La previsión de una menor cosecha de cítricos adelanta las compras en el campo

Campo de naranjos talado tras varias campañas ruinosas. / v. lladró
Campo de naranjos talado tras varias campañas ruinosas. / v. lladró

Tras una campaña catastrófica, AVA-Asaja estima que la caída se situará entre un 20% y un 30% en la Comunitat Valenciana y será más acusada en mandarinas

VICENTE LLADRÓ

La previsión de que la próxima cosecha de cítricos de la Comunitat Valenciana (y también del resto de España) será menor que la anterior está estimulando un adelanto de las primera compras de algunas variedades en el campo.

La situación que se vive estos días en el sector citrícola resulta bastante paradójica. Al tiempo que se suceden las noticias negativas sobre la temporada que ahora termina, con precios ruinosos, mucha producción que no llegó a recolectarse, profusión de impagados, recortes de liquidaciones finales, firmas comerciales que cierran y plantaciones que se talan o arrancan para no seguir perdiendo dinero, se registra una inesperada animación de compras en el campo para la próxima campaña. Quizás no sean muchas operaciones, pero lo significativo es que las noticias van que vuelan y se realimentan en un ambiente bastante propicio para ello, pues cualquier novedad mínimamente positiva o esperanzadora se multiplica de inmediato en un sector con los ánimos tan decaídos.

Es decir, que tras tantos meses de apatía comercial generalizada, conocer que hay exportadores que vuelven a comprar en pleno verano viene a ser como una apreciable inyección de ánimo. Aunque los precios tampoco sean nada del otro mundo; simplemente a niveles de hace décadas, y se sepa a ciencia cierta que este renovado interés se debe sobre todo a que se confirma que habrá menos producción para la temporada próxima. Así que en una mayoría de casos significará multiplicar algo más por bastante menos. El resultado puede ser el mismo, pero al menos regresa la alegría de que hay interés por el producto y se marcan unos precios.

En general se aprecia 'movimiento' comprador de Clemenules, a unos tres euros por arroba (23,5 céntimos de euro por kilo) y de naranja Navelina a 2,4-2,7 euros la arroba (18,7-21 céntimos por kilo). Se trata de dos de las variedades más emblemáticas y con mayor volumen global de producción, que protagonizan buena parte del centro de la temporada, y son precisamente de las que más acusan un descenso de producción, según las estimaciones iniciales. Por tanto es comprensible que muchas firmas comerciales intenten asegurarse con anticipación una cierta cantidad de fruta.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha avanzado una primera estimación y asegura que la próxima cosecha «experimentará un descenso de entre el 20% y el 30%%» Los servicios técnicos de esta formación han realizado un muestreo entre decenas de citricultores asociados en todas las zonas productoras (el mismo sistema que suele realizar la Conselleria de Agricultura para avanzar un aforo en septiembre), del cual se deduce «una importante disminución de cosecha: del 25% en satsumas, 30% en clementinas e híbridos y 20% en naranjas, limones y pomelos». Añade que en muchos municipios se ha abandonado al menos un 10% del cultivo tras la nefasta campaña anterior.