Revolucionario cultivo de chufas con riego a goteo

Revolucionario cultivo de chufas con riego a goteo

El proyecto utiliza además tubérculos reproducidos 'in vitro' en Bélgica, para 'limpiarlos' de dolencias que sufren las cansadas tierras de l'Horta Enric Navarro y su empresa Terra i Xufa desarrollan en el Mas del Fondo de Moncada su iniciativa más innovadora

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

A mitad del camino Camarena, que enlaza Moncada con la carretera de Godella a Bétera, sorprende encontrarse, junto a varias curvas cerradas, unos campos de chufas. Llaman la atención por el verdor intenso de las plantas a ras de suelo, lo que contrasta entre los pinos y algarrobos del entorno, también algunos huertos de naranjos, y porque en el trayecto de este camino se ven campos resecos y sin cultivar. No todos, ya que junto a las parcelas de chufas se distinguen otras con diversas hortalizas. Estamos en el Mas del Fondo, que abarca tierras del municipio de Moncada y de Massarrojos, pedanía de Valencia capital, y estas parcelas de huerta reinventada son de la empresa 'Terra i Xufa', a cuyo frente está Enric Navarro, ingeniero agrónomo y empresario agrícola verdaderamente esforzado e innnovador, y totalmente comprometido con la producción ecológica. Pero vayamos por partes.

Las chufas del camino Camarena tienen varios elementos totalmente revolucionarios para lo que es la tradición del cultivo, tan arraigado en los campos de una pequeña porción de huerta al norte de Valencia. Porque aquí, con ser aún la comarca de l'Horta (las 25 hanegadas de chufas están en el término de Moncada), estamos lejos de la zona chufera por antonomasia y no puede decirse que sea huerta-huerta. Esto era secano-secano que en parte se pudo reconvertir donde había buena tierra y porque se riega de pozo. Dos ventajas añadidas: aislamiento frente a plagas y agua limpia, sin asomo de contaminación, la que a veces se padece en las acequias huertanas.

Pero si nos fijamos al pasar veremos un detalle importantísimo que marca aún mayor diferencia. Son chufas que se riegan a goteo. Entre las matas que casi tapan ya por completo los caballones, se aprecian los tubos portagoteros que salen de las tuberías de mayor diámetro que distribuyen el agua. Esto sí que es rompedor, sólo se había probado en la Escuela de Agrónomos de la Politécnica, en un trabajo del profesor Bernat Pascual, pero aún no se había llevado a la práctica en un campo de estas dimensiones. La idea es conseguir máximos resultados (alrededor de dos mil kilos por hanegada) con la mitad del agua. Y la chufa es ecológica, como todo lo que aquí se hace (patatas, cebollas, diversas clases de coles, hinojo, calabazas, plantas aromáticas, boniato rojo, berenjena, tomate de pera...) Sólo se fertiliza la tierra con el estiércol de las ovejas que pastan en los terrenos del propio Mas del Fondo, y que al final de cada ciclo productivo aprovechan también los restos de los cultivos. Economía circular a tope.

Con tierra 'descansada' y material libre de patógenos se recuperan antiguos rendimientos

Pero si la plasmación de la idea del riego a goteo es rompedora (seguro que les chocará a veteranos productores de chufas) hay otro aspecto aún más importante de este proyecto. El material vegetal utilizado en la plantación está 'limpio' de plagas y enfermedades, lo que, naturalmente, no ha sido fácil de conseguir y compone una página muy relevante. Porque tal cosa ni se había intentado nunca en el sector chufero-horchatero, ni se había prestado especial atención práctica en centros de investigación locales, a pesar de la creciente aparición de problemas fitopatológicos en el cultivo.

Recuerda Enric Navarro que los rendimientos de este tubérculo han bajado drásticamente en los últimos años. Se alcanzaron 1.800-2.200 kilos por hanegada, pero hoy son habituales 1.000 o poco más e incluso hay casos entre 800-900, lo que significa que el único cultivo exclusivo de l'Horta Nord, el que todavía permite una mínima rentabilidad, puede ir de capa caída. ¿A qué se debe? Enric enumera varias causas: tierras cansadas, excesiva frecuencia en la plantación de chufas, agua contaminada, poca o nula selección para la siembra, profusión de hongos, en especial la 'mancha negra', probable contagio de dolencias a través de chufas importadas de África...

Frente a todo ello había una asignatura pendiente: contar con material seleccionado y sano. Primero se intentó probar con las dos variedades seleccionadas por la Politécnica: 'Armela de Bonrepós' y 'Llargueta d'Alboraia', pero no estaban 'limpias'. Entonces contactó con laboratorios locales especializados en cultivo 'in vitro', pero los diversos intentos que realizaron no fueron exitosos. Hasta que supo de una empresa de Bélgica especializada en la materia, que realizó el trabajo a la perfección. Tras un proceso de más de un año se obtuvieron chufas 'blancas', perfectas, y los tests de patógenos dieron negativo. Se reprodujeron en pequeñas parcelas experimentales de la firma belga en Cullera y extrapolando los rendimientos ya salían cerca de dos mil kilos por hanegada.

'Terra i Xufa' había alquilado las tierras que fueron de naranjos del Mas del Fondo, donde ya producía hortalizas. Cogieron dos parcelas, las despedregaron a conciencia y sembraron las chufas 'limpiadas' en Bélgica. El invierno próximo se verán los resultados totales.

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