Proliferan las pérdidas de agua de riego por descuidos y deficiencias

Agua de riego inundando un camino de Alcásser. / miguel aparici
Agua de riego inundando un camino de Alcásser. / miguel aparici

V. LL. VALENCIA.

Los descuidos de agricultores y de operarios encargados de administrar el riego de campos provocan a menudo imágenes como la de la foto, con el agua inundando un camino, en este caso de Alcásser. También ocurren accidentes, embozos o reventones esporádicos que no son achacables a nadie, pero son más de lamentar aquellas pérdidas de caudal que proliferan por deficiencias acusadas en las infraestructuras de distribución del agua, en zonas con redes muy envejecidas, todavía sin modernizar. Acequias semiaterradas, tuberías con fugas, válvulas deficientes... En la geografía agraria persisten situaciones de este tipo que son reflejo a la vez de una imperiosa necesidad de inversiones para reformar muchas infraestructuras, aquejadas del mismo mal de envejecimiento que sufre el sector en general, con escaso relevo generacional, empobrecimiento y mucho abandono. Todo ese panorama hace que en determinadas agrupaciones de riegos se encarezcan y dificulten muchas tareas de reparación, porque las tienen que afrontar los pocos agricultores que resisten, de entre los muchos que eran y se desentendieron. Una compleja realidad a la que se espera que haga frente la futura Ley de Estructuras Agrtarias.

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