Los técnicos tienden de nuevo a mimar el suelo

Un tractor remueve la tierra en un campo de almendros. / v. ll.
Un tractor remueve la tierra en un campo de almendros. / v. ll.

La firma burgalesa Ficosterra lidera el mercado de nutrientes para la agricultura a base de extractos de algas marinas Pierde fuerza la idea de que el terreno sólo sujeta las raíces

V. LLADRÓ VALENCIA.

Durante mucho tiempo, una gran mayoría de los técnicos agronómicos sostuvieron que el suelo sólo servía al final para sujetar las raíces de los árboles y las planta cultivadas, y así lo predicaban entre los agricultores, que por lo general se veían abocados a seguir las pautas que les señalaban. Era como si el terreno apenas fuera un medio casi inerte, por lo que no se le tenía en demasiada consideración, en contra de lo que imperaba con anterioridad, cuando cobró fuerza aquel adagio que decía: «Cava hondo, echa basura y ríete de los libros de agricultura».

Ahora está volviendo a invertirse la tendencia. No es que se prodigue de nuevo aquello de 'cavar hondo...', pero el hecho claro es que los técnicos han vuelto su mirada hacia el cuidado estricto del terreno y del buen mantenimiento de la gran cantidad de vida que habita en él. Mimar la adecuada estructura del terreno y el conglomerado de microorganismos que contiene significa un importante paso para el éxito agronómico del cultivo. Porque del mimo que se haga depende el equilibrio de la vida en el suelo, y de esto, la fortaleza de lo que se cultive. Para que arboles y plantas crezcan mejor y también para que estén mejor preparados para afrontar ataques de plagas y enfermedades.

De esta forma, el agricultor dispone de un creciente catálogo de productos que aportan materia orgánica (ácidos húmicos) nutrientes específicos que se orientan no sólo directamente a las propias plantas sino a alimentar una extensa población de microorganismos que 'trabajan' para las plantas, enriqueciendo sus aportes de nutrientes y combatiendo además a otros microorganismos dañinos, como por ejemplo los nemátodos y los hongos que parasitan las raíces.

En esta línea opera Ficosterra, líder en el mercado de nutrientes agrícolas a base de extractos de algas marinas, que tiene una curiosa historia, incluida su ubicación, en Burgos, tan alejada del mar.

La firma Ficosterra es filial de Hispanagar, también radicada en Burgos y especializada desde hace seis décadas en elaborar derivados de algas destinados a la industria agroalimentaria, la microbiología y la biología molecular. Aunque las materias primas son algas provenientes de mares de muchos países, la parte principal procede de una zona de la costa de Cantabria y otra del norte de Portugal, y, según explica Luis Lombana, director general de Ficosterra, cuando echó a andar la casa matriz se pensó en que Burgos era una ubicación idónea, por estar en un lugar equidistante de los puntos de suministro.

Pasado el tiempo y en vista del creciente auge de los bionutrientes y fortificantes para la agricultura, Hispanagar decidió que podía aprovechar mucho mejor sus amplios conocimientos en el manejo de las algas para proveer de materias de gran calidad y satisfacer la renovada demanda del campo.

Junto a los derivados de algas para aplicaciones foliares, que es el uso más habitual y extendido hasta ahora entre los agricultores, Ficosterra se centra especialmente en producir fertilizantes naturales y fortificantes biológicos destinados a regenerar el suelo, estimular los cultivos y estimular la resistencia de árboles y plantas al estrés ambiental y los ataques de agentes patógenos.