La venta de la cementera de Buñol deja en el aire un 15% del empleo

La venta de la cementera de Buñol deja en el aire un 15% del empleo

La firma turca Sanayi Ve Ticaret adquiere la línea de cemento blanco, enfrentando al cierre a la de gris

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La compra de la cementera de Cemex en Buñol por parte de la firma turca Çimsa Çimento Sanayi Ve Ticaret a cambio de 154 millones, significa un nuevo cambio de manos de la histórica Valenciana de Cementos, pero también deja en el aire el futuro de un 15% de su plantilla.

La operación está centrada en la producción de cemento blanco, por lo que la línea de cemento gris de la instalación valenciana se enfrenta a no tener futuro. Esto ha generado una profunda incertidumbre en la plantilla, según el presidente del comité de empresa de esta cementera, Javier Gallego.

Actualmente la instalación da empleo a unos 130 trabajadores, de los que una veintena está dedicado concretamente a la producción de gris. Gallego espera que la empresa compradora haga público en breve los planes para el centro, que ya ha negociado un ERE con los anteriores propietarios dentro de una reestructuración nacional que supuso el cierre de dos fábricas.

Esta mañana está convocada una asamblea de trabajadores para exponer la situación y reclamar información a la dirección para que se disipen las dudas que se han generado tras la operación. Por el momento se sabe que Cemex prevé que el acuerdo final pueda firmarse el próximo mes de abril y que la venta concluya durante la segunda mitad de 2019.

Reestructuración en Cemex

Esta transacción forma parte de la optimización en curso del portafolio de Cemex, que fue anunciada en 2018 y, una vez concluida, la compañía mexicana espera concentrarse en los activos «más idóneos» para crecer en el contexto del plan de negocios actual. La compañía confía destinar los recursos de esta venta a la reducción de la deuda y a otras necesidades corporativas.

El cierre de esta transacción está sujeto al cumplimiento de condiciones habituales para este tipo de transacciones, las cuales incluyen la autorización de reguladores.

En octubre del pasado año, Cemex anunció un proceso de reestructuración de su negocio en España que recogía el cese de actividad de las fábricas de Gádor (Almería) y Lloseta (Baleares), una reducción de su estructura y ajustes de personal en otros centros de trabajo, en las oficinas comerciales y en las corporativas centrales.

Como parte de este proceso, Cemex y los sindicatos llegaron a un acuerdo en el marco del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 188 trabajadores en España.

La compañía, que empleaba a cerca de un millar de trabajadores en en el país, explicó que estas medidas respondían a la situación del sector y a las perspectivas de la industria frente a la nueva regulación europea sobre los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) a partir de 2020.

Con anterioridad a este ajuste, Cemex tenía en España siete plantas de cemento, 61 de hormigón, 19 canteras de áridos, 8 terminales marítimas, 10,4 millones de toneladas de capacidad de producción anual de cemento y 8,2 millones de toneladas de capacidad anual de clínker.