El riego solar demuestra su eficacia energética y económica

Parte de los 1.160 paneles solares de la Comunidad de Regantes de Lliria que alimentan uno de sus pozos. / v. lladró
Parte de los 1.160 paneles solares de la Comunidad de Regantes de Lliria que alimentan uno de sus pozos. / v. lladró

La inversión de 530.00 euros en un parque fotovoltaico cuenta con una ayuda del 50% del Consell y se proyecta independizar otro pozo de la red eléctrica La Comunidad de Regantes de Lliria ahorra en su factura eléctrica 465.040 kilovatios con los que ha extraído en un año 598.000 m3 de agua de un pozo

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

La Comunidad de Regantes de Lliria ha ahorrado en un año 465.040 kilovatios/hora en su factura eléctrica, mediante el parque de paneles fotovoltaicos que le ha permitido independizar de la red el suministro energético de uno de sus pozos. Con dicha instalación ha bombeado 598.000 metros cúbicos de agua subterránea empleando solo la energía del sol, lo que le ha representado un ahorro económico de unos 35.000 euros, teniendo en cuenta únicamente el precio de los kw/h que de otra manera se habrían consumido de la red. Además está el ahorro de la parte fija de potencia contratada que ha podido reducirse al aislar una de las bombas. Ante este éxito ya planea una segunda fase para independizar otro pozo.

Este caso de la Comunidad de Regantes de Lliria ha sido aprovechado como ejemplo destacado para un curso de formación en ahorro energético y energías renovables, organizado por AVA-Asaja y patrocinado por la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea. De igual modo, el pozo de Lliria que funciona con paneles solares está sirviendo de referencia en diversos foros valencianos y nacionales relacionados con la exposición de soluciones prácticas para ahorrar costes energéticos a todos los niveles.

Representantes de la propia comunidad de regantes, como de las empresas (Coarval, Veolia e Inelcom) que han participado en la instalación de este parque fotovoltaico, y que siguen actuando en las labores de mantenimiento y monitorización, explicaron a los participantes en el citado curso (directivos de otras comunidades y agrupaciones de riego y agricultores a título individual) los detalles más relevantes de una instalación de aquel tipo, así como diversos aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de afrontar una iniciativa similar.

La monitorización de las instalaciones es básica para poder garantizar su perfecto funcionamiento

La Comunidad de Regantes de Lliria tiene 7.721 hectáreas pertenecientes a 4.500 agricultores. En 1995 emprendió el cambio a riego localizado, que en estos momentos tiene una implantación casi total, lo que queda de riego a manta es minoritario. Cuenta con concesión de agua del Canal de Benagéber y de pozos propios que se ponen en marcha según las necesidades de riego de cada momento y las aportaciones de agua superficial que suministre el canal. Como en los últimos años las reservas embalsadas estaban bajas, las dotaciones del río se han visto reducidas, por lo que ha habido que recurrir en mayor medida al agua subterránea.

La red general cuenta con tres grandes balsas de regulación, que suman una capacidad de 440.000 metros cúbicos, y 12 grandes cabezales de filtración general.

El proyecto que engloba la instalación fotovoltaica ascendió a 530.00 euros (la Conselleria de Agricultura subvenciona el 50%), pero incluye también unos filtros automáticos y otras inversiones, por lo que el coste de los paneles y demás dispositivos electrónicos fue algo menos.

La potencia de la bomba independizada es de 300 caballos, o 220 kilovatios, y extrae un caudal de 8.000 litros por minuto a 112 metros de columna de agua. Para 'moverla' se diseñó un parque con 1.160 paneles de 270 vatios cada uno, ocupando una parcela de 1.891 metros cuadrados (1,63 metros por panel) alrededor del propio pozo, que está junto a otras perforaciones de la comunidad que siguen conectadas a la red eléctrica.

Promotores y técnicos de este proyecto ejemplar hicieron hincapié en que todos los materiales y todas las tecnologías empleadas (incluyendo los paneles y el variador de frecuencia) son de empresas valencianas con raigambre y trayectorias de clara eficacia y seriedad profesional. Insistieron en ello para advertir que, en estos momentos de demanda al alza en instalaciones fotovoltaicas, existen vendedores que pueden ofrecer actuaciones que luego no se ajusten a las necesidades reales o de las cuales no respondan adecuadamente en situaciones de averías, reposiciones o labores de mantenimiento. Los paneles tienen muchos años de garantía, pero si los suministra alguien que luego ya no se encuentra... De igual manera deben ajustarse todos los parámetros para el correcto funcionamiento, de modo que actuaciones como ésta se enfocan en plan «llave en mano y con plenas garantías».

Los precios de los paneles se están abaratando, en estos momentos se pueden encontrar a razón de un euro por vatio con total garantía, pero pueden darse bajas temerarias sin respuesta posterior. O también que no se encuentre a quien pueda realizar labores de continuidad. Porque, en contra de lo que se dice a veces, que un panel solar sólo necesita limpiarse periódicamente y luego te olvidas para 25 años o más, es necesaria una buena monitorización para el control permanente de todo el conjunto, y más en casos como los de riego solar, donde hay que cuidar además el buen funcionamiento de la bomba subterránea y la idoneidad de los momentos de arranque y parada.

Todo ello puede automatizarse para bombear en paralelo al rendimiento de los paneles en función de la radiación solar de cada momento. Es complejo hasta que se deja todo a punto, como en el caso de Lliria, pero ha de quedar en manos de especialistas, y, al final, contar con esta seguridad sólo representa un coste del orden del 2% del ahorro energético conseguido. A cambio, un funcionamiento sin problemas.

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