica porque somos estudiantes de la UJI de Castellón. ¿No se puede firmar un convenio entre las universidades para que los alumnos puedan utilizar las bibliotecas?», señalan. Algo tan simple se ha convertido en un gran problema para unos estudiantes que sólo buscan un lugar para poder estudiar. Al final, son trabas de la propia administración, cuestiones fáciles de resolver que siguen enquistadas.

Pere y Nacho se despiden mientras llega Paula en su moto. Estudia odontología en una universidad privada. «Yo lo que bajaría son las notas de corte para poder acceder a los estudios que quieres», apunta. Ella tuvo que empezar en un una universidad pública Administración y Dirección de Empresas (ADE). Aquello no era lo suyo. El camino elegido en el Bachillerato no fue acertado para su posterior etapa y al final optó por dejar ADE, estudiar dos módulos y embarcarse en odontología en la privada. «Tengo que trabajar para poder pagarme la carrera. Y la de odontología es un montón de dinero», apunta. La otra opción que tenía era la de esperar hasta los 25 años -tiene ahora 23- para iniciar la carrera que quería. «Pero claro a los 25 y unos estudios de cinco años suponía salir licenciada a los treinta años si todo me iba bien. Demasiado tiempo», asegura Paula.

Los universitarios en ocasiones tienen la sensación de que desde la administración se teoriza mucho pero se dan pocas soluciones en la práctica. Que lo sencillo se hace difícil y que, a la hora de repartir las becas, del tipo que sea, hay que tener en cuenta otras cosas además de la renta familiar. Cristian quiere que a la hora de repartir el dinero entre los estudiantes valencianos cuenten también los méritos. A Nacho y a Pere les encantaría que en la próxima legislatura el viaje a Castellón no se convirtiera en una fuga para la economía familiar, y Paula espera que todos tengan opciones de estudiar lo que le de verdad quieren.

El dato

4 millones es la cantidad en becas para la exención de tasas que anunció la conselleria de Educación a principios de año. El objetivo era beneficiar a casi 4.000 estudiantes de la Comunitat Valenciana.