La pérdida de las furgonetas en Ford Almussafes pondría en peligro 6.500 empleos en el sector

La pérdida de las furgonetas en Ford Almussafes pondría en peligro 6.500 empleos en el sector

La Transit Connect, que genera tres puestos de trabajo en la industria auxiliar por cada uno de la factoría, ya se produjo en Turquía hasta 2012

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

El estudio por parte de Ford de concentrar su producción de furgonetas en la planta turca de Otosan enfrenta a los proveedores de la factoría de Almussafes a un nuevo episodio de inquietud. El plan, fruto del acuerdo por el que también Volkswagen producirá los formatos de tamaño medio que retirará Ford de su catálogo, afecta a día de hoy a un 28% de la producción de la instalación valenciana, a la que están vinculados en mayor y menor grado cerca de una treintena de empresas, según fuentes del sector.

De puertas para adentro de la fábrica, unos 1.600 trabajadores realizan labores relacionadas con el modelo Transit Connect, la única furgoneta de Almussafes, pero esto se traduce en unos 5.000 trabajadores entre las empresas proveedoras. Sumando entre ambas, unos 6.500 puestos de trabajo que se verían afectados, de decidirse una retirada sin una alternativa que lo releve.

El volumen de producción y de personal requerido hoy es inferior al de hace cinco años, cuando entró el modelo y llegó a las 123.000 unidades, mientras que en 2018 salieron 109.957 Transit Connect, tras perder un 17,7% de producción frente al año anterior. Esta evolución choca con las previsiones, ya que en febrero del año pasado se lanzó el modelo remodelado con optimismo.

Entre los proveedores, se reconoce la inquietud, pero se ruega evitar el alarmismo. El Kuga, que concentra el 48% de la producción de Almussafes, crece en ventas y la primera medida conjunta entre Ford y Volkswagen, una nueva camioneta que se producirá en Otosan, no saldrá al mercado hasta 2022. Además, la planta valenciana es la única de Europa que tiene experiencia en vehículos híbridos (con el Mondeo) y la producción de versiones eléctricas es una vía de desarrollo que ya se ha anunciado para el plan de reestructuración de la empresa en el continente. Valencia se ve en condiciones de asumir ese reto.

El viaje de la Connect de un centro a otro no es una novedad y desde su presentación en 2002 ha pasado por la planta turca de Otosan y la rumana de Craiova hasta recalar en 2014 en Valencia. El modelo surge como un modelo único, pero utilizando componentes técnicos como motores, suspensiones, salpicadero, dirección o frenos del Fiesta, que entonces se producía en Valencia, del Fusion y, en menor medida, del Focus, en el antiguo porfolio de Almussafes.

Como ya no era un derivado de turismo y se necesitaba mayor producción, su fabricación se destina inicialmente a Otosan porque allí se fabrican las Transit de tamaño medio y grande y la red de proveedores está especializada en componentes para furgones.

Ante la buena acogida, Otosan no da abasto y se traslada a Craiova (Rumanía), un centro fundado en los años 60, pero adquirido y actualizado por Ford en 2006. La firma del óvalo empieza a montar allí en 2012 las primeras Transit Connect de la anterior generación, pero los modelos no dan el resultado esperado. Los problemas de este centro es que está mal comunicado, la mano de obra no tiene la cualificación adecuada y no hay una red competitiva de proveedores. Así, en 2014 Almussafes recibe la adjudicación y empieza a producir también para EE UU, incluidas unidades para ser taxis en Nueva York.