«El Zara de las baldosas cerámicas» alza el vuelo

Halcón Cerámicas pasa a manos del fondo americano Falcon para acelerar su crecimiento y profesionalizar el negocio | La azulejera fundada en 1963 por catorce socios de Alcora y Lucena es la tercera en capacidad de producción y ronda los 150 millones en ventas

INÉS HERRERO

La historia de Halcón Cerámicas comenzó en 1963, con una estructura casi cooperativa en la que catorce de sus veintidós trabajadores, de los municipios castellonenses de Alcora y Lucena, invirtieron en un horno con una capacidad de apenas 400 metros cuadrados. Con el tiempo, a medida que el negocio crecía, las familias de Vicent y Porcar adquirieron las acciones del resto de fundadores y consolidaron la propiedad.

Hornos de pasaje de leña y modelos como el emblemático 'Jaspe', de 15x15 centímetros, marcaron los orígenes de una azulejera que hoy ronda los 150 millones en ventas, gana 16 y cambia de dueños para acelerar su crecimiento, superar los 200 millones de facturación y duplicar el resultado bruto de explotación (Ebitda), cercano a treinta millones.

Así lo traslada Saturnino Montalbo, accionista reinversor y consejero ejecutivo del grupo, que se incorporó en el año 2000 y fue aumentando su participación «a medida que conseguía clientes internacionales», con una reorientación de ventas hacia el exterior que les permitió «sobrevivir a la crisis financiera». Es más, la dejaron atrás con el músculo suficiente para adquirir capacidad de competidores, hasta alcanzar los 40 millones de metros cuadrados y unos 550 empleados.

Los Montalbo y Vicent siguen como gestores y accionistas de un grupo con 550 trabajadores

En paralelo a la evolución del negocio hacia azulejos grandes, de la pasta roja al porcelánico que gana popularidad en los hogares más allá de la cocina y el baño, las empresas aprovecharon la versatilidad de la cerámica y los avances en la impresión digital para imitar materiales como la madera y la piedra e impulsar un crecimiento que excede la renovación y la demanda de construcción, según explica Montalbo.

En el caso de Halcón Cerámicas, su éxito se cimentó en dos características que «pueden sonar contradictorias pero han funcionado perfectamente en conjunto». La primera, mantenerse fiel a su estrategia de servir los segmentos medio y medio-bajo de forma claramente diferenciada. «Buscamos ser el Zara de las baldosas cerámicas, comercializando rápidamente los últimos diseños y ofreciéndolos a precios atractivos», a través de «una ventanilla única para minoristas, mayoristas y distribuidores», indica a este periódico Montalbo, que cedió el control de la firma al grupo americano Falcon, gestor de inversiones privadas de Jamshid Keynejad y Barry Siadat, cofundadores de SK Capital.

Como segundo ingrediente clave, cita la rapidez de adaptación a los cambios del mercado. Empezaron a exportar antes de la crisis pero el enfoque viró hacia la exportación «cuando el mercado español se evaporó hace una década». Según relata, pudieron hacerlo al estar «muy bien posicionados para penetrar en nuevos mercados» gracias a su «habilidad para proveer una amplia gama de azulejos muy demandados, ajustados a las nuevas tendencias, a precios muy competitivos».

De cara al futuro, los Montalbo y Vicent mantienen sus responsabilidades en el equipo gestor, con apoyo activo de Falcon para acelerar el cumplimiento del plan de negocio, gracias también al tirón de la obra nueva y la reforma de viviendas. Para ambas familias, «encontrar el socio ideal era crítico» porque querían seguir en el negocio «pero no sólo como gestores, sino también como accionistas». Y se decantaron por Falcon por «su base de capital permanente combinado con sus potentes conocimientos operativos» pero, sobre todo, porque «prefieren tomar una visión a largo plazo».

«Sentimos que podrían ser los mejores aportando profesionalización al negocio y acelerando el crecimiento sin la presión de tener que preparar a la compañía para una nueva venta en los próximos años», apunta el consejero ejecutivo. En este sentido, valora que comparten su visión sobre la «oportunidad de ganar cuota en el mercado» y el «deseo de invertir en crecimiento».

Los retos de Halcón son aumentar volúmenes para ganar tamaño y apalancar costes fijos, además de mejorar la eficiencia de sus hornos y «adaptarse rápidamente a las nuevas demandas, especialmente en azulejos de gran tamaño», con un equipo de innovación de doce personas. Para lograrlo cuenta con cuatro centros de producción que permiten producir más de 40 millones de metros cuadrados anuales, a los que suma otros seis millones a través de subcontratas on diferentes socios cuidadosamente elegidos.

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