El regreso de las vacaciones se complica por las huelgas en trenes y aeropuertos

Turistas en el aeropuerto de Valencia. / d. torres
Turistas en el aeropuerto de Valencia. / d. torres

Ryanair despedirá hasta a 512 personas en España tras cerrar las bases de Las Palmas, Tenerife Sur, Lanzarote y Girona el próximo 8 de enero

I. HERRERO / E. MARTÍNEZ

valencia/madrid. Comienza la cuenta atrás para que miles de valencianos pongan fin a sus vacaciones, y lo hace en un clima de creciente preocupación por las diversas huelgas y paros convocados en los servicios de transporte durante la recta final de agosto.

El aeropuerto de Barcelona afronta ya un fin de semana complicado en el que deberá capear los paros de los tripulantes de tierra de Iberia, que coinciden con la huelga indefinida de los vigilantes de seguridad, en plena temporada alta, con un millar de operaciones diarias.

Vueling, la aerolínea con más actividad en El Prat, ha cancelado 112 vuelos que tenían previsto salir del aeropuerto este fin de semana por la huelga, ninguno de ellos con impacto directo en la Comunitat.

No obstante, ante el temor de que la situación vaya a más con las movilizaciones previstas en Renfe los días 30 y 1, en Iberia el 30 y 31 en Madrid y Barcelona, y en Ryanair a los días 1 y 2, las organizaciones de consumidores comienzan a recibir consultas de viajeros valencianos.

Así lo constató Vicente Inglada, de la Unión de Consumidores (UCE), quien aconseja estar atentos a las comunicaciones de las compañías y recuerda que están obligadas a ofrecer alternativas, como hizo Vueling.

En el caso de Ryanair, días después de que los tripulantes de cabina (TCP) anunciaran que harán huelga durante diez días en septiembre, la aerolínea inició ayer un proceso de despido colectivo que podría afectar a 512 personas entre TCP y pilotos, según informó el sindicato USO.

La empresa confirma el proceso de despido colectivo y la clausura de bases el próximo 8 de enero. El ajuste afectará a 512 empleados, 164 en Girona, 156 en Tenerife Sur, 110 en Las Palmas y 82 en Lanzarote.

La aerolínea justifica los cierres en los retrasos en las entregas de los controvertidos 737 MAX de Boeing, el impacto de un 'Brexit' duro y la caída de beneficios, pero USO los achaca a que «aplicar la legislación laboral española les sale más caro que contratar a nuevas tripulaciones a través de otras empresas».

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