Walkerpack, la firma de la empleada que se convirtió en jefa

La directora general de Walkerpack, Pepa Torres, en una de las naves de la empresa. / LP
La directora general de Walkerpack, Pepa Torres, en una de las naves de la empresa. / LP

La empresaria Pepa Torres compró en 2014 la compañía británica para continuar prestando servicios logísticos a la marca del óvalo | La empresa es proveedora de la planta de Ford en Almussafes y cuenta con 600 trabajadores y una facturación de 12 millones

ELÍSABETH RODRÍGUEZ

valencia. La historia de Walkerpack es la de una empresa que se reconvirtió gracias a la idea de una mujer que pasó de ser empleada a propietaria de la misma y que, ahora, dirige a la que es puerta de entrada de Ford Almussafes. Una firma que, además, en 2017 diversificó su negocio con la integración de la Sociedad Agrícola de Transformación Llauradors de Somnis con un proyecto de recuperación de campos abandonados para la producción de fruta y verdura ecológica bajo la marca propia EcologicVal.

Esta iniciativa sostenible, sumada a otras de índole social como un programa de integración de personas con diversidad funcional, le ha llevado a ser reconocida el pasado año con el Premio a la Empresa Socialmente Comprometida, concedido por Cámara Valencia.

Fue en 2014 cuando los directivos Salvador López y Pepa Torres adquieren a la matriz británica Walkerpack MPL, la planta proveedora para Ford Almussafes. «Yo empecé en el mundo laboral muy joven. Como tenía muy buen nivel de inglés, me coloqué en el parque de proveedores de Ford, donde fui haciendo mi carrera siempre en el mundo de la logística y aumentando poco a poco mis responsabilidades», cuenta Pepa Torres, directora general de la mercantil. «En un momento dado, llegué a Walker's y cuando la multinacional británica decidió que se iba a ir del parque de proveedores, yo, de acuerdo con la propia Ford, decidí lanzar una oferta por la compañía para pasar de empleada a propietaria», explica la empresaria, quien añade que el apoyo de su marido, Salvador, ha sido determinante.

La mercantil diversificó su negocio con un proyecto para recuperar campos abandonados

Torres insiste en la importancia que tiene el capital humano para la empresa. «Siempre pensamos que trabajamos para personas, para personas en la Ford que requieren que las piezas que servimos estén allí en el momento justo. Y, por qué no, para personas que se compran un Ford que ha sido construido gracias a nuestra colaboración», afirma. En ese sentido, Torres bromea y dice que cuando ve un S-Max o un Mondeo hecho en Valencia, piensa en las más de 50 piezas que Walker's ha puesto en la línea de montaje.

Crecimiento y fe

En estos últimos cuatro años, Walkerpack ha multiplicado su plantilla por diez, hasta los 600 trabajadores. Además, el principal partner logístico de la planta de Ford Almussafes también multiplicó por diez su cifra de negocio al alcanzar 12 millones de euros en facturación. En la misma línea ocurrió con sus instalaciones, que ahora ocupan 45.000 metros cuadrados.

En cuanto a sus expectativas para este año, su objetivo es consolidar los dos nuevos servicios asignados por la compañía del óvalo, que le suponen convertirse en la puerta de entrada de todo el material que llegue a la factoría de Valencia. «Todo el material europeo y no europeo que va a la planta de montaje pasa por las manos de Walker's», explica Torres, quien añade que otra de sus metas es seguir siendo el mejor partner logístico de la planta valenciana. Además de Ford, también prestan servicios logísticos a otros fabricantes de componentes como son Faurecia, Brugola, Lear y SMR.

«Nada de todo esto hubiera sido posible sin la fe que tengo en mi misma. También tengo plena confianza en las personas que me han acompañado en este tiempo. Mi familia, por supuesto, pero también en los 600 compañeros que tengo en Walker's. Y, por último, y especialmente en los momentos en los que estamos, la fe que tengo en la Ford de Almussafes», subraya la empresaria en alusión a la incertidumbre que rodea a la factoría valenciana debido a la pérdida de producción, a los ajustes de personal anunciados en Europa y a los planteamientos de la compañía de llevar la fabricación de furgonetas a Turquía.

«Como no puede ser de otra forma, nuestra factoría tiene que amoldar sus ritmos de producción a las necesidades del mercado y a las decisiones de la propia matriz. Y eso hace inevitables los dientes de sierra, pero como en todos los negocios y todos los sectores de actividad», añade sobre la situación crítica actual de su principal cliente. «Mi fe en la Ford de Almussafes tiene una componente importante de conocimiento de la realidad», sentencia la empresaria con optimismo.

Más