Los expatriados se quejan por los problemas para votar en el extranjero

Ángel Peña, un fontanero de 34 años de Valencia residente en París, recibió por error las papeletas para Ceuta

AFP

Cientos de españoles residentes en el extranjero se manifestaron este domingo ante numerosas embajadas y consulados para denunciar "la muerte del derecho a voto", que los expatriados deben pedir por anticipado desde 2011.

En el día en que se celebraban elecciones municipales y regionales, los manifestantes se congregaron en una veintena de ciudades de Europa y América, como París, Montevideo, Nueva York, Berlín, Viena, Londres, Lima, Quito o Ciudad de México.

Convocados por Marea Granate, una red internacional de emigrantes españoles surgida del movimiento de los indignados de 2011, los manifestantes denunciaron las trabas impuestas a "uno de los pocos lazos" que los unen con España, tal y como dijo en París una integrante del colectivo.

En 2011, el anterior gobierno socialista aprobó una modificación de la legislación electoral con el objetivo oficial de evitar fraudes. Esta reforma imponía el "voto rogado", que obliga a los emigrantes a solicitar el voto por adelantado antes de un plazo determinado.

"En la práctica ha servido para reducir drásticamente la participación electoral", denuncia Marea Granate, y estima que el gobierno conservador de Mariano Rajoy trata ahora de "desincentivar la participación electoral de los emigrantes" con una "interpretación restrictiva".

"Me han molestado los trámites mil para poder votar, ir varias veces al consulado y ver que no te tratan bien", dijo en París este domingo Cristina Pérez, una segoviana de 36 años, que finalmente pudo votar.

Pérez tuvo más suerte que Ángel Peña, un fontanero de 34 años de Valencia residente en París desde hace cuatro años, que recibió por error las papeletas para votar a las asambleas de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla cuando tenía que haber recibido las del parlamento valenciano, una de las plazas fuertes del PP que los conservadores podrían perder en estos comicios regionales.

"Cuando fui al consulado a protestar, no me dieron solución, me dijeron que se trataba de un error informático", afirma Peña. "El voto es el único derecho que tenemos como ciudadanos y no es real", lamenta.

"No llegaron las papeletas para todos los inscritos para votar", señaló a la AFP desde Lima Lúa Delgado, una arquitecta de 27 años y portavoz del colectivo en Perú.

En Montevideo se reunieron una veintena de españoles vestidos de negro ante la embajada de España, también para realizar un entierro simbólico de su derecho al voto.

Víctor, un periodista de 25 años que llegó a Uruguay hace un año debido a la crisis en España, dijo a la AFP que "el voto emigrante es incómodo para el bipartidismo", encarnado desde 1982 por el conservador Partido Popular y los socialistas del PSOE.

"Muchos de los que salimos por la crisis estamos golpeados por las políticas económicas de estos dos partidos", añade Víctor.

"Queremos que nos lo pongan más fácil, porque a mí y a mi compañero nos han puesto muchísimas complicaciones hasta el punto de no poder votar. Creo que es intencionado para reducir el voto en el extranjero", explicó la madrileña Irene Lobo, de 39 años y residente desde hace tres y medio en Montevideo.

Carlos Marín, representante de Marea Granate en Uruguay, explicó a la AFP que para las elecciones regionales de este domingo unos 15.000 españoles en Uruguay "habrían podido votar". De estos, añadió, sólo votó el 3%.

"Estamos denunciando una abstención inducida, no porque la gente no puede votar sino porque es complicado el trámite, no llegan las papeletas, se pierden o no hay información suficiente".

En Uruguay hay entre 50.000 y 60.000 españoles con derecho a voto, la mayoría originarios de Galicia, una de las cuatro regiones en las que este domingo no había elecciones autonómicas.

Según datos del ministerio del Interior, un 31,74% de los expatriados españoles votó en las elecciones legislativas de marzo de 2008, contra un 4,95% en los comicios de noviembre de 2011.

Unos 1,83 millones de personas estaban inscritas en el censo electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA) a principios de abril.

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