Los fondos ahora quieren ser caseros

Los fondos ahora quieren ser caseros

Grandes sociedades inversoras compran edificios en la Comunitat para poner las viviendas en alquiler | La ajustada rentabilidad del arrendamiento convencional hace crecer el interés por residencias de estudiantes y por el alojamiento vacacional

ELISABETH RODRÍGUEZValencia

Es evidente que pese a la recuperación de la compraventa de vivienda en los últimos años, el mercado del alquiler se ha impuesto con fuerza. El incremento de las rentas, causado por la alta demanda de esta modalidad ante la dificultad de adquirir un inmueble, ha generado un gran interés inversor que, además de Madrid y Barcelona, también experimenta desde hace años la ciudad de Valencia.

Fondos como HMC y Blackstone son algunos de los protagonistas en el mercado inmobiliario valenciano, pero cada vez son más los que aterrizan en la capital del Turia con el objetivo de comprar edificios enteros para destinarlos al alquiler. Algunos de estos casos son, por ejemplo, el del fondo Aquila, que pondrá en arrendamiento algunas de las viviendas que se están construyendo al lado de la nueva Fe, bautizado con el nombre de Turianova. Por otro lado, la promotora Kronos tiene proyectado un rascacielos en la Avenida de Cortes Valencianas y, según explica la directora general en Olivares Consultores Inmobiliarios, Yolanda Lozano, su intención es poner las viviendas en alquiler.

«Llevamos varios años en los que diferentes fondos extranjeros están comprando lotes importantes de viviendas y edificios para ponerlos en alquiler», indica el portavoz del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapiv), Vicente Díez. Y es que, el encarecimiento del alquiler ha sido una motivación clave para los inversores. Los precios en Valencia experimentaron un incremento del 45% entre diciembre de 2013 y mayo de este año, según señala el Banco de España.

Así, la capital del Turia se sitúa entre las ciudades que han sufrido un mayor aumento. Además, el organismo regulador advierte de que la aparición de nuevas formas de arrendamiento vacacional podría competir con la oferta de alquiler residencial.

En cuanto a la tarifa mensual de alquiler en la Comunitat, experimentó en el segundo trimestre de este año un incremento autonómico del 5,36% por metro cuadrado. Es decir, pasó de 5,6 euros a 5,9, según la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat (ASICVAL).

Por otro lado, el director regional de la oficina de CBRE en Valencia, José Ángel Sospedra, sostiene que estos inversores están enfocándose cada vez más hacia otro tipo de productos. «Hay otros tipos de alquileres que dan más rentabilidad, como residencias universitarias», asegura. En esa misma línea se pronuncia Lozano, que destaca también el interés inversor en centros de la tercera edad, así como apartahoteles -tanto de playa como en la ciudad-.

Sin embargo, no todos los fondos tienen como objetivo principal el alquiler, sino que acaban optando por esta opción debido a la incapacidad para vender en algunas zonas. «Se están sacando alquileres de obra nueva pero porque no se consiguen vender, es algo que se está viendo en Malilla y en el nuevo desarrollo en Fuente de San Luis», especifica el director regional de CBRE. «Por contra, hay zonas como Juan Llorens donde sí se está vendiendo rápido», añade Sospedra.

Por su parte, la directora general en Olivares considera que el interés de los fondos por comprar viviendas para alquilar seguirá cogiendo fuerza en el contexto actual: «Los tipos de interés tan ajustados y la guerra de hipotecas del inicio del curso acelerará más estos procesos de compra», indica.

Otro fenómeno es el de los inversores que compran edificios con inquilinos dentro. «Esos inquilinos tienen un contrato firmado que el comprador debe respetar pero cuando el contrato vence, el nuevo propietario puede cambiar las condiciones», explica Díez, que señala que estos inquilinos reciben cartas donde se les informa de que la vivienda en la que residen ha sido adquirida por un fondo. Por ejemplo, este escenario ha sido protagonizado en la calle Aben Al Abbar, número 8, de Valencia.