El precio de patatas y cebollas aumenta ante la relativa escasez mundial de oferta

Campo de patatas en doble hilera por caballón en Llíria. / v. lladró
Campo de patatas en doble hilera por caballón en Llíria. / v. lladró

Las cotizaciones en el campo están entre 0,35 y 0,43 euros el kilo, aunque Agricultura amplía la horquilla hasta 0,65 y en las tiendas llegan a 1,60, según calidades

V. LLADRÓ VALENCIA.

De repente hay dos producciones hortícolas que están dando alguna satisfacción a los agricultores y rompen por este lado el negro panorama agrícola. En cebollas y patatas no se oyen este año en el campo las habituales quejas por bajos precios, que en campañas recientes obligaron incluso a destruir cosechas sobre el terreno, porque costaba más recolectarlas que lo que pagaban por ellas. Hay cierta alegría compradora y los precios en las comarcas valencianas oscilan entre 35 y 43 céntimos por kilo de cebollas y alrededor de 35 en el caso de las patatas.

Aquí hay que matizar una cuestión. Estos son los precios recogidos realmente entre agricultores consultados. La Conselleria de Agricultura ofrece cotizaciones superiores: entre 30 y 65 céntimos para las cebollas y 55-65 en patatas. Ayer mismo, en Mercavalencia se vendían patatas nuevas del Campo de Cartagena a 80 céntimos en cajas.

No es nada del otro mundo, por supuesto, pero parece que lo sea, en comparación con las cotizaciones ínfimas que se pagaban poco tiempo atrás. Y si no, piensen en lo poco que son esos 35-43 céntimos en campo, para como están los niveles de precios en todo lo que nos rodea y compramos a diario. Incluso con esos precios, los agricultores que han empezado a recolectar aseguran que no llegan a cubrir totalmente los costes de producción, o los nivelan justitos. El problema es que están saliendo bajos rendimientos por unidad de superficie. Apenas unos dos mil kilos de patatas por hanegada en los primeros campos que se han recolectado, cuando lo habitual en la Huerta de Valencia son unos cuatro mil o muy cerca. Y en el caso de las cebollas, apenas pasan de los tres mil, cuando lo más frecuentes es oscilar entre seis y siete mil.

De cualquier modo, la tendencia es claramente alcista de momento en estos dos productos de consumo masivo, básicos en nuestra alimentación. Y esa tendencia repercute claramente en los puntos de venta final al público, por supuesto muy por encima de los niveles en origen: patatas entre un euro y 1,30 el kilo y cebollas hasta 1,80.

El motivo de esta situación, que se refleja con mayor rotundidad en las tiendas que en el campo, es que hay en estos momentos una apreciable reducción de la oferta mundial, por debajo de una demanda que encima se preocupa por si durase el problema, acostumbrada a una saturación vendedora que determina precios contenidos o a la baja. Esa caída de existencias se debe sobre todo a la reducción de plantaciones, por los malos resultados económicos de años anteriores, que desanimaron a los agricultores, y las mermas de rendimientos en casi todas partes por la coincidencia de adversidades meteorológicas.