La luz recibe con el precio más alto del año las medidas del Gobierno para reducir la factura

Toma de corriente. / Foto: Archivo | Vídeo: Atlas

Se ve impulsado por el coste de emitir CO2 y la necesidad de tirar de carbón y gas ante la débil aportación de renovables, incluidos los pantanos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El círculo vicioso en el que se encuentran los precios de la electricidad alcanza este miércoles el coste máximo de todo el año, después de varias semanas consecutivas marcando cotas que no se veían desde principios de 2017, en pleno temporal invernal. Ese coste roza este miércoles roza los 76 euros/Mwh, con puntas que, en tramos como el de las 20.00 hasta las 22.00 horas, alcanzará los 80 euros/Mwh. Resulta un 5% más que en agosto y hasta un 35% más que a principios de año, según OMIE.

A circunstancias tendrá que enfrentarse la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien este miércoles comparece en el Congreso para exponer las medidas para enfriar los ánimos. Ribera acude a las Cortes porque el precio de generar luz alcanzó un primer máximo en los 75,4 euros el pasado día 12 tras varias jornadas consecutivas al alza. Pero a medida que ha transcurrido el tiempo, la situación ha ido a peor.

Septiembre no suele ser un mes en el que los precios de generación se comporten especialmente en contra del consumidor, porque la demanda de luz no es aún muy elevada y las condiciones meteorológicas permiten tirar de las renovables. Pero en este inicio de curso todos los factores que influyen en el recibo se han vuelto en contra.

El meollo de estas alzas se encuentra en la contaminación que emiten determinado tipo de centrales por generar la electricidad que, por otra parte, es necesaria para garantizar el suministro del sistema ante la falta de producción 'verde'. El impulso otorgado desde la Comisión Europea a la necesidad de cumplir con los protocolos de emisiones ha disparado el precio de los derechos por emitir dióxido de carbono (C02). Contaminar cuesta este miércoles 22 euros por tonelada de CO2, casi tres veces más que a principios de año. «La realidad es que no paga quien contamina, que son las centrales como el carbón o los ciclos de gas, sino que esos costes se los trasladan al consumidor», sostiene Antonio Picazo, socio director de Gana Energía.

Este incremento se debe a que la Unión Europea reducirá la oferta de derechos contaminantes de cada país en un 24%. Ese recorte lo sufrirán las subasta que el Estado realiza entre las compañías que necesitan emitir CO2, como las propietarias de muchas centrales. Al prever que cada día sea más caro emitir polución por generar luz, las eléctricas elevan los precios de generación actuales. Y a partir de ahí, sus efectos se extienden en forma de piezas del dominó sobre todo el sistema.

El mercado diario viene determinado por el coste que marque la tecnología más cara: los ciclos combinados de gas, seguido por el carbón. No es nada diferente a lo que ocurre el resto del año; el problema es que, en estas semanas, es muy necesaria la electricidad de las centrales que más contaminan, como el carbón, que están aportando un 24,5% de la luz; y los ciclos de gas, casi un 18%, según REE. Por su parte, la nuclear inyecta más de un 26%.

La otra variable que incrementa los precios es la falta de producción en renovables. Las eólicas se encuentran en mínimos -apenas aportaron este martes un 5%-; las fotovoltaicas, con un 3%, no dan mucho más de sí «porque la potencia que tienen instalada es aún la que es», según Picazo.

La cuestión hidroeléctrica

Es en las hidroeléctricas donde se centran parte de las miradas de los expertos. En lo que va de mes, han aportado un 10% de la luz, en un contexto en el que los embalses tienen un 37% más de agua que hace ahora un año. «Sus propietarios están aprovechando el 'coste de oportunidad'», afirma David Llamazares, consejero delegado de Gnera Energía. Es decir, aprovechan la escalada de precios del mercado para maximizar los beneficios obtenidos de su producción. «Ocurre lo mismo con otras tecnologías, como los ciclos, que guardan parte de su potencial de cara a los servicios de ajuste futuros», afirma este experto.

Sin embargo, desde el sector energético recuerdan que no pueden ofertar todo el agua embalsada para bajar los precios. Y sostienen que aun cuando las hidráulicas aportaran más electricidad, la rebaja del coste de generación sería casi «imperceptible para el consumidor».

En la batería de medidas que proponga este miércoles Ribera es complicado que anuncie una rebaja de los impuestos (el de generación, que ahora quiere derogar el PP tras aplicarlo desde 2013 o el IVA) ante la necesidad de mejorar la recaudación; la intervención en el mercado para controlar las hidroeléctricas o la nuclear dependerá del visto bueno de Bruselas. Y son las actuaciones para los hogares más vulnerables las que pueden llevarse la mayor parte de las medidas a concretar ante los diputados.

 

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